El pueblo medieval que nadie conoce en España es también uno de los más bonitos
Te sorprenderás al descubrir que existen cientos de pueblos por toda España que, todavía, no son conocidos por los españoles.

No hay nada que nos guste más que un precioso y antiguo pueblo medieval. Esa sensación de viaje en el tiempo que nos da contemplar la muralla de cuatro kilómetros de la localidad zaragozana de Daroca o la arquitectura andaluza del pueblo pacense de Zafra. Perdernos en esos lugares en los que parece que el tiempo se detuvo hace siglos es uno de los placeres más grandes del ser humano.
No importa si se prefiere la costa del levante o la llanura manchega; el frío norteño o el cálido sur, pues España está salpicada de preciosos pueblos medievales por todo su territorio. Hoy viajamos hasta la Serranía Norte de Guadalajara para adentrarnos en ese pueblo que 'El Cantar de Mío Cid' denominó, con temor, "peña muy fuerte". Hablamos de Atienza, uno de los cruces de rutas más importantes de la zona, ya que aquí se encuentran la del Cid, la del Románico Rural y la del Quijote.
El castillo, el monumento más representativo
Si queremos hacer un recorrido por Atienza, lo primero que veremos y lo que se otea desde cualquier punto de la localidad es el castillo. Hay quien podría creer -y no es en vano- que esta fortaleza fue una de las protagonistas de la mítica serie 'Juego de Tronos', y podría haber sido un lugar de inspiración perfecto. Pero realmente tan solo fue utilizado por HBO para colocar uno de los seis tronos de hierro que repartió por todo el planeta en 2019. Aunque podríamos asegurar que este precioso enclave habría enamorado a los Stark.

A pesar de su estado, casi derruido, es el monumento más representativo y nos atreveríamos a decir que cuenta con una de las historias más interesantes de su entorno: primero fue utilizado por los celtíberos, luego por los árabes que construyeron una alcazaba, después lo reformaron los cristianos tras la Reconquista y posteriormente fue pasando de mano en mano hasta que lo tomó definitivamente Alfonso I de Aragón. Sin embargo, esta no es la única construcción a destacar de Atienza.

Son varios los edificios religiosos que se reparten por todo su territorio, como el Monasterio de San Francisco, de estilo gótico, del que tan solo queda el ábside; o San Bartolomé, del siglo XIII y origen románico aunque con reformas posteriores. También destacan Santa María del Val, San Juan del Mercado o la iglesia de la Santísima Trinidad. Siguiendo por los lares cristianos, también se puede visitar el Museo de la Santísima Trinidad, que alberga una gran exposición de arte religioso con piezas como el Cristo del Perdón, de Luis Salvador Carmona.

Un pueblo con una gran historia
Si hay algo que represente aún más la época medieval es la Plaza del Trigo, un gran ejemplo de plaza castellana; así como la Plaza de España, con forma triangular y una fuente llamada de los delfines del siglo XVIII. Pero lo que quizá más atraiga a las gentes de lares cercanos es la Caballada de Atienza, Fiesta de Interés Turístico Nacional que se celebra el domingo de Pentecostés. Es el momento más medieval del pueblo, pues se conmemora cuando, en 1162, Fernando II de León presionaba a su sobrino Alfonso VIII, que aún era un niño pero ya poseía el título de monarca.

Su objetivo era hacerse con la corona castellana. En Atienza había dos familias nobiliarias enfrentadas: los Lara apoyaban al pequeño y los Castro al leonés. La primera quiso proteger al niño y lo llevó al pueblo, donde le ofrecieron cobijo. La villa quedó asediada hasta que, la mañana del domingo de Petencostés, la cofradía de arrieros pidió permiso para atravesar el asedio usando como excusa que debían realizar una romería a la ermita de la Virgen de la Estrella. Entre distracción y distracción a las tropas leonesas, Alfonso VIII fue llevado hasta Ávila y, gracias a Atienza, pudo conservar la corona de Castilla separada de la de León.
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