Entramos en el pueblo donde mejor se come de Andalucía, conocido como "el templo de los calamares a la andaluza": auténtico referente culinario de la costa gaditana, este pueblo blanco tiene las mejores playas del litoral andaluz
Considerado uno de los pueblos de mayor belleza de la Costa de la Luz, esta localidad alcanza su máximo esplendor en verano.

El "templo de los calamares a la andaluza" es uno de los pueblos más bonitos de Cádiz / Istock / Lux Blue
Uno de los platos por excelencia de la gastronomía andaluza, y que ahora que llega el veranito de seguro estará presente en las mesas de la gran mayoría de hogares de alrededor del territorio, los calamares a la andaluza son una de las mayores delicias que podemos probar. Al ser un plato tan típico, no es para nada de extrañar que en cualquier pueblo de Andalucía podamos encontrar un plato de calamares a la andaluza para chuparse los dedos. Pero hay un pueblo en concreto donde esta excelencia se ve elevada a la enésima potencia.

Vista aérea de Conil de la Frontera / Istock / juanorihuela
Unos 50 kilómetros al sur de la ciudad de Cádiz, el pueblo de Conil de la Frontera es una de las destinaciones de veraneo por excelencia de las familias de la región. Son poco más de 24 mil los habitantes que tiene el municipio, número que en verano se multiplica por cuatro, pudiendo llegar a alcanzar así las 100 mil personas.

Adriana Fernández
Este aumento en el número de habitantes no se debe solo al hecho de que Conil de la Frontera alberga algunas de las playas más bonitas del litoral gaditano; un papel muy importante juega también el hecho de que, en los últimos años, se ha establecido como un referente culinario del territorio. Distinguido con el sello de Ciudad Gastronómica de España en el 2024, uno de los productos estrella de Conil de la Frontera es el atún rojo de almadraba; pero si hay un plato que enamora a todo el mundo, ese es, sin duda alguna, los calamares a la andaluza.
Referente gastronómico del sur
Rodeado por poblaciones como Barbate, Vejer de la Frontera o Zahara de los Atunes, el municipio de Conil de la Frontera cuenta con uno de los litorales más impresionantes de toda Andalucía. Es quizá gracias a su situación geográfica frente al Atlántico que el pueblo goce de algunos de los mejores productos marinos, siendo el atún rojo de almadraba uno de los protagonistas. Capturado de forma artesanal en las costas gaditanas, protagoniza encebollados, mojamas y tartares.

Conil de la Frontera es conocido por el atún de almadraba que se pesca en sus costas / Istock / juanorihuela
Además de esta verdadera joya del mar, Conil cuenta con una amplia variedad gastronómica que abarca desde carnes de retinto y arroces hasta el emblemático pescadito frito. Por encima de todos estos platos, a cada cual más exquisito, se encuentran los calamares a la andaluza, una de esas delicias que cautivan a cualquiera que las pruebe y que, si te encuentras en la localidad, no te puedes estar de pedir en alguno de sus muchos restaurantes y establecimientos.
La luz de Conil
El pueblo destaca, sobre todo, por la belleza de las fachadas pintadas de blanco de la mayoría de las casas y edificios que lo conforman. Algunos de sus monumentos más destacados son la Iglesia de Santa Catalina, cuyos orígenes se remontan al siglo XV y actualmente alberga un Centro Cultural; y la Torre de Guzmán, construida en el siglo XIV y que formaba parte del antiguo castillo y las murallas del pueblo. En su casco antiguo, declarado conjunto histórico-artístico en el año 1983, puedes pasar por debajo del Arco de la Villa, que antiguamente servía como entrada a la villa.

El Arco de la Villa en el centro histórico del pueblo / Istock / JOSE LUIS VEGA GARCIA
Durante la época de verano, Conil es también el lugar ideal para disfrutar del sol y la playa. Bordeado por algunos de los arenales más impresionantes de la costa gaditana -como las playas de los Bateles, Castilnovo o el Palmar-, aquí podrás tumbarte sobre la fina arena dorada, respirar la agradable brisa marina, comer unas deliciosas sardinas asadas en alguno de sus chiringuitos, o practicar algún deporte de agua.
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