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El pueblo donde mejor se come de Galicia tiene 1.500 habitantes y es famoso por su marisco recién llegado de la ría: 30 hórreos frente a un mar vigilado por las meigas

La marea, las casas marineras y las antiguas construcciones de piedra dibujan una de las estampas más reconocibles de las Rías Baixas.

Las vistas de Combarro desde la Praia de Padrón

Las vistas de Combarro desde la Praia de Padrón / Istock / Rudolf Ernst

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A la mesa llegan almejas, berberechos, navajas y mejillones recién hechos mientras la marea sube entre los hórreos de piedra. Justo esta escena es la mejor definición de lo que es Combarro: un pueblo donde la vida marinera es la rutina de siempre en las calles, los bares y la orilla de la ría.

El hermoso pueblo gallego de Combarro a orillas del mar

El hermoso pueblo gallego de Combarro a orillas del mar / Istock / David Andres Gutierrez

Combarro concentra en muy poco espacio casi todos los tópicos (de los buenos) de la Galicia costera. Las casas de granito bajan por callejones estrechos hasta ir a parar a la ría de Pontevedra, los hórreos están alineados al borde del agua y las barcas descansan en la orilla. ¿La mejor forma de notar esa relación con el mar? En las tabernas del puerto, donde el pescado y el marisco saltan prácticamente de la ría al plato.

Este rincón del municipio de Poio de menos de 1.500 vecinos presume de tener uno de los cascos históricos mejor conservados de la zona. A la piedra, los hórreos y los cruceiros se suma una historia oral donde las brujas (las meigas) y las leyendas siguen estando muy presentes.

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Un pueblo de piedra que baja hasta la ría

Combarro se patea. Desde el Peirao da Chousa lo suyo es meterse al casco antiguo por la Rúa do Mar en dirección a la plaza de San Roque. Las calles son estrechas, de piedra vista, y aprovechan la propia roca de la costa como cimiento. A los lados están las antiguas casas de marineros con sus balcones y soportales.

Viviendas típicas de Combarro, en Pontevedra

Viviendas típicas de Combarro, en Pontevedra / Istock / lauradibiase

El casco antiguo, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1972, está repleto de cruceiros, una de las grandes señas de identidad del pueblo. Hay uno curioso en la plaza de San Roque: si te fijas, el Cristo mira hacia el pueblo y la Virgen del Socorro mira hacia el mar. La Virgen lleva además un garrote en la mano que, según la leyenda local, usaba para ahuyentar al demonio y proteger a los marineros que salían a faenar. Las famosas meigas de la superstición gallega entran dentro de este mismo saco de creencias.

Combarro, el pueblo famoso por sus hórreos

Combarro, el pueblo famoso por sus hórreos / Istock / lauradibiase

Los hórreos que casi tocan el agua

El camino lleva directo a la playa de O Padrón, donde está la foto que busca todo el mundo. Combarro tiene más de 60 hórreos repartidos por su territorio, pero unos 30 están pegados a la orilla, mirando al agua. Aquí los llaman también palleiras, y aunque en toda Galicia servían para guardar el grano, en Combarro tenían un uso puramente marinero.

Un hórreo típico de Combarro

Un hórreo típico de Combarro / Istock / David Andres Gutierrez

Los pescadores los usaban para secar pescado y almacenar el maíz o las patatas que traían en barca desde el otro lado de la ría. La estructura sobre pilares de piedra (pies) servía para dos cosas básicas: evitar la humedad del mar y frenar a los roedores. La mayoría de los que quedan en pie se levantaron entre los siglos XVIII y XIX.

La postal cambia radicalmente según la hora, ya que con la marea alta el agua llega casi a rozar las patas de piedra, mientras que con la marea baja la playa se llena de mariscadoras trabajando a pie de arena.

El marisco en la mesa

Parar a comer no es una opción, es casi una obligación. La pesca y el marisqueo han alimentado a Combarro durante siglos y los restaurantes del puerto mantienen esa tradición con producto recién traído de la ría.

Plato de mejillones cocinados con vino y limón

Plato de mejillones cocinados con vino y limón / Istock / t

La carta casi se escribe sola: mejillones con Denominación de Origen, almejas a la marinera, berberechos, navajas a la plancha y pescado del día. El plan en la Rúa do Mar es simple: solo tienes que buscar mesa en una terraza junto al agua, pedir una ración y disfrutar. ¡Se nos hace la boca agua!