El pueblo medieval que es perfecto para recorrer a pie: tiene una plaza porticada del siglo XII, un castillo histórico y algunas de las mejores vistas del Pirineo
Aínsa conserva uno de los conjuntos históricos más importantes de Aragón y permite descubrir siglos de historia recorriendo tranquilamente sus calles empedradas.

Era un punto estratégico dentro del Reino de Aragón / Istock / Jose Arcos Aguilar
En la comarca de Sobrarbe, en la entrada del Pirineo aragonés, hay una localidad donde gran parte de la visita consiste simplemente en pasear. Aínsa conserva un casco histórico medieval extraordinariamente bien preservado que permite recorrer en pocos minutos varios siglos de historia.

Aínsa se levanta sobre la confluencia de los ríos Cinca y Ara / Istock / TONO BALAGUER
Desde la Plaza Mayor hasta el castillo, pasando por miradores que se asoman al valle, callejuelas empedradas y antiguos portales defensivos, todo invita a recorrer el pueblo a pie y sin prisas, olvidánte del coche.

Adriana Fernández
Un conjunto histórico que ha llegado hasta nuestros días
La historia de Aínsa está estrechamente vinculada al antiguo territorio de Sobrarbe, una de las comarcas históricas más importantes del norte de Aragón. Gracias a su posición estratégica entre los valles pirenaicos y las tierras del sur, la localidad desempeñó durante siglos un papel relevante en la organización y defensa del territorio.
El casco antiguo, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1965, se levanta en un promontorio sobre la confluencia de los ríos Cinca y Ara, una posición que ya en la Edad Media tenía la función de controlar los accesos naturales del valle.
En tu paseo por esta villa de Huesca de 2.300 vecinos podrás recorrer calles estrechas flanqueadas por viviendas tradicionales construidas en piedra, muchas de ellas adornadas con escudos, balcones de forja y otros elementos arquitectónicos que revelan la prosperidad que alcanzó la villa en distintas etapas de su historia.
Ademása de bonito, que se haya mantenido su estructura original responde en parte a las medidas de protección patrimonial aplicadas desde el siglo XX.
La Plaza Mayor, el gran corazón de la localidad

La piedra domina en viviendas, soportales y muros / Istock / R
Si hay un lugar que resume la personalidad de Aínsa es su plaza Mayor del siglo XII, considerada uno de los espacios históricos más emblemáticos de Aragón.
La plaza mantiene una característica estructura porticada que todavía conserva buena parte de su aspecto tradicional con soportales y edificios históricos. Además, la presencia constante de terrazas y pequeños establecimientos la convierten en uno de los rincones más animados de la localidad pese a ser relativamente pequeña.
En uno de los extremos se sitúa la Iglesia de Santa María de Aínsa, de origen románico y fechada en el siglo XII. Muy cerquita encontrarás el castillo y los restos de muralla, que refuerzan la idea de que Aínsa dominaba a la perfección el sistema defensivo.
Como decíamos, uno de los grandes atractivos de Aínsa es que gran parte de la visita consiste simplemente en pasear. Hay algunas pendientes, pero son suaves en la mayor parte del recorrido y las distancias muy reducidas, por lo que podrás visitar los principales puntos de interés sin grandes esfuerzos.

La Iglesia de Santa María de Aínsa data del siglo XII / Istock / v
En la parte más elevada de la localidad se encuentra el castillo de Aínsa, una fortaleza cuyos orígenes se remontan a la Edad Media y que durante siglos desempeñó funciones defensivas fundamentales para el control del territorio.
Lo ideal es que vayas desde la plaza Mayor hacia el castillo, ya que este camino te permite observar la disposición (y entender por qué se decidió el asentamiento aquí) y desde este punto se identifican claramente la confluencia de los ríos y tienes vistas de los valles que rodean la villa y sobre buena parte de la comarca del Sobrarbe.
Una excelente puerta de entrada al Pirineo
Aunque el patrimonio histórico suele ser el principal motivo de visita, Aínsa ofrece además una ubicación privilegiada para explorar algunos de los paisajes más espectaculares del norte de Aragón.
La localidad se encuentra relativamente cerca de enclaves tan conocidos como Boltaña, Fiscal o Torla-Ordesa, considerada una de las principales puertas de acceso al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, que desde 1997 forma parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
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