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El pueblo medieval de montaña escondido en Cádiz que los viajeros también visitan en verano: Bien de Interés Cultural, está rodeado de un paisaje de cañones donde habita la cabra montés

Alejado de la playa y los chiringuitos, no parece ser el destino favorito para conocer en verano, pero lo tiene todo para enamorar incluso en los meses más cálidos.

Grazalema, un pueblo blanco para el verano lejos del mar

Grazalema, un pueblo blanco para el verano lejos del mar / Istock

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Naturaleza, temperaturas agradables y ambiente tranquilo con el aliciente de ser uno de los pueblos blancos más bonitos de Andalucía. Que la serranía de Cádiz existe en verano es tan cierto como que son muchos los viajeros que por estas fechas deciden dejarse caer por el interior de la provincia andaluza, favorita entre aquellos que prefieren huir del calor de la playa y refugiarse de las altas temperaturas en una zona de montaña

La serranía de Cádiz es el escondite de algunos de los pueblos blancos más bonitos de Andalucía.

La serranía de Cádiz es el escondite de algunos de los pueblos blancos más bonitos de Andalucía. / Istock / jose luis vega

Y es ahí donde brilla, por encima de todos los pueblos blancos, Grazalema, una de las joyas de Cádiz. Escondido a unos 800 metros de altitud sobre el nivel del mar, lejos de la playa, los chiringuitos y las tumbonas en la arena, pero sumergido en una de las zonas montañosas más bonitas de Andalucía

Parece el norte de España, pero es Andalucía: el pueblo blanco repleto de belleza que es perfecto para una escapada de fin de semana

Adriana Fernández

Una escapada de verano perfecta

Grazalema es garantía de una escapada perfecta gaditana, pero rodeada de montañas de roca caliza, bosques mediterráneos, gargantas y cañones y miradores desde los que se tienen unas vistas impresionantes. Y es garantía también de temperaturas frescas hasta en verano, porque aunque mucha gente no lo sabe, resulta que está en una de las zonas con mayor probabilidad de lluvia de toda España

Un pueblo blanco escondido entre montañas.

Un pueblo blanco escondido entre montañas. / Istock

Además del clima, donde las temperaturas veraniegas son normalmente varios grados inferiores a las de ciudades como Sevilla o Córdoba, el paisaje también es diferente. Y es que esta es una región donde la vegetación es mucho más verde de lo que uno puede esperar, a pesar de estar en el sur de España, sinónimo de paisajes mucho más secos e incluso desérticos. Nada que ver con lo que sucede en Grazalema. 

El hecho de que sea una zona eminentemente lluviosa puede ser visto como un inconveniente para muchos viajeros (más en invierno que en verano), pero esa circunstancia es lo que determinó el éxito y la riqueza histórica del destino en el pasado. Y es que la abundancia de agua permitió lavar, teñir y trabajar la lana con una calidad excepcional, convirtiendo a Grazalema en un referente textil durante más de dos siglos. Sus mantas de lana siguen siendo muy apreciadas. 

Por su ubicación, Grazalema fue uno de los grandes referentes de la industria textil en España.

Por su ubicación, Grazalema fue uno de los grandes referentes de la industria textil en España. / Istock / PECOLD

Un pueblo medieval entre montañas

El origen de Grazalema es medieval, aunque el aspecto que vemos hoy es en gran parte de los siglos XVIII y XIX. Durante la época de al-Ándalus (es decir, entre los siglos VIII-XV),el pueblo era una pequeña población serrana fortificada, con un trazado urbano irregular, típico de las medinas andalusíes, y una posición estratégica para controlar los pasos entre las sierras.

Conserva la estética típica de los pueblos blancos andaluces.

Conserva la estética típica de los pueblos blancos andaluces. / Istock / Kevin George

Tras la conquista castellana en 1485, el pueblo siguió creciendo sobre esa estructura medieval en lugar de ser reconstruido desde cero. Pero, a diferencia de otros pueblos medievales que todos tenemos ahora en la cabeza, Grazalema no conserva murallas completas, ni un castillo dominante ni siquiera edificios civiles medievales. 

Lo que sí conserva es la estética típica de los pueblos blancos andaluces, esa que le ha llevado a ser declarado Bien de Interés Cultural. Con sus casas encaladas, calles estrechas y empinadas, plazas con terrazas y fachadas llenas de macetas floridas, que ponen la nota de color en un pueblo eminentemente blanco. Recorrerlo en un paseo al atardecer es una delicia. 

Declarado declarado Bien de Interés Cultural.

Declarado declarado Bien de Interés Cultural. / Istock

Naturaleza en estado puro

La mayor parte del Parque Natural Sierra de Grazalema está formada por rocas calizas, que durante millones de años han sido modeladas por el agua. Si a eso le sumamos que esta es una zona de intensas lluvias, el resultado es un paisaje erosionado donde la climatología ha excavado profundos cañones, gargantas, cuevas, simas y barrancos, dando lugar a un espectacular paisaje kárstico.

Es, además, el hábitat de una fauna peculiar, siendo la cabra montés uno de los animales predominantes. Se trata de una de las especies más emblemáticas del Parque Natural Sierra de Grazalema, además de ser una especie protegida dentro del patrimonio natural español. Para verla, hay que ir hasta las zonas más escarpadas, hasta los cortados y crestas de las zonas más escarpadas del parque. El ascenso merece la pena.