El pueblo medieval más desconocido de España está en mitad de El Bierzo y tiene una iglesia mozárabe de hace mil años

Parece mentira que todavía existan pueblos tan desconocidos y bonitos como este de El Bierzo leonés, ante cuyos encantos no hemos podido resistirnos.

Un precioso pueblo con casas de pizarra se esconde entre las montañas de El Bierzo
Un precioso pueblo con casas de pizarra se esconde entre las montañas de El Bierzo / Istock / jon chica parada

Al hablar de pueblos españoles, muchas veces nos referimos de forma inconsciente a un legado de la época medieval. El entorno hacía que las necesidades de cada núcleo poblacional fueran muy diferentes y eso es lo que hace España tan rica. Así, no podemos comparar pueblos medievales del norte con los del sur o el oeste de España, aunque lo que sí podemos hacer es disfrutar de cada uno de ellos como se merece. Sigüenza en Guadalajara, Olite en Navarra, Sepúlveda en Segovia o Albarracín en Teruel son algunos de los más conocidos, pero hay muchos otros que aún son un secreto para muchos.

A pesar de su indudable belleza y de ser considerado uno de los pueblos más bonitos de España, este tesoro leonés se mantiene como un remanso de paz y tranquilidad, un verdadero oasis que parece estar protegido por las imponentes montañas de El Bierzo. Ya solo con atravesar las escarpadas y sinuosas carreteras te das cuenta de que vas a alcanzar un punto donde el tiempo se ha detenido por completo. Peñalba de Santiago aparece de pronto ante nuestros ojos, gobernado por las tradicionales casas de piedra con tejados de pizarra a dos aguas la zona.

Peñalba de Santiago se ubica en mitad de El Bierzo leonés

Peñalba de Santiago se ubica en mitad de El Bierzo leonés

/ Istock / KarSol

Más de mil años de historia

Tan solo 15 personas habitan este precioso lugar, otra característica que hacen de él un lugar totalmente único. Una iglesia de hace más de mil años se erige como colofón a este conjunto en el que antaño debieron vivir muchas más almas. Este territorio que a priori podría parecer que no era un lugar para ser habitado -como todos los lugares antes de serlo- comenzó a ser ocupado por muchos ermitaños que concurrían ermitas, cenobios y pequeños monasterios de aquella zona, la de los Montes Aquilanos, más conocida como Tebaida berciana. Así comenzó a poblarse El Bierzo y así se creó Peñalba de Santiago.

Las casas bercianas de Peñalba de Santiago

Las casas bercianas de Peñalba de Santiago

/ Istock / Jose Luis Alvarez Esteban

Si bien es cierto que el pueblo se puede ver en poco más de una hora, para disfrutarlo hay que quedarse mucho más tiempo. Es uno de los enclaves que mejor conserva la arquitectura típica berciana y su mismo centro cuenta con un eclecticismo muy curioso. La iglesia es de la época mozárabe, construida entre 931 y 937 junto a un monasterio que ya no existe; mientras que las casas, bastante posteriores, son de pizarra y cuentan con dos plantas, arriba vivienda y abajo cuadras y bodegas. Pero no todo queda en la zona habitada, sino que su entorno natural ofrece un sinfín de posibilidades a explorar.

El interior de la iglesia mozárabe de Peñalba

El interior de la iglesia mozárabe de Peñalba

/ Istock / David Sanchez

No hay pueblo medieval sin un entorno natural de película

Un paisaje con un nombre un tanto paradójico rodea Peñalba de Santiago: el valle del Silencio, con picos que alcanzan los 2.000 metros de altitud. Allí se encuentra la Cueva de San Genadio, donde habitó como ermitaño el obispo que fundó el monasterio hoy inexistente de Peñalba, en busca de ese silencio del que presume el valle. Este no es el único pueblo de la zona, pues la zona está salpicada por otras pequeñas aldeas como Montes de Valdueza, San Clemente de Valdueza o Valdefrancos. Para sentirse como uno de esos ermitaños que encontraron allí la paz, se puede realizar una ruta de senderismo circular.

Las montañas tras las casas de Peñalba

Las montañas tras las casas de Peñalba

/ Istock / Javier Jimenez Lopez

Esta es de dificultad media, con algunos desniveles complejos y 16 kilómetros de recorrido. Comienza en el propio pueblo y atraviesa la cueva, los Montes de Valdueza, el monasterio de San Pedro de Montes y algún que otro río, dejando ante nuestra vista un hermoso paisaje irrepetible. Hay rutas para niveles más altos, como la llamada travesía de los 2.000, por cinco cimas que superan esta altura en los Montes Aquilanos. Son 23 kilómetros y se tarda en realizar unas diez horas, una auténtica hazaña solo apta para los más valientes. Como guinda del pastel, lo mejor es comer algo en el único bar del pueblo, La Cantina, y degustar los productos típicos tan deliciosos que caracterizan El Bierzo.

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