Este pueblo pesquero y medieval con playas de ensueño es uno de los más bonitos de Cataluña

Con una profunda historia y unos paisajes de infarto, este se considera uno de los pueblos más bonitos y especiales de Cataluña.

Este es uno de los pueblos pesqueros más bonitos de Cataluña
Este es uno de los pueblos pesqueros más bonitos de Cataluña / Istock / pkazmierczak

Las villas pesqueras tienen un encanto especial que hechiza a todo viajero que pase por ellas. Algunas tienen casas multicolores, un hecho que, según una teoría, se debe a que los pescadores querían distinguir su hogar mientras faenaban en el mar, así que pintaron las fachadas de diferentes tonos. Otras tiñen sus viviendas de blanco, un color que se refleja en las aguas del mar y otorga una belleza distinta pero igual de atractiva.

La Costa Brava catalana se caracteriza precisamente por tener pueblos pesqueros totalmente blancos. Uno de ellos, enmarcado entre la montaña y el Mediterráneo, destaca por encima de los demás. Ya lo decían artistas como Salvador Dalí y Federico García Lorca hace casi cien años y ahora lo corroboran todos los visitantes que se deleitan con su belleza año tras año. Efectivamente, hablamos de Cadaqués, una pequeña villa que nunca pasará de moda.

Un pueblo medieval que ganó fama gracias a Dalí

Allá por la década de 1930, un joven Dalí colocó en el mapa su querida Cadaqués, su destino favorito para veranear que acabó convirtiéndose en su segunda casa. En aquella época, el pintor catalán adquirió un par de casas pesqueras junto al mar de Portlligat, cuando todavía no era famoso. Hoy esas casas funcionan como museo surrealista que alberga obras del artista y recuerdos que labró en este pueblo de menos de tres mil habitantes.

El pueblo de Cadaqués visto desde arriba

El pueblo de Cadaqués visto desde arriba

/ Istock / xavierarnau

Mucho antes de que Dalí la diera a conocer, Cadaqués ya gozaba de gran importancia. Durante la Edad Media fue uno de los puertos más golosos de la península y a principios del siglo X comenzó a fortificarse para protegerlo de posibles invasores. Así, en el año 1280 se dio por concluido el Castillo de Cadaqués. De él hoy no queda ni una piedra en pie, así como de la muralla, de la que tan solo se conserva el Baluard, la torre de vigía que hoy es el Ayuntamiento.

Las casas blancas de Cadaqués a orillas del Mediterráneo

Las casas blancas de Cadaqués con la iglesia al fondo

/ Istock / Juan Reig Peiro

Un edificio que todavía se puede visitar es la iglesia de Santa María, construida en el siglo XVII con un estilo gótico tardío. Realmente está erigida sobre otro templo que fue destruido por el pirata Barbarroja en el año 1543. Está ubicada en pleno corazón de Cadaqués, en su parte más alta, por lo que también se podría decir que es el mirador más bonito del pueblo. Desde allí pueden apreciarse unas preciosas vistas sobre la bahía, las casas blancas y las calles empedradas.

Calles empedradas y casas modernistas

Precisamente una de esas calles es uno de los puntos más visitados y fotografiados: Carrer des Call. Aunque hay otras muchas que merece la pena patear, como la de Santa María y la de Doctor Callís, donde aprovechar para comprar algún objeto de artesanía. Pasear por Las ribas también es un 'must' que hay que cumplir antes de irse de Cadaqués. Este paseo se construyó en el año 1910 y desde él se puede contemplar la arquitectura modernista del pueblo.

La fachada de la Casa Serinyana

La fachada de la Casa Serinyana

/ Istock / MATTHIASRABBIONE

La vivienda más famosa es la Casa Blaua o de Don Octavio Serinyana, aunque hay otras muchas construcciones modernistas como la Escuela pública Caritat Serinyana, la Casa Federico y Víctor Rahola, la Casa Pont o la Torre del Colomo Casa Ponson. Todas ellas son testigo de la riqueza que hicieron los españoles en las Américas que, a su regreso, edificaron en su pueblo natal. Tampoco se puede abandonar esta preciosidad de lugar sin visitar alguna de sus calas.

De las calas al faro

Es cierto que no es el pueblo con más playas de la Costa Brava, las que tiene son pequeñas y de piedra. Pero existen algunas excepciones como Sa Conca. Quizá la mejor experiencia relacionada con el mar que puede vivirse en Cadaqués no es bañarse, sino navegar en embarcaciones que pueden alquilarse sin necesidad de título. Para los que no terminan de conectar con el mar también hay posibilidades, como acercarse al Cap de Creus, donde se encuentra el faro.

El faro en Crap de Creus, Cadaqués

El faro en Crap de Creus, Cadaqués

/ Istock / Damocean

Cadaqués está repleto de oferta de ocio, cultura y gastronómica -destacando los productos del mar-. Pero si por algo destaca esta población es por su tranquilidad y por ser una suerte de refugio. A pesar de haber alcanzado una gran popularidad con el paso del tiempo, su ubicación lo ha mantenido relativamente aislado, protegido por la sierra del Pení y por unas carreteras sinuosas por las que no circula ningún tipo de transporte público.

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