El pueblo medieval más bonito de España es también el más inaccesible: para llegar tienes que coger funicular, tiene menos de 50 habitantes y está repleto de casas de piedra
En el corazón de los Picos de Europa, este pueblo asturiano pertenece a la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España.

Nos hemos acostumbrado a llegar a todas partes de manera sencilla y cómoda, ya sea en coche, tren o avión. Tampoco es algo muy descabellado el pretender desplazarse a los puestos fácilmente, hoy en día está todo comunicado, y todas las ciudades y pueblos del mundo (o casi todos) son perfectamente accesibles para cualquiera que los quiera visitar.

Aún así, en algunos rincones del planeta siguen existiendo poblaciones que viven prácticamente aisladas del mundo, pueblos a los que acceder supone un doble o triple esfuerzo que ir, por ejemplo, al pueblo de al lado. Este es el caso de un pequeño pueblo que encontramos en el concejo de Cabrales, en la parte más oriental de el Principado de Asturias.
Aislados del mundo
A una altura de casi 700 metros sobre el nivel del mar, la parroquia de Bulnes es uno de los lugares más inaccesibles que hay en el territorio español. Con una población censada que no supera ni los 40 habitantes y compuesto por tradicionales casas de piedra, el pueblo parece haberse anclado en el tiempo y permanece conectado con el mundo exterior solamente a través del funicular.
Hasta el año 2001, la única manera de acceder a esta recóndita villa era a través de un sendero de unos 4 kilómetros que partía de el diminuto pueblo de Poncebos. A pesar de que el trayecto está rodeado de panorámicas de lo más bonitas, no es una ruta que se recomiende a cualquiera; el sendero salva mucho desnivel y hay tramos en los que no está en demasiado buen estado, por lo que se recomienda hacerlo solo si se va muy preparado y se es un senderista experimentado.

La otra opción para poder llegar a Bulnes, y la más recomendada, es a través del funicular. En tan solo siete minutos, este tren cremallera salva un recorrido de poco más de 2 kilómetros, sin preocupaciones ni complicaciones. El horario de este tren cremallera es de 10h a 20h en temporada alta y de 10h a 12.30h y de 14h a 18.30h en temporada baja, y tiene una frecuencia de media hora. El billete se puede adquirir directamente en las taquillas del funicular, y tienen un coste de 17,61€ el trayecto de solo ida y 22,16€ el de ida y vuelta.
Un entorno con mucha magia
Bulnes se divide en dos barrios: el Castillo, más antiguo y con menos casas, y La Villa. Con algunos hostales y albergues en los que poder alojarse, además de un par de casas de comida, Bulnes es un excelente punto de partida para que aquellos amantes de la montaña descubran las varias rutas de senderismo que recorren la zona.
Para los que quieran realmente experimentar la majestuosidad de los Picos de Europa, por las vecindades de Bulnes transcurren algunas de las rutas más emblemáticas de este sistema montañoso. Una de estas, y quizás la más espectacular es la que lleva hasta Amuesa: después de un trayecto de unas dos horas, se llega a una pradería en la que el paisaje se abre por todos lados y la atmósfera de alta montaña es apabullante.

Más fáciles de acceder son los diversos miradores que hay repartidos por los alrededores de Bulnes. Para obtener unas vistas únicas del Picu Urriellu, que parece vigilar el pueblo de manera constante, puedes acercarte al mirador del Naranjo, al que se llega a través de un pequeño sendero de unos 15 minutos. Por otro lado, al final del barrio del Castillo se extiende un mirador natural que ofrece vistas directas al desfiladero por el que sube el camino desde Poncebos.
El pueblo y sus calles
Es en el barrio de La Villa donde se encuentra el lugar de mayor interés del pueblo: la Capilla de Nuestra Señora de las Nieves, un pequeño templo que en 2014 fue restaurado. Un poco más adelante, cruzando el río Tejo, hay un puente de lo más fotogénico, el cual está rodeado por ambos lados de preciosas casas de piedra. Bulnes es también un muy buen sitio para disfrutar de la auténtica comida asturiana, con platos tan tradicionales como la fabada, el cabrito al horno, un cachopo, o un excelente queso Cabrales. Todos estos platos y más los puedes degustar en alguno de los establecimientos que se encuentran en el pueblo, siendo la Casa del Puente y el Bar Bulnes los más destacados.
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