El precioso pueblo medieval de España que lo tiene todo: catedral gótica, muralla de la Edad Media y un Parador en un castillo

Este pueblo ha vivido guerras, guarda museos y está empapado de una cultura local que pocas veces hemos visto.

El precioso pueblo medieval de España que lo tiene todo y es la parada favorita de los amantes de la historia
El precioso pueblo medieval de España que lo tiene todo y es la parada favorita de los amantes de la historia / Istock / Luis Pedro Duarte da Fonseca

En la frontera entre Castilla y Portugal existe un pueblo que tiene todos los requisitos para llamar la atención del viajero. Si eres de los que disfrutan de pasear por calles llenas de historia y sumergirse en la cultura local de lugares con pocos habitantes, este es tu próximo destino... Escápate cerca y vive una experiencia única en el que fue un pueblo medieval que todavía guarda resquicios de su historia. Y qué decir... Como se come en estos sitios, no se come en ninguna parte.

Realmente vamos a hablar de una pequeña gran ciudad que ha visto pasar siglos de conquistas, nobles y guerras en sus tierras. Por su glorioso pasado, sigue siendo uno de los secretos mejor guardados de Salamanca, una joya dormida entre murallas donde sus vecinos todavía cuentan sus leyendas. Desde la distancia, su perfil se aprecia por el viajero y es imposible aburrirse en un lugar como este. Tiene infinidad de planes, rutas y bares locales donde pasar más de un día.

Adriana Fernández

Una ciudad que se resiste al olvido

Ciudad Rodrigo es una de las ciudades amuralladas más hermosas de Castilla y León. A orillas del Águeda, este enclave salmantino es la para obligatoria de los amantes de la historia, la arquitectura y la cultura local. Las rocas del río exhiben más de 600 grabados paleolíticos al aire libre, declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO. De lejos se aprecia la torre del Castillo de Enrique II de Trastámara, convertido a día de hoy en parador, y la cúpula de la Catedral de Santa María, enclave que mezcla lo románico y lo gótico. Dentro del recinto amurallado que supone este pueblo, siete puertas y antiguos baluartes revelan la ciudad que fue testigo de la Guerra de la Independencia: sus muros aún conservan las huellas de los cañonazos napoleónicos de aquellos 77 días de asedio.

Cañones a las murallas de Ciudad Rodrigo

Cañones a las murallas de Ciudad Rodrigo

/ Istock / Sami Auvinen

El Museo del Orinal, lo más curioso del pueblo

A unos pasos, la Casa de los Águila guarda 82 grabados de Goya, pertenecientes a 'Los desastres de la guerra'. Frente a la catedral, la Capilla de Cerralbo custodia una pintura del Museo del Prado, uno de esos tesoros del llamado “Prado disperso". ¡Pero eso no es todo! En el Museo del Orinal se encuentra una de las colecciones más insólitas de Europa: más de mil piezas relatan con ironía la intimidad de siglos pasados.

Es una exposición privada de orinales que acoge el Seminario Diocesano de San Cayetano, con una colección de 1300 piezas procedentes de 27 nacionalidades. La más antigua pertenece al siglo XII, el orinal más pequeño del mundo está fabricado en metal y con el tamaño de un garbanzo, e incluso tienen uno diseñado por Gaudí para el Marqués de Comillas.

La cultura y gastronomía popular de este pueblo medieval

La vida aquí se celebra con teatro. Cada agosto, la Feria de Teatro de Castilla y León convierte la ciudad en un escenario vivo: géneros escénicos y formatos de todo tipo se incluyen en una programación. Pero realmente lo que llena corazones (y estómagos) es el farinato: un embutido elaborado con manteca, pan, harina, pimentón, cebolla, anís y aguardiante, que se come con huevos fritos. ¡Ojo! El restaurante Estoril ha sido galardonado con el tercer premio al Mejor Pincho de Castilla y León por reinventar esta receta como tapa dulce, la Berlina de farinato.

Catedral de Ciudad Rodrigo

Catedral de Ciudad Rodrigo

/ Istock / Juan Miguel Cervera Merlo

Tampoco se puede pasar por allí sin probar la carne de vaca morucha, autóctona de la zona. Y, para menús degustación con productos de la zona están los emblemáticos de Entre Vinos y Pigmentos, fuera de la muralla, o El Zascandil, en pleno casco histórico.

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