Es Conjunto Histórico-Artístico y tiene un teatro único en el mundo: el pueblo medieval que debes conocer está repleto de columnas toscanas

Un viaje a la llanura manchega donde podrás descubrir una Plaza Mayor colorida, un corral de comedias intacto y un legado arquitectónico con milenios de historia.

Este pueblo medieval oculta un teatro único y una de las plazas mayores más bonitas de España
Este pueblo medieval oculta un teatro único y una de las plazas mayores más bonitas de España / Istock / Antonio Lopez Velasco

Alzándose orgulloso en mitad de la planicie del Campo de Calatrava, donde el paisaje parece un sueño del Quijote, se levanta un lugar con apenas 9.000 habitantes que presume de haber conservado intacta su esencia medieval.

Reconocido como Conjunto Histórico-Artístico desde 1972 y parte de la red de Los Pueblos Más Bonitos de España desde 2015, el enclave manchego de Almagro ha sabido mantener un legado arquitectónico que va desde palacetes centenarios hasta conventos, iglesias y un escenario teatral que es testigo vivo del Siglo de Oro.

Adriana Fernández

El viajero tiene la agenda repleta de opciones: recorrer sus calles encaladas, descubrir las fachadas teñidas por el característico tono rojizo de la arcilla local o adentrarse en una de las Plazas Mayores más bonitas de Europa. Te lo contamos todo.

La iglesia de San Agustín vista desde la Plaza Mayor de Almagro

La iglesia de San Agustín vista desde la Plaza Mayor de Almagro

/ Istock / Valilung

Historia de Almagro, un enclave estratégico

El nombre del pueblo proviene del árabe al-magra, que significa “arcilla roja”, un material abundante en la zona que ha marcado la estética de sus edificios. Sin embargo, su historia se remonta mucho más atrás: hay indicios de asentamientos de la Edad del Bronce y restos romanos (monedas y una lápida).

Ya en la Edad Media fue un enclave estratégico cuya fortaleza controlaba el paso entre Córdoba y Toledo. De esta época datan edificios públicos como la carnicería, la cárcel; y perduran su castillo y parroquia. En el siglo XVI vivió su gran auge: en 1597 ya contaba con 8.000 habitantes y arrabales en expansión. Los maestres de la Orden de Calatrava tuvieron aquí su sede, y los banqueros Fugger trajeron riqueza explotando las minas cercanas de Almadén.

Tras haber sufrido los estragos de las guerras carlistas, en el siglo XX, recuperó su antiguo esplendor con la restauración de su Plaza Mayor, su Ayuntamiento y montones de edificios históricos, desde templos hasta palacetes y viviendas particulares.

Almagro contaba incluso con universidad: la de Nuestra Señora del Rosario de Almagro

Almagro contaba incluso con universidad: la de Nuestra Señora del Rosario de Almagro

/ Istock / Antonio Lopez Velasco

Qué ver en un viaje a Almagro

El emblema indiscutible es el Corral de Comedias del siglo XVII, descubierto en los años 50 bajo una antigua posada y restaurado por Francisco Pons-Sorolla. Se trata del único corral intacto de España y está postulado a Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Asistir a una representación durante el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro es retroceder 400 años, a pleno Siglo de Oro.

Tampoco se puede uno perder la Plaza Mayor, centro neurálgico del pueblo, cuyas 81 columnas toscanas de caliza sostienen su famosa galería de madera pintada de verde y cristal. Aquí se encuentran el Ayuntamiento con su fachada sobria, varias casas palaciegas y el convento de San Agustín. Este antiguo templo hoy desacralizado perteneció a los agustinos recoletos del siglo XVIII y es un espacio barroco de mampostería y ladrillo en el exterior que sorprende por su interior ricamente decorado a base de murales, molduras y arcos.

La gran joya de Almagro es su Corral de Comedias

La gran joya de Almagro es su Corral de Comedias

/ Istock / Víctor Sánchez

Un poco más allá se encuentra el Antiguo Palacio de los Maestres de Calatrava. Se cree que fue construido sobre el histórico castillo almohade y transformado después en residencia de gobernadores, cuartel de caballería y mansión privada. En la actualidad alberga el Museo Nacional del Teatro.

Algo más allá, ya en extramuros, se alza el Convento de la Asunción, antiguo hospital del siglo XVI cuya iglesia fue la mayor de toda Ciudad Real. Tras la desamortización fue transformado en un cuartel general, y hoy se considera uno de los mejores ejemplos del Renacimiento español en transición desde el gótico. Su claustro rectangular, con doble galería y sesenta columnas de mármol de Carrara se culmina con capiteles de arenisca finamente labrados.

El convento de la Asunción esconde un claustro con doble galería

El convento de la Asunción esconde un claustro con doble galería

/ Istock / Antonio Lopez Velasco

El viajero no puede perderse tampoco el Palacio Maestral ubicado junto a los jardines de la antigua iglesia de San Bartolomé y la estatua de Diego de Almagro, descubridor de Chile y primer europeo en llegar a Bolivia. Para completar la ruta, basta con pasear por las calles donde abundan palacetes centenarios con escudos familiares en las fachadas —la Casa de los Wessel, el Palacio de los Marqueses de Torremejía, o la Casa del Prior—, un catálogo de historia nobiliaria que compone un casco histórico en el que lo histórico no son solo iglesias.

Síguele la pista

  • Lo último