Ni Gandía, ni Benidorm: el paraíso Mediterráneo es un pueblo sin turismo y con unos paisajes que parecen de otro mundo
El pueblo perfecto si buscas tranquilidad alejado de las masificaciones, independientemente si eres amante del mar o de la montaña.

En la bulliciosa costa mediterránea, donde en ocasiones parece que el turismo ha ganado la batalla, existe un rincón que parece que ha permanecido intacto. Hablamos de Alcossebre, en la provincia de Castellón; un pequeño pueblo costero ha logrado mantener su esencia, ofreciendo paisajes de escándalo y una tranquilidad que contrasta con la agitación de otros destinos más conocidos.
Un enclave entre mar y montaña
Este pueblo costero ofrece nada más y nada menos que diez kilómetros de costa, donde se alternan playas de arena fina y calas vírgenes. Un lugar idílico en el que podemos encontrar playas de ensueño como la Playa del Cargador, la Playa Romana y la Playa del Moro, todas ellas galardonadas con la Bandera Azul por su calidad y servicios. Además, en Alcossebre podrás encontrar lugares peculiares, como la Playa de Las Fuentes, la cual es única por los manantiales de agua dulce que emergen directamente en la arena. Por lo que, debes fiarte de mí; esta localidad es un lugar la mar de especial (nunca mejor dicho).

Pero lo que realmente distingue a Alcossebre es su proximidad al Parque Natural de la Sierra de Irta, una espectacular cadena montañosa que se extiende paralela a la costa y que ha sido protegida desde 2002, y no es para menos. Este parque ofrece una combinación única de montañas, acantilados y calas escondidas, ideales para los amantes del senderismo y la naturaleza. Por lo que, ¿eres más de playa? Tienes que ir a Alcossebre. Si, por el contrario, lo que te mueve es la montaña, esta localidad también puede ser tu destino ideal.
Historia y patrimonio en cada rincón
La historia de Alcossebre y su municipio, Alcalà de Xivert, es todo un mundo. El Castillo de Xivert, de origen islámico y posteriormente ampliado por los templarios, domina el paisaje desde lo alto de la sierra, ejemplificando un pasado rico en cultura y diversidad. Tampoco te puedes perder la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, otro ejemplo del patrimonio histórico que enamora a los visitantes con su imponente torre campanario.

Además, si eres de los que les gusta ver las ciudades desde lo alto, la Ermita de Santa Lucía y San Benito, situada a 312 metros sobre el nivel del mar, ofrece unas vistas panorámicas impresionantes del litoral.
Un paraíso para los amantes del mar
Y si te pensabas que Alcossebre no tenía más que ofrecer, aquí vengo yo a desmentirlo. Y es que, frente a las costas de Alcossebre se encuentran las Islas Columbretes, un archipiélago de origen volcánico declarado Reserva Natural. Estas islas son un destino privilegiado para aquellos que han integrado el buceo y el snorkel en parte de su personalidad, gracias a la claridad de sus aguas y la riqueza de su biodiversidad marina. Para ir, las excursiones en barco desde el puerto deportivo de Las Fuentes permiten a los visitantes explorar este entorno único.

Gastronomía con sabor local
Y si eres de los que les gusta hacer turismo gastronómico, Alcossebre cumple las expectativas con creces… Restaurantes como Atalaya, galardonado con una estrella Michelin, ofrecen menús degustación que combinan productos locales con técnicas culinarias innovadoras. Además, la zona cuenta con productores locales como la Granja Bardomus, que cultiva olivos ecológicos y ofrece experiencias en torno al aceite de oliva virgen extra.
Un destino para desconectar
A diferencia de otros destinos turísticos masificados, Alcossebre ha sabido mantener un equilibrio entre desarrollo y conservación. Su modelo urbanístico cuidadoso y su compromiso con la sostenibilidad lo convierten en un lugar ideal para quienes buscan tranquilidad y contacto con la naturaleza.
Síguele la pista
Lo último
