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El pueblo de 168 habitantes donde Carlos II mandó enterrar su corazón: un bastión medieval fortificado excavado sobre la roca

Con apenas 168 habitantes, esta localidad de la Navarra Media combina historia, patrimonio, leyendas y algunos de los mejores miradores de la comunidad foral.

La Iglesia-Fortaleza de Santa María corona el pueblo de Ujué

La Iglesia-Fortaleza de Santa María corona el pueblo de Ujué / Istock / SvetlanaSF

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Carlos II de Navarra tomó una decisión poco habitual antes de morir en 1387. Ordenó que su cuerpo descansara en la catedral de Pamplona, pero quiso que su corazón recibiera sepultura en otro lugar muy distinto: Ujué. El monarca profesaba una profunda devoción por la Virgen de Ujué y quiso que una parte de él permaneciera para siempre junto al santuario. Más de seis siglos después, esa singular historia sigue siendo uno de los grandes símbolos de un pueblo medieval que parece detenido en el tiempo.

Vista de Ujué, en Navarra.

Vista de Ujué, en Navarra. / Istock / cribea

Con apenas 168 habitantes, Ujué (Uxue en euskera) se alza sobre una colina rocosa en la comarca de Tafalla, a unos 53 kilómetros al sur de Pamplona. Desde la distancia destaca la silueta de la iglesia-fortaleza de Santa María, visible a varios kilómetros y es desde hace siglos la imagen más reconocible de la localidad. A su alrededor se extienden calles empedradas, casas de piedra y pasadizos que han conservado casi intacta su forma a lo largo del tiempo y que hacen de esta una de las villas medievales más especiales y bonitas de Navarra

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Redacción Viajar

El pueblo donde Carlos II quiso que permaneciera su corazón

La historia de Ujué está estrechamente ligada a la de su iglesia-fortaleza. El edificio comenzó a levantarse sobre una antigua construcción románica y fue ampliándose durante la Edad Media hasta convertirse en una fortaleza capaz de cumplir funciones religiosas y defensivas al mismo tiempo. Es fácil imaginar la posición estratégica que Ujué ocupó dentro del Reino de Navarra solo con ver sus gruesos muros o las almenas.

Ujué pertenece a la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España

Ujué pertenece a la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España / Istock / KarSol

El origen del santuario está envuelto además en una leyenda muy conocida. La tradición cuenta que un pastor observó cómo una paloma entraba y salía insistentemente del hueco de una encina. Al acercarse descubrió una imagen de la Virgen escondida en el interior del árbol, un hallazgo que dio lugar a la construcción del templo y, con el paso del tiempo, al nacimiento del actual núcleo urbano.

Fue precisamente la fama del santuario y la devoción que despertaba la Virgen de Ujué lo que llevó a Carlos II (que estuvo casado con Juana de Valois, hija y hermana de los reyes de Francia) a elegir este lugar para depositar su corazón tras su muerte. El resto de sus restos mortales recibió sepultura en la catedral de Pamplona, mientras que su corazón quedó vinculado para siempre a este templo. Por ello, durante siglos, miles de peregrinos llegaron hasta Ujué desde distintos puntos de Navarra para participar en las tradicionales romerías que todavía hoy se mantienen vivas y forman parte de la identidad de la localidad.

Más allá de la iglesia-fortaleza, Ujué esconde un precioso y amplio patrimonio histórico que la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España ya reconoció añadiéndole a su preciada lista y poniendo así en valor tanto su patrimonio monumental como el cuidado de su casco histórico. Comienza tu visita por la parte baja del pueblo, donde te espera la conocida como plaza de Pilarraña, una preciosa plaza medieval. Sigue tu camino subiendo algunas de las cuestas que conforman el pueblo y llegarás a la plaza Mayor, que te llevará a la parte más alta del pueblo donde está la fortaleza, el icono de Ujué.