El pueblo medieval español tiene fascinados a los americanos: "Es un diamante en bruto"

Albarracín no requiere de filtros. Y es que caminar por este municipio turolense es como sumergirse en un cuento de hadas medieval.

No es sólo belleza lo que uno siente al llegar a Albarracín, también es historia viva.
No es sólo belleza lo que uno siente al llegar a Albarracín, también es historia viva. / Istock

En el corazón de la provincia de Teruel, elevado sobre un peñasco rojizo que parece esculpido por los mismos dioses del tiempo, se encuentra Albarracín, un pueblo medieval que ha despertado un gran interés al otro lado del Atlántico. Y es que en los últimos meses, diversos medios estadounidenses de viajes empezaron a señalar a Albarracín como "uno de los secretos mejor guardados de Europa" y un "auténtico diamante en bruto".

Albarracín no requiere de filtros. Su fisonomía intacta desde hace siglos, con casas de tonos rojizos, callejuelas empedradas que serpentean sin un rumbo claro y murallas colocadas sobre las montañas como una corona defensiva, lo convierten en un escenario casi cinematográfico. De hecho, muchos visitantes comparan su estética con escenarios de películas épicas de época o fantasía.

Adriana Fernández

Caminar por Albarracín es como sumergirse en un cuento de hadas medieval, pero sin las multitudes de otros destinos europeos más saturados. Esa tranquilidad, precisamente, es una de las claves de su encanto. Este municipio turolense no es una ciudad de masas, sino un rincón que se descubre despacio, con pausa y con los cinco sentidos activados.

Albarracín.

Albarracín.

/ Istock

No sólo es la belleza lo que uno siente al llegar a Albarracín, es también la historia viva qu envuelve al pueblo. Su origen se remonta al siglo X cuando fue capital de un pequeño reino de taifa. El legado musulmán y cristiano conviven en cada piedra, en cada rincón, en cada torre. La Catedral del Salvador, el castillo, las murallas y el casco antiguo forman parte de un conjunto arquitectónico que ha sido propuesto para ser Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Para una gran mayoría de los americanos -acostumbrados a ciudades con apenas unos siglos de antigüedad-, la posibilidad de tocar muros que llevan más de mil años en pie se convierte en una experiencia difícil de asimilar para ellos. Asimismo, su entorno natural hace que Albarracín se trate de un paraíso para los senderistas, escaladores y amantes de la naturaleza.

Albarracín.

Albarracín.

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La zona de Albarracín esconde numerosas opciones de rutas, como la que sigue el curso del Guadalaviar por un sendero que atraviesa molinos, presas, puentes y pasarelas entre las montañas más escarpadas de la zona. Aunque la mejor manera de terminar una visita al pueblo más bonito del mundo es subiendo a la Torre del Andador, desde donde vislumbrar el precioso atardecer sobre un pueblo que parece arder con sus luces encendidas y el intenso rojo del sol que deja paso a una noche donde las estrellas reinan.

El reto de mantener la autenticidad

El creciente interés por parte de turistas internacionales, especialmente desde Estados Unidos, ha llevado al Ayuntamiento de Albarracín a plantearse nuevos retos a corto plazo. Para empezar, el alcalde ha manifestado en varias ocasiones que el objetivo es promover un turismo sostenible, que preserve la identidad y la tranquilidad del pueblo.

Albarracín.

Albarracín.

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Por ahora, Albarracín sigue siendo ese rincón mágico que uno encuentra casi por accidente en un mapa, ese lugar que parece escapado de otro siglo. Pero su secreto ya no lo es tanto, y los americanos - que siempre buscan la autenticidad- lo han adoptado como uno de sus destinos favoritos en Europa.

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