El pueblo más pequeño de Extremadura es también uno de los más bonitos: tiene el convento más pequeño del mundo y no llega a los 100 habitantes
Situado cerca de la Ruta de la Plata, fue fundado en el siglo XIV por un grupo de carboneros.

Extremadura es tierra de ríos, bosques, montañas, pueblos que parecen sacados de la época medieval, y de antiguos templos y teatros del Imperio Romano. Además, es una destinación perfecta para degustar una excelente gastronomía.
Por ahí perdido, en la falda de la Sierra del Pedroso, a medio camino entre las ciudades de Plasencia y Cáceres, encontramos un pequeño remanso de paz, rodeado de bosques y montañas y a poco más de 10 kilómetros del río Tajo. Fue el sitio elegido por un grupo de carboneros que, en el siglo XIV, explotaban los bosques de la zona y decidieron construir un asentamiento.
Hablamos del pequeño pueblo de Pedroso de Acim, con sus casa de piedra y granito y que, además del convento más pequeño del mundo, tiene unos antiguos lavanderos, e incluso un restaurante con mención en la Guía Michelín.

Descubriendo Pedroso de Acim
Aunque en verano la población de este diminuto pueblo aumenta exponencialmente, según el censo de 2024, el censo total de Pedroso de Acim era de 92 habitantes. Por esta razón, es mejor visitarlo durante el resto del año, cuando la paz reina en sus calles casi desiertas.
El elemento más distinguible del pueblo no se encuentra en sus límites más directos, sino que tenemos que trasladarnos a poco más de un kilómetro. Allí encontramos el convento de la Purísima Concepción de El Palancar, fundado en el 1557 por san Pedro de Alcántara, y es el convento más pequeño del mundo, con tan solo 72 metros cuadrados.
También en las afueras del pueblo, a algo más de 500 metros, se erige la Ermita de Santa Bárbara, un claro ejemplo del patrimonio arquitectónico tan rico que tiene esta pequeña localidad.

En el si del pueblo, las edificaciones que más destacan son la Iglesia de Santa Marina, construida en el siglo XVI y en el interior de la cual encontramos un gran retablo de madera con la figura de la santa, y la Torre del Reloj, ambas en extremos opuestos de la Plaza Mayor.
Detrás de la iglesia hay unos antiguos lavanderos, que reciben agua de la fuente de la plaza por cañerías subterráneas, y están formados por dos enormes pilas, una que distribuye el agua a pilas individuales para lavar, y otra gran pila para enjuagar.
Mención en la Guía Michelín
A las afueras del pueblo, cerca del convento y escondido entre los árboles, se encuentra el restaurante El Palancar, que ofrece una cocina tradicional actualizada, con la carne a la brasa como su base. En verano suelen hacer también menús degustación en la terraza, con vistas al maravilloso entorno y a las estrellas.
Rutas de senderismo
La zona se distingue por la gran variedad de rutas de senderismo que hay por hacer. La ruta más destacada es la de la Peña de los Cenizos, con una longitud de 6 kilómetros e idónea para hacer durante casi todo el año.

A lo largo de su trayecto, se puede disfrutar de elementos geográficos y vegetales únicos, como los abundantes cenizos que cubren gran parte del recorrido y que dan nombre al paraje.
La belleza de Pedroso de Acim
En una época donde la despoblación de los pueblos de la España interior es cada vez más habitual, asombra aún más que Pedroso de Acim haya sabido aguantar y preservar su patrimonio, convirtiendo su reducido tamaño en una ventaja frente al turismo, y no en una desventaja como podría parecer.
Su ubicación en el territorio, rodeado de naturaleza pero a la vez cerca de gran ciudades, lo convierte en la destinación ideal para una escapada de fin de semana para disfrutar tanto de la tranquilidad como de la belleza del entorno.
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