El pueblo medieval amurallado perfecto para descubrir el interior de Cataluña
Lánzate a la aventura y olvida por un momento la preciosa costa catalana para introducirte en el rico interior de la región.

La costa catalana ha enamorado a incontables viajeros, desde famosos como Dalí y su querido Cadaqués o Ava Gardner y el atractivo Tossa de Mar; hasta, probablemente, el mismo lector. En ocasiones, la riqueza de la región se limita tan solo a su costa que, pese a estar repleta de maravillas, esconde tras de sí algunos de los pueblos de interior más bonitos de Cataluña. Villas medievales en las que se erigieron murallas, catedrales o monasterios que hoy siguen en pie y hacen de ellas el destino perfecto para cada ocasión.
El interior catalán sorprende a todo aquel que tan solo se queda con sus playas y también al que lo visita por millonésima vez. Allí se respira cultura e historia, tradición y pasado. En lo alto de una colina en el valle del río Sió se alza Montfalcó Murallat, el pueblo medieval amurallado ideal para conocer más a fondo la Cataluña de interior. Se ubica en el municipio de Les Oluges, en la comarca de la Segarra (Lleida) y en 2023 contaba tan solo con 18 habitantes censados. Una auténtica joya medieval que aún está por descubrir.
Un paseo medieval
Esa muralla de piedra que se mantiene impasible ante el paso del tiempo contiene en su interior 15 casas adosadas del mismo material. Cuenta con una única puerta de entrada, Portal Villa Closa, que da la bienvenida al pueblo con dos arcos adovelados y conduce a la plaza principal de donde parten las dos calles que conforman Montfalcó. Si se toma la de la derecha, se llega a la iglesia Sant Pere de Montfalcó; mientras que la de la izquierda rodea la muralla y conforma el paseo por el que se levantan las viviendas.

En la plaza se conserva la cisterna que todavía almacena el agua que utilizan los vecinos y muy cerca el antiguo horno comunal, donde un día se amasaba la harina y se elaboraba el pan. Por su parte, la fundación de la iglesia se remonta al siglo XI, por parte de Bernat de Berga. Para construir el ábside se tomó como referencia una torre circular de defensa que se encontraba allí y, posteriormente, se sumaron las capillas laterales, el coro y la torre del campanario. De aquella antigua iglesia solo quedan el ábside y la puerta de entrada.

Degustando tradiciones
Sin embargo, es un lugar de obligada visita, pues desde lo más alto de su torre se contemplan unas vistas apabullantes de todo el valle. Y tras patear las calles empedradas de Montfalcó, no hay mejor manera de tomarse un descanso que degustando las delicias de la zona. Si bien en el pueblo solo hay un restaurante, su menú cuenta con las comidas más típicas cuyos ingredientes principales son productos del mar y la montaña. Calçots, romesco, setas, zarzuela, suquet de Peix o crema catalana son algunos ejemplos.

Tradicionalmente, la comarca leridana ha sido tierra de artesanos y ganaderos, por lo que también destacan las carnes a la parrilla. Concretamente en Segarra se hace un exquisito cordero al horno, pero también otros platos tradicionales que no incluyen animales en sus recetas como las patatas viudas o las habas a la segarrense. Pero no hay nada más tradicional que descubrir por uno mismo los secretos de un lugar, por lo que no hay mejor manera que viajar y descubrir unos de los pueblos más bonitos del interior de Cataluña.
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