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El pueblo medieval de Cuenca que es perfecto para recorrer a pie: conserva murallas, un castillo histórico y un espectacular enclave junto al río Júcar

Sus murallas, iglesias y miradores convierten a esta localidad conquense en una de las visitas más atractivas de Castilla-La Mancha.

El pueblo medieval de Cuenca que es perfecto para recorrer a pie

El pueblo medieval de Cuenca que es perfecto para recorrer a pie / Istock / 5

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El río Júcar dibuja en Alarcón una de las postales más espectaculares de toda la provincia de Cuenca. Sobre ese gran meandro se alza una localidad amurallada de apenas 173 vecinos que durante siglos ocupó una posición estratégica entre los territorios cristianos y musulmanes de la Península.

Durante la Edad Media desempeñó un papel estratégico fundamental gracias a su posición defensiva

Durante la Edad Media desempeñó un papel estratégico fundamental gracias a su posición defensiva / Istock

Solo hace falta llegar a su casco histórico que invita a recorrer sus calles a pie para notar ese pasado, atravesando antiguas puertas defensivas y descubriendo rincones que apenas han cambiado con el paso del tiempo.

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Redacción Viajar

Aunque hoy es una localidad pequeña, durante la Edad Media este pueblo desempeñó un papel estratégico fundamental gracias a su evidente posición defensiva de la que se aprovecharon distintas civilizaciones. Existen evidencias de que hubo ocupación antigua de íberos y romanos en la zona y durante la etapa andalusí ya existían fortificaciones que aprovechaban las excepcionales condiciones defensivas del enclave.

El pueblo se levanta sobre una elevación rocosa

El pueblo se levanta sobre una elevación rocosa / Istock / 5

Murallas, puertas y calles que invitan a caminar

Uno de los principales atractivos de Alarcón es que gran parte de su patrimonio puede descubrirse a pie. El casco histórico es bastante compacto, por lo que puedes recorrer cómodamente sus principales monumentos sin necesidad de utilizar el coche. Puedes acceder a la localidad atravesando varias puertas fortificadas que todavía recuerdan esa importancia defensiva de la villa.

La Puerta del Río en la muralla medieval de Alarcón

La Puerta del Río en la muralla medieval de Alarcón / Istock / t

A partir de ahí aparecen calles empedradas, pequeñas plazas y viviendas tradicionales que son una muestra perfecta de la estética característica de las localidades históricas castellanas. Al llegar, simplemente camina y déjate llevar por sus calles, deteniéndote en los distintos miradores que aparecen a lo largo del recorrido. La vistas sobre el río son inigualables.

Un lugar lleno de rincones sorprendentes

Como es evidente, el gran símbolo de Alarcón es su castillo, una fortaleza del siglo VIII que domina el extremo más elevado de la localidad. Lo que ves hoy es el resultado de distintas fases constructivas desarrolladas a lo largo de la Edad Media. Su posición permite controlar visualmente una amplia extensión del valle del Júcar y comprender la importancia estratégica que tuvo el enclave.

Plaza del infante Don Juan Manuel, Alarcón

Plaza del infante Don Juan Manuel, Alarcón / Istock / 5

Pero más allá de las murallas y del castillo, Alarcón conserva numerosos edificios históricos con los que podrás completar tu visita. Entre ellos destacan varias iglesias, antiguos palacios y construcciones civiles que recuerdan la relevancia que alcanzó la villa en distintas épocas.

Uno de los elementos más conocidos es la iglesia de San Juan Bautista (siglo XVI), que alberga las célebres pinturas murales realizadas por el artista Jesús Mateo. Son nada más y nada menos que 1.500 metros cuadrados de pinturas murales declarados de alto interés artístico mundial por la UNESCO.