Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El pueblo medieval más impresionante de España no tiene ningún habitante: una villa feudal completamente amurallada con un castillo que ofrece las mejores vistas de Extremadura

A pesar de la despoblación que sufrió este pueblo de Cáceres en los años 50, sigue siendo de los más bonitos de España.

Un precioso pueblo abandonado que ya deberías conocer.

Un precioso pueblo abandonado que ya deberías conocer. / Istock

Los pueblos abandonados resisten al paso del tiempo con casas vacías y calles con alma. Algunos quedaron despoblados a causa del exilio hacia la ciudad durante la posguerra, mientras que otros se vieron obligados a desalojar su hogar por caprichos políticos u otras circunstancias. Es lo que ocurrió en Granadilla, Cáceres, que se suele denominar pueblo abandonado pero es más bien un pueblo desalojado.

El pueblo abandonado más bonito y mejor conservado de España

El pueblo abandonado más bonito y mejor conservado de España / Istock / Antonio Ciero Reina

En 1955, el gobierno franquista acordó la expropiación de Granadilla para construir el embalse de Gabriel y Galán. En aquel entonces superaba el millar de habitantes y en unas décadas quedó completamente vacío, a pesar de la extensísima historia con la que contaba. No tiene un solo habitante censado y estaba destinado a desaparecer, pero en 1980 se declaró Conjunto Histórico-Artístico y aquello le salvó.

El pueblo abandonado de Guadalajara que vuelve a la vida: llevan 40 años restaurandolo a mano y es de obligada visita

Adriana Fernández

La antigua 'Granada'

A partir de aquel momento, las autoridades impulsaron un programa de recuperación y rehabilitación de los monumentos que conformaban el pueblo y no eran pocos. Fue fundado por los árabes en el siglo IX. Más tarde, los almohades erigieron una alcazaba que en el siglo XII, de la mano del rey Fernando II de León, se transformó en muralla y la población pasó a ser una villa.

Las casas multicolores de Granadilla con el embalse al fondo

Las casas multicolores de Granadilla con el embalse al fondo / Istock / Juan Ignacio Rodríguez Moronta

En sus orígenes, se llamó Granada, pero para evitar confusiones, los Reyes Católicos lo rebautizaron como Granadilla en 1492. Durante la Edad Media fue uno de los principales núcleos de la zona y precisamente por eso hoy sigue albergando tantos edificios históricos. Hoy es como pasear por un pueblo fantasma donde la vida parece haberse detenido por completo.

Un pueblo al completo: desde la muralla hasta el castillo

En un recorrido por el pueblo nos topamos con rincones como la muralla almohade, una de las mejor conservadas del país. Presenta una forma circular curiosa, cuya mampostería se mezcla con el encofrado de algunas partes, la técnica de sillares junto a las puertas y los cantos rodados de las paredes. Lo que resulta aún más llamativo es el castillo que levantó el primer duque de Alba en el siglo XV.

Vista de la muralla y el castillo de Granadilla

Vista de la muralla y el castillo de Granadilla / Istock / Jose Angel Cortes Garcia

Se ubica junto a la muralla, algo poco habitual, así como la forma que tiene: un cuerpo central cuadrado con torres semicilíndricas en cada lado, con un total de cuatro platas con sótano, aljibe, mazmorras, estancias con bóveda de cañón. Y en lo más alto el salón de Armas, desde donde contemplar la mejor panorámica sobre Granadilla y el embalse de Gabriel y Galán.

El embalse de Gabriel y Galán por el que desahuciaron el pueblo de Granadilla

El embalse de Gabriel y Galán por el que desahuciaron el pueblo de Granadilla / Istock / Rudolf Ernst

Las calles empedradas conducen a otras maravillas como la iglesia de la Asunción del siglo XV, donde todavía hoy se celebra la misa de difuntos. También está la Casa de las Conchas, que es la más grande de la villa; o la Plaza Mayor, salpicada de fachadas de diversos colores. Su encanto y el bello paisaje que lo rodea enamoró a Pedro Almodóvar y grabó allí el final de su película '¡Átame!'. En el pueblo cuyos fantasmas están muy vivos.