El pueblo de Madrid levantado sobre un barranco que no te puedes perder si quieres comer bien y sentirte dentro de un cuento
Una auténtica joya rural situada en la Sierra Norte que sorprende por su historia, su arquitectura y una oferta gastronómica que conquista a todo el mundo.

A menos de una hora de Madrid se encuentra uno de lugares más mágicos del país. Este pintoresco pueblo merece una visita obligada en noviembre, pues sus calles se vacían para dejar los turistas descubran por sí solos la maravillosa historia detrás de sus calles.
Hablamos de Patones de Arriba, una auténtica joya rural situada en la Sierra Norte que sorprende por su historia, su arquitectura y una oferta gastronómica que conquista a todo el mundo.

Este pequeño pueblo se levanta sobre un barranco del Valle del Jarama y su aislamiento marcó durante siglos la vida de sus habitantes. Además, es uno de los mejores exponentes de la llamada arquitectura negra, caracterizada por el uso de la pizarra tanto en casas como en calles.
Caminar por sus cuestas es un viaje al pasado gracias a sus hornos de leña, lavaderos y trazado urbano. Sus eras empedradas hoy funcionan como miradores, perfectos para gozar de la mejor panorámica del pueblo.

¿Qué ver en Patones de Arriba?
La visita puede empezar en la antigua iglesia de San José, hoy Oficina de Turismo, donde se ofrecen rutas interpretativas sobre la evolución arquitectónica del pueblo. Eso sí, si no quieres empezar aquí el recorrido, has de saber que el pueblo ofrece planes para todos los gustos: desde el yacimiento arqueológico de la Dehesa de la Oliva hasta senderos como la ruta al Cancho de la Cabeza.
Si eres más de turismo gastronómico, te interesará saber que este es otro de los grandes reclamos de Patones de Arriba. La cocina castellana salpica sus calles, con menús que van desde los judiones con perdiz o las migas hasta carnes a la brasa y cabrito lechal. Eso sí, no faltan las opciones más innovadoras, como solomillos con salsas elaboradas o foie casero con mermeladas de temporada.

¿Cómo llegar a Patones de Arriba?
El acceso en coche está restringido al interior del casco histórico, por lo que lo habitual es dejar el vehículo en Patones de Abajo y subir andando. Solo tardarás 20 minutos y te aseguramos que las vistas merecen la pena.
Si prefieres ir en transporte público, debes coger el autobús desde Plaza de Castilla, donde encontrarás diversas líneas que conectan el pueblo con la capital. Y tú, ¿a qué esperas para ir?
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