El pueblo perfecto para una escapada está a una hora de Madrid y es conocido por sus impresionantes cascadas
Se va acercado el verano y el cuerpo lo nota... Apunta este pueblo para una escapada de fin de semana si lo que quieres es desconectar de todo rodeado de un paisaje único.

Alejándonos de la saturada capital, cogiendo la A2 hasta la salida 101, se nos presenta un plan irresistible para hacer cualquier fin de semana ahora que el tiempo por fin ha dado una tregua a España. Empiezan a subir las temperaturas, y aunque en la capital no encontramos lo que más apetece durante esta época — un baño en la playa— en sus alrededores existen pequeños osáis a los que escaparse para vivir un placer similar.
Nos situamos en la provincia de Guadalajara, a la que se llega fácilmente en un viaje en coche de apenas una hora. Aquí, a orillas del río Tajo, encontramos un pueblo de 1396 habitantes al que se le conoce como "el pueblo de las cascadas". Y aunque sí, las cascadas son su símbolo indiscutible, hay muchas más cosas que podemos disfrutar escapándonos hasta este pueblo bañado por los ríos Tajo y Cifuentes.

El pueblo de las cascadas, la escapada perfecta
Trillo se presenta como la mejor opción para pasar un fin de semana alejado de la tensión y el estrés al que nos somete la vida durante el resto de la semana. Sus cascadas ya te invitan dejar atrás esto, aportándote frescor y tranquilidad. Trillo es al fin y al cabo un pueblo, como el de nuestros abuelos y abuelas. Un pequeño lugar en el que la gente suele ser mucho más feliz porque el ritmo de vida trascurre de otra manera. Es conocido por ser el pueblo de las cascadas debido a su situación geográfica: bañan el pueblo los ríos Tajo y Cifuentes, creando saltos de agua cada pocos metros que se convierten en "pequeñas cascadas".

Y aunque Trillo cuenta con este último encanto como atracción principal de turismo, hay muchas otras que ver en el pueblo para disfrutar de una escapada única. Aunque siempre se tuvo conocimiento de la existencia de Trillo, no fue hasta la llegada de Carlos III que este le dio otra forma de vida al agua en el pueblo, y mando construir el Real Balneario. A día de hoy puedes alojarte en Trillo y disfrutar de sus aguas termales como lo hizo el mismísimo rey.

Entre su patrimonio encontramos la iglesia de la Asunción, edificio religioso que reina por encima del resto de casa de una o dos plantas que forman el núcleo urbanístico de Trillo. Pero su construcción más importante la encontramos —cómo no— en un río: el puente sobre el Tajo, que tiene su origen en el siglo XVI y que fue blanco de ataques en la Guerra de la Independencia Española y la Guerra Civil Española. Muy cerca de este puente encontramos una zona de baño para refrescar a los visitantes en los días calurosos de verano.

Dónde comer en Trillo
Si lo que queremos es llenar el estómago, hay una parada por excelencia que debe hacerse en Trillo: la Casa David. Ubicado justo al lado del puente sobre el Tajo encontramos el restaurante por excelencia de este pueblo. Una especie de casa de comidas que te ofrece un alto en el camino para recoger fuerzas y disfrutar de algunos de los manjares más típicos de Castilla-La Mancha. Entre sus platos destacados no vamos a encontrar alta cocina con sello de chef. Estamos en un lugar hogareño, así que habrá que pedir una parrillada con una sartén de huevos rotos o cualquier cosa en la que mojar el pan. Los precios son fantásticos y salir rodando hasta el Tajo no es complicado una vez acabas con el postre.

No es fácil alejarse de la rutina visitando pueblos tan bonitos como estos. Trillo es una visita indispensable para todos los que sentimos que el agobio ha hecho mella sobre nosotros. Con sus impresionantes cascadas repartidas a lo largo del pueblo, su increíble casa de comidas y su fusión con la naturaleza, es sin duda una escapada de cuento para cualquier fin de semana.
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