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El pueblo pesquero favorito de la clase media de España en verano: hoteles para todos los gustos, precios más bajos que otros destinos y el encanto de una villa que parece flotar sobre el mar

No es de extrañar que lleve décadas siendo un clásico del turismo familiar español. 

Peñíscola, el pueblo pesquero favorito de la clase media de España

Peñíscola, el pueblo pesquero favorito de la clase media de España / Istock

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España es uno de los países europeos donde la cultura marinera ha tenido mayor peso histórico. Basta echar un vistazo al mapa de la península para confirmar la evidencia: está bañada por tres grandes mares, que son Mediterráneo, Cantábrico y océano Atlántico, y tiene casi 8000 kilómetros de costa, incluyendo las islas, donde se esconden cientos de pueblos y municipios que han hecho del mar su forma de vida.

Es uno de los pueblos icónicos del Mediterráneo.

Es uno de los pueblos icónicos del Mediterráneo. / Istock

Lo cierto es que pocos países europeos concentran una red tan extensa y variada de pueblos pesqueros históricos como España. Un rico patrimonio que justifica por qué los pueblos marineros forman parte de una de las imágenes más reconocibles del litoral español. Y aunque es difícil quedarse solo, hay un lugar que siempre figura en la lista de destinos favoritos para viajeros de la clase media de España: Peñíscola

La ciudad favorita de la clase media española para irse de viaje: a orillas del mar y con planes perfectos para familias

Adriana Fernández

Por qué Peñíscola

Peñíscola es posiblemente uno de los pueblos más bonitos de la costa mediterránea, tanto que parece salido de una postal. Su silueta es una de las más reconocibles del Levante: una ciudad medieval encaramada sobre un peñón, rodeada casi por completo por el mar y unida al continente por un estrecho hilo de arena. 

Una ciudad fortificada que parece flotar en medio del mar

Una ciudad fortificada que parece flotar en medio del mar / Istock

Durante siglos fue una fortaleza prácticamente inexpugnable y un puerto de enorme valor estratégico para controlar el Mediterráneo. Y es esa fortaleza y sus murallas lo que sigue siendo el gran símbolo de la ciudad. Se trata del castillo de Peñíscola, un bastión defensivo construido por los templarios entre 1294 y 1307 sobre una antigua alcazaba árabe. A diferencia de muchos castillos medievales, conserva una extraordinaria sobriedad arquitectónica y apenas ha cambiado su estructura original.

Puerto pesquero activo

El turismo es la principal actividad económica, pero Peñíscola sigue teniendo un puerto pesquero activo, donde aún faenan embarcaciones de bajura y funciona la lonja. Un puerto que, por cierto, se terminó en 1922, en pleno auge modernista. 

Y luego está en centro histórico, un entramado de calles estrechas y empinadas, de pavimentos empedrados y fachadas encaladas que guardan toda la esencia del lugar. Es precisamente esa mezcla de castillo, casco histórico, puerto y playas lo que hace que muchos la consideren el pueblo marinero más completo del Mediterráneo español.

Una villa marinera dentro del recinto amurallado.

Una villa marinera dentro del recinto amurallado. / Istock / TONO BALAGUER

No es de extrañar que lleve décadas siendo un clásico del turismo familiar español, desde los años 70 y 80. Además, su oferta hotelera y de apartamentos es muy amplia, con precios generalmente más accesibles que los de otros destinos habituales en verano. 

Mucho más que playa

La mayoría de los visitantes se quedan con la imagen del castillo frente al mar o la playa urbana de Peñíscola, una media luna situada justo bajo los pies del peñón. Pero Peñíscola guarda otros rincones muy curiosos como El Bufador, una grieta natural en la roca por la que el mar "respira". En días de temporal, el agua sale despedida con un estruendo impresionante. 

La Casa de las Conchas.

La Casa de las Conchas. / Istock / TONO BALAGUER

Otro de sus secretos mejor guardados son sus murallas renacentistas, mandadas construir por Felipe II para defender la ciudad de los ataques piratas. Hoy en día están consideradas una de las mejores fortificaciones mediterráneas del siglo XVI. Y entre sus edificios más curiosos se encuentra la Casa de las Conchas, cuya fachada está completamente cubierta por miles de conchas marinas. Bonito homenaje en esta villa marinera que sigue guardando toda la esencia del Mediterráneo.