El pueblo apodado “la pequeña Suiza catalana” ideal para descubrir en septiembre: tiene las galletas más antiguas de España y una joya románica con un monasterio del siglo X
Situado en el corazón de los Pirineos catalanes, este pequeño pueblo de origen medieval es uno de los favoritos de las familias catalanas.

El pueblo de origen medieval al que van las familias catalanas / Istock / imv
El interior del territorio catalán está repleto de pueblos rurales y de origen medieval donde, dando un paseo por sus calles, uno puede todavía viajar al pasado, hasta la época en que estos pueblos alcanzaron su máximo esplendor. Tanto en el litoral como cerca de los sistemas montañosos que atraviesan el territorio, estos pueblos, llenos de magia y encanto, son algunos de los destinos favoritos de las familias catalanas, que se desplazan hasta ellos para descansar y olvidarse del estrés de la rutina del día a día.

Panorámica aérea de Camprodon / Istock / Cristina Moliner
Uno de estos pueblos, quizás uno de los más emblemáticos de toda Cataluña, es el pequeño pueblo de Camprodon, situado a menos de 10 kilómetros de la frontera con Francia al noroeste de la provincia de Girona. Atravesado por el río Ter, Camprodon recibe el sobrenombre de “la pequeña Suiza catalana”; solo hace falta echarle un ojo al entorno en el que se encuentra para darse cuenta de que este título le viene como anillo en el dedo. Rodeado por las montañas de los Pirineos, Camprodon se presenta como una excelente opción para una escapada de fin de semana en familia.

Adriana Fernández
Villa medieval por excelencia
A pesar de ser un municipio de superficie muy extensa, Camprodon cuenta con una población que ronda los 2.500 habitantes. Esta cifra aumenta especialmente los fines de semana y las épocas de vacaciones, cuando muchas familias se instalan en sus segundas residencias. Teniendo esto en cuenta, visitar el pueblo es una experiencia de lo más agradable, pues no acostumbra a estar sobresaturado de gente.

El monasterio románico de Sant Pere / Istock / Toni M
Los orígenes del pueblo se remontan hasta el siglo X, cuando se construyó el monasterio benedictino de Sant Pere. Está considerado el monumento románico más importante de la comarca del Ripollès, pues su claustro es una de las mayores obras arquitectónicas de la época. Además de ser el núcleo social y religioso de la zona durante siglos, el monasterio supone un interesante punto histórico, ya que las batallas contra los franceses durante la ocupación napoleónica ofrecen relatos muy interesantes, como el expolio de las reliquias del monasterio.
La mayor insignia del pueblo es el Pont Nou, el cual data del siglo XVI y salva el cauce del río Ter. Construido en el corazón del centro histórico, el puente crea una de las postales más icónicas del pueblo, protagonizando la gran mayoría de fotografías de Camprodon; además, desde él se obtienen unas maravillosas panorámicas tanto del pueblo como del entorno en el que se encuentra.

El río Ter a su paso por el pueblo / Istock / Manuel Milan
Las galletas más antiguas de España
Hace casi un siglo y medio se empezaron a elaborar en una pequeña tienda de ultramarinos las galletas Birba, consideradas las más antiguas de España. Propietarios de la tienda, la familia Birba vendía originalmente bizcochos finos y productos de confitería. El problema estaba en que, cuando en invierno las familias de las grandes ciudades dejaban el pueblo, las ventas bajaban de manera considerable. Así, en el año 1893 la familia empezó a elaborar galletas, las cuales duraban más tiempo y eran más fáciles de distribuir.
Elaboradas artesanalmente y con ingredientes naturales y de proximidad, sus galletas más típicas son las Núria, perfectas para acompañar desayunos y meriendas, y las cuales cuentan con una amplia variedad: las clásicas, de chocolate, con naranja caramelizada, sin azúcar añadido, e incluso sin gluten. Ideales para llevarse un recuerdo, son perfectas también para hacer un regalo a nuestros amigos y seres queridos.

Los alrededores de Camprodon están llenos de rincones mágicos / Istock / Alberto Gonzalez
El entorno natural de Camprodon
Cuando uno pasea por las calles y los alrededores del pueblo es fácil entender porqué Camprodon recibe el sobrenombre de “la pequeña Suiza catalana”. Las montañas que envuelven el pueblo desprenden una atmósfera de lo más mágica, haciendo de él un verdadero refugio apartado del mundo. Marcado por montañas, valles y barrancos, el entorno del pueblo está lleno de senderos perfectos para dar un paseo y adentrarse en los secretos que se esconden entre sus rocas y árboles.
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