El pueblo milagro: un destino de España que debe visitarse una vez en la vida
Nos trasladamos hasta Navarra para conocer un pueblo que se ha visto salpicado por infinidad de curiosidades a lo largo de su historia. ¿Te animas a descubrirlas?

En la merindad de Olite (y a la sombra del pueblo homónimo conocido por su espectacular castillo), en plena Ribera Tudelana del Ebro, descubrimos una bonita villa de 28 kilómetros cuadrados en la que viven algo más de 3.500 personas. Un pueblo milagro que es, sin duda, un destino de España que debe visitarse una vez en la vida.
Ponemos un pie en la villa de Milagro, que se sitúa en una pequeña elevación entre las confluencias del río Aragón y el río Ebro, para descubrir un enclave cuyo nombre nada tiene que ver con cuestiones religiosas, sino con la palabra latina miraculum, que significa ‘mirador’, y que hace referencia a su situación geográfica.

Milagro es un pueblo fundamentalmente industrial y agrícola que destaca por su uso de las energías renovables. Además, desde el 2016, tiene el honor de formar parte de los Pueblos Ejemplares, unos galardones que otorga el medio de comunicación Navarra Televisión para reconocer la labor de aquellos navarros o pueblos de la Comunidad Foral que han destacado por diferentes motivos.
En Milagro podemos disfrutar de algunos lugares de interés, como la basílica de Nuestra Señora del Patrocinio, la casa de los Carrillo, el Gran Casino, la atalaya Milagro o la Institución Esclavas Misioneras de Jesús. Enclaves que merece la pena recorrer sin prisas y con la cámara preparada para sacar las mejores instantáneas. Si necesitas algunos consejos de experto, puedes leerlos aquí.

Ahora bien, lo que nos chifla de este pueblo llamado Milagro son algunas curiosidades que se han vivido a lo largo de la historia y que te vamos a desvelar, ya que merece la pena conocerlas. Podemos empezar con un suceso que muchos calificarían como paranormal. En marzo de 1817, las campanas de la iglesia parroquial empezaron a sonar solas. Los vecinos empezaron a pensar en milagros (nunca mejor dicho), aunque lo cierto es que se trató de un temblor que tuvo su epicentro en las inmediaciones.
Cencerradas y brujas en Milagros
Hasta 1936, en Milagros se celebraba el amor de una curiosa forma. Cuando se casaba un viudo/a con un soltero/a, el pueblo celebraba una cencerrada. Vamos, que se pasaban toda la noche previa a la boda recorriendo el pueblo haciendo sonar sartenes, cacerolas o cualquier otro objeto que pudiera hacer un ruido infernal. Y también, hasta los años de la Guerra Civil, se creyó que en el pueblo habitaba algún tipo de bruja o hechicera. En realidad, según se cuenta, se trataba de mujeres que simplemente se vestían con ropas llamativas y llegaban a la hipnosis a través de la sugestión. Nada que ver con las auténticas brujas de Brocken.

Cerezas no solo en el Valle del Jerte
Si pensamos en cerezas (ay, qué ricas) nuestra mente nos lleva, principalmente, a la zona del valle del Jerte, pero debe saber el viajero y lector que, en Milagro, hace medio siglo, se cultivaban la redonda, la de Lérida y la Garrafal Tigre, esta última específica de la villa, pero que hoy cuenta con una producción casi testimonial.
En Milagro las cerezas se festejan y, para muestra, la fiesta que desde el año 2000 tiene lugar normalmente en junio y que ha sido reconocida como fiesta de interés turístico en Navarra. Se trata de un evento gastronómico que se desarrolla en la zona de la ribera y pone de manifiesto el exquisito sabor de su producción local.
Además, hay otras fiestas de interés, como las que se celebran el 2 y 3 de febrero en honor a San Blas; la fiesta de la juventud; o en honor a la Virgen del Patrocinio, patrona de Milagro, y en cuyo honor se realiza una novena en la iglesia parroquial en el mes de noviembre.

Un espacio natural único: Granjafría
Entre los muchos parajes existentes en Milagro destaca Granjafría, un enclave poco visitado debido, principalmente, a su difícil acceso. Situado en el margen derecho del río Ebro, entre el río y la carretera que une los municipios de Rincón de Soto y Alfaro nos topamos con una finca de unas 140 hectáreas que alberga el Soto de Granjafría, un lugar que forma parte de los Espacios Naturales Protegidos.
Destaca su abundante y variada vegetación, con chopos, álamos, olmos o sauces blancos. También se puede contemplar una variada fauna, que incluye hurones, nutrias, tejones, visones o zorros, así como conejos, becadas, malvices o patos.
En definitiva, Navarra siempre es un buen plan, pero visitar el pueblo Milagro debería ser obligatorio… al menos, una vez en la vida.
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