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El pueblo pesquero de España que todavía no conoces y que es perfecto para recorrer a pie: tiene 480 habitantes y es famoso por sus berberechos, navajas y almejas

O Barqueiro, un pequeño puerto de apenas 480 almas en la costa norte de Galicia, reúne todo lo que un viajero puede desear: casas de colores escalonadas sobre el agua, calles que se recorren en un paseo, y una gastronomía marinera que convierte cada comida en una experiencia.

Es uno de los pueblos marineros más bonitos de Galicia (y de España).

Es uno de los pueblos marineros más bonitos de Galicia (y de España). / Istock

España tiene una relación con el mar que va mucho más allá del turismo de sol y playa. A lo largo de sus más de 8.000 kilómetros de costa, el país esconde una cadena de pueblos pesqueros, marineros y costeros que llevan siglos mirando al océano con la misma devoción con la que sus gentes han salido a faenar de madrugada. Son lugares donde el ritmo de vida lo marca la marea, donde las redes se extienden al sol junto al muelle y donde las lonjas aún huelen a mar recién pescado. Desde los pueblos blancos del litoral gaditano hasta las villas de piedra del Cantábrico, la costa española guarda una identidad marinera tan rica y diversa que ninguna guía turística podría agotarla del todo. 

Puerto de O Barqueiro, A Coruña

Puerto de O Barqueiro, A Coruña / Istock

Sin embargo, en un país que recibe cada año decenas de millones de visitantes, la fama se reparte de manera muy desigual. Mientras algunos destinos costeros soportan una presión turística que amenaza con desdibuja su autenticidad, otros permanecen en una discreta penumbra que, paradójicamente, los hace todavía más valiosos. Galicia, con su litoral recortado por las rías y sus pueblos de vocación marinera, es una de las regiones donde mejor se pueden encontrar esos rincones que aún no han caído en manos del turismo de masas. Y en su extremo noroccidental, justo donde el Atlántico y el Cantábrico se encuentran, existe un pequeño pueblo pesquero que es perfecto para recorrer a pie y cuya gastronomía, basada en berberechos, navajas y almejas de la propia ría, lo convierte en un destino que merece, con creces, el desvío. 

El pueblo donde mejor se come de Galicia es todavía un desconocido: marisco, hórreos frente al mar y un litoral salpicado de leyendas

Adriana Fernández

O Barqueiro: el anfiteatro de colores donde el río Sor entrega sus aguas al mar

O Barqueiro pertenece al municipio de Mañón, en la provincia de A Coruña, y se sitúa en la desembocadura del río Sor, formando uno de los estuarios más pequeños y mejor conservados de toda Galicia. El propio portal de Turismo de Galicia lo describe como un "conjunto singular" y un "pueblo típico marinero de la costa gallega", cuyas casitas de vivos colores "se disponen de forma escalonada hacia el puerto, formando una de las estampas más líricas del litoral gallego". La imagen que ofrece desde el agua es, efectivamente, la de un anfiteatro natural donde las fachadas pintadas de azul, amarillo y rojo se reflejan en las aguas quietas de la ría. Muchos viajeros la han comparado con los pueblos de Cinque Terre, en Italia, aunque O Barqueiro tiene algo que los destinos masificados han perdido: la autenticidad de un lugar que sigue siendo, ante todo, un pueblo que vive del mar. 

Puerto de Barqueiro, Galicia

Puerto de Barqueiro, Galicia / Istock / Brykaylo Yuriy

La página oficial del Concello de Mañón explica el origen de su nombre con sencillez: "Su nombre procede del barquero que, hasta la construcción del puente en 1901, trasladaba a las personas y mercancías de un lado al otro de la ría". Aquel puente metálico de 152 metros, conocido como A Vella Ponte, fue impulsado por Juan Fernández Latorre diputado por Ortigueira en aquella época.  

Hoy, su uso es exclusivamente peatonal, lo que lo convierte en uno de los paseos más evocadores del pueblo: cruzar A Vella Ponte al atardecer, con la ría en calma a ambos lados, es uno de esos momentos que se guardan en la memoria de viaje. Recorrer O Barqueiro a pie no requiere ningún esfuerzo especial: el núcleo urbano es pequeño y sus calles, aunque empinadas en algunos tramos, son transitables con comodidad. Desde el puerto se puede subir hacia el caserío, explorar los miradores naturales sobre la ría y llegar caminando hasta la playa de Area Longa, a escasos dos kilómetros, por un sendero señalizado. Para los más aventureros, los caminos del entorno conectan también con el Cabo de Estaca de Bares, el punto más septentrional de la Península Ibérica, donde cada otoño, entre finales de agosto y principios de diciembre, miles de aves marinas sobrevuelan esta costa en uno de los espectáculos naturales más impresionantes del norte de España. 

Vista del puente de pueblo de O Barqueiro

Vista del puente de pueblo de O Barqueiro / Istock / Lux Blue

En cuanto a la gastronomía, la ría de O Barqueiro tiene una historia que va mucho más allá de la simple frescura del producto. La economía local combinó durante décadas la pesca de bajura con el marisqueo artesanal: berberechos, almejas finas y los célebres longueiróns —las navajas— alimentaron durante generaciones a toda la comarca. La calidad del producto de la ría del Barqueiro sigue siendo reconocida en toda la cornisa cantábrica, y cada año se celebra la multitudinaria Festa do Marisco da Ría do Barqueiro, que ya supera las treinta ediciones, como muestra del arraigo popular de esta tradición marisquera.  

El viajero Miguel Ángel Abella, documentado en la plataforma de viajes Minube, lo resume muy bien: "Esta localidad ofrece al viajero multitud de productos gastronómicos, pero os sugiero que probéis las almejas o las coquinas. ¡Os chupareis los dedos!". Entre los restaurantes de referencia del pueblo destacan el Hostal O Forno, con vistas directas a la dársena y una carta que se adapta a los ritmos del mar, y el Restaurante A Sobreposta, ambos reconocidos por la calidad de sus raciones de navajas, almejas y berberechos. 

Los tres puentes de O Barqueiro, Galicia.

Los tres puentes de O Barqueiro, Galicia. / Istock

Los pueblos pesqueros del entorno que también merecen una visita

La ría de O Barqueiro forma parte de un arco costero extraordinario que el portal oficial de Turismo de Galicia, en su sección dedicada a las Rías Altas, describe como un conjunto donde "las más occidentales, Cedeira, Ortigueira, O Barqueiro y Viveiro, son más amplias y presentan tramos de costa acantilada y abrupta aunque, en su interior, se abren espléndidos arenales". Este contexto geográfico convierte la zona en un itinerario perfecto para el viajero que quiera combinar varios pueblos marineros en una misma escapada.  

Uno de los espectaculartes acantilados de Galicia.

Uno de los espectaculartes acantilados de Galicia. / Istock / Photographer: David Pedre

A apenas 20 kilómetros de O Barqueiro hacia el oeste se encuentra Cariño, villa pesquera que se asoma a la ría de Ortigueira con un barrio marinero de casas que parecen colgar del acantilado, con galerías y balcones pintados con esa paleta intensa tan característica del norte gallego. Cariño es un puerto activo, con una importante flota pesquera, y su casco histórico asciende hacia la costa con plazas como la da Mariña y la da Porta da Pulida. Muy cerca, el cabo Ortegal —uno de los extremos más dramáticos de la geografía española— ofrece unas vistas que justifican por sí solas el desplazamiento. 

Viveiro es otro de los pueblos marineros imprescindibles en Galicia.

Viveiro es otro de los pueblos marineros imprescindibles en Galicia. / Istock / MAP/APG

Hacia el este, cruzando ya a la provincia de Lugo, Viveiro es otra parada imprescindible para quien recorra este tramo de costa. Se trata de una villa medieval que el portal de turismo local define como un destino con "900 años de historia", murallas medievales que han resistido el paso de los siglos y un patrimonio civil y religioso notable, con hitos como el puente de la Misericordia, la iglesia de Santa María del Campo o la puerta de Carlos V.  

Su puerto pesquero y comercial, junto a la playa de Covas, convierten Viveiro en uno de los núcleos más completos de las Rías Altas. El visitante que llegue hasta aquí puede completar la ruta con una parada en Celeiro, casi integrado en el municipio de Viveiro, cuyo activo puerto pesquero tiene uno de los monolitos más entrañables de la costa gallega: un monumento al náufrago en la rotonda de acceso a la rada, que habla, sin palabras, de la historia que une a esta gente con el mar.