El pueblo con noches de hotel a 50 euros que tiene las luces de Navidad más bonitas de España: declarado Maravilla Rural y perfecto para una escapada en familia
Considerado uno de los pueblos más bonitos de Extremadura, cada Navidad se convierte en un lugar lleno de magia.

Falta mes y medio para que por fin llegue Navidad, y la gran mayoría de pueblos y ciudades del mundo ya empiezan a vestirse para recibir estas fechas tan especiales. Aunque todavía no se han encendido (falta muy poquito para eso), ya se han colgado las luces que iluminaran plazas y calles con sus vivos colores.

Si nos trasladamos hasta la zona sureste de la provincia de Cáceres podemos encontrar uno de los pueblos españoles que, si bien es precioso durante todo el año, durante esta época del año gana aún más magia y encanto.
Maravilla Rural certificada
En el año 2017, el título de primera Maravilla Rural, proyecto nacido en 2012, le fue otorgado a la localidad extremeña de Guadalupe, ya que había obtenido el 18,9% de los 20.000 votos recogidos en el certamen. Añadido a este honor, ese mismo diciembre el pueblo ganó el concurso Luce tu pueblo que organiza Ferrero Rocher desde hace más de diez años.
Dicho premio fue en forma de luces, pues la famosa marca de bombones regaló al pueblo una iluminación compuesta por más de 50.000 bombillas, 2.100 metros de cortina de guirnalda, y un árbol de ocho metros cubierto por casi 1.000 metros de luces. Desde entonces y por estas fechas, el pueblo se viste de nuevo con este alumbrado, que hace relucir sus calles y edificios.
El verdadero protagonista del alumbrado es el Real Monasterio, que estos días está cubierto con las más bonitas luces. Es principalmente conocido por ser el sitio donde los Reyes Católicos se encontraron con Cristóbal Colón para discutir su viaje a las Américas.
Delante del monasterio, presidiendo la plaza de Santa María de Guadalupe, se erige el imponente árbol de luces, coronado por una estrella blanca de cuatro puntas, y acompañado por decoraciones de luces con diferentes formas.
Para seguir maravillándonos con el alumbrado hay que pasar por el Arco de Sevilla, y seguir esa misma calle hacia abajo hasta llegar a la plazuela de los Tres Chorros, con su emblemática fuente, y donde se suele montar un pequeño mercado de productos locales. Pero son muchas otras las calles por descubrir y en las que disfrutar de los colores de la Navidad.

Un pueblo para todos los días del año
Si se da la mala suerte de que estas Navidades no puedes visitar Guadalupe, no te preocupes; este pueblo merece la pena ser visitado en cualquier época del año.
Uno de los elementos más emblemáticos del pueblo son los arcos que cubren algunas de las calles, como el del Chorro Gordo, el de Sevilla o el de San Pedro, que conformaban los tres accesos de la muralla al primer circulo defensivo del monasterio. Del segundo circulo defensivo era el Arco de las Eras.

De las calles más bonitas que hay en el pueblo, una de ellas es la calle Ruperto Cordero, donde destacan los soportales de madera aguantados por troncos de castaño, los cuales protegían bodegas, mesones y tiendas comerciales del Sol.
Con una portada barroca, la Iglesia de la Santa Trinidad, conocida también como Iglesia Nueva, fue la última que se construyó en el pueblo. Compuesta por tres naves con crucero y una amplia cúpula, la iglesia fue abandonada a principios del siglo XIX; décadas más tarde, en 1978, el templo fue restaurado y convertido en auditorio y salón de actos y exposiciones.

Sin necesidad de gastarse una fortuna
Son varias las opciones de alojamientos disponibles en Guadalupe, y sin tener que pagar mucho dinero. Hay hoteles y hostales rurales con encanto a partir de los 50€ la noche, como el Hotel Hispanidad o el Hostal Alba Taruta; ya rondado los 80€ y 90€ la noche hay otras opciones donde podrás gozar de mayores comodidades, como el Parador de Guadalupe o los apartamentos turísticos de Mirayuste.
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