El pueblo más antiguo de España, una joya que debes visitar: tiene más de 1.000 años de antigüedad, fundado en la Edad Media y poco más de 200 habitantes

Escondido entre las colinas de la meseta palentina se encuentra el primer pueblo en recibir este nombre de toda España. ¿Lo conocías?

Así es el pueblo más antiguo de España: arquitectura románica, especies en peligro de extinción y 1200 años de historia
Así es el pueblo más antiguo de España: arquitectura románica, especies en peligro de extinción y 1200 años de historia / Istock / Marlene Vicente

Hay destinos turísticos en los que cada calle despeja una capa de historia y hay otros donde se respira otra época. Hoy nos detenemos en uno de estos últimos.

La entrada a Brañosera

La entrada a Brañosera

/ Wiki Commons

Para entender el pueblo de Bañosera tenemos que viajar atrás en el tiempo. No al siglo pasado. Ni siquiera a finales de la Edad Media, sino al siglo IX, el momento en que lo que hoy conocemos como Castilla empezó a tomar forma. Incluso podemos remontarnos más allá, a los tiempos de los celtíberos. ¿Te vienes?

Adriana Fernández

La historia de Brañosera, el pueblo más antiguo de España

Viajamos a la sierra de Híjar. Es en este territorio donde estaba la mítica ciudad celtíbera de Vadinia, uno de los principales bastiones de resistencia contra los romanos. Tras las guerras cántabras, este territorio quedó abandonado.

En el siglo IX, después de 100 año de ocupación musulmana, los cristianos habían ido replegándose hacia el norte, generando una gran sobrepoblación en tierras astures. Con la reconquista en pleno apogeo, se hizo necesario repoblar la meseta y se enviaron grupos destinados a ocupar estos territorios y hacerlos prosperar.

Las tierras castellanas presentaban una desventaja ante aquellas desde las que se había gestado el comienzo de la Reconquista: eran predominantemente llanas. Carecían de las defensas naturales que les habían granjeado la ventaja hasta entonces. Por este motivo, en este territrio proliferó la construcción de castillos sobre colinas. Cada uno de estos castillos, y sus territorios circundantes, era dominado por un Come (o, en castellano de hoy en día, "conde"), título que se obtenía tras haber logrado una victoria contra los musulmanes.

El valle en el que se ubica Brañosera, en Palencia

El valle en el que se ubica Brañosera, en Palencia

/ Wiki Commons

Uno de estos territorios era el de Brannia-Ossaria, que significa "tierra de brañas y osos". Para organizar su repoblación, el conde Mario Núñez decidió conceder a quienes la habitaran una Carta Puebla, un documento que daba uso libre del valle a aquellos que lo poblaran, siempre que otorgaran al conde la mitad de lo cobrado a los ganaderos que trajeran a sus animales a alimentarse del pasto. A cambio de esta carta, el pueblo quedaba exento de vigilancia militar y de servicio en los castillos.

Otorgada el 13 de octubre de 824, la carta puebla del Fuero de Brañosera fue el primer documento formal que detallaba la administración del territorio, convirtiéndose así en una suerte de primer ayuntamiento.

El ayuntamiento de Brañosera, el primero de toda España

El ayuntamiento de Brañosera, el primero de toda España

/ Istock / Manuel Milán

Qué ver en Brañosera

Además de visitar su célebre Ayuntamiento, el pueblo entero está salpicado de restos románicos que harán las delicias de los enamorados de la arquitectura histórica. Solo con pasear por sus calles ya probaremos el primer bocado: hay multitud de pequeños arcos, la mayoría de ellos hoy cegados, adornando las callejuelas.

Los dos ejemplos mejor conservados de construcción histórica son la Iglesia de Santa Eulalia, un ejemplar de arte románico primitivo que conserva su muro sur y su espadaña originales, mientras que el resto del edificio son añadidos del siglo XVIII; y la ermita de san Miguel, que se encuentra dentro del cementerio, de la cual se conserva su bóveda apuntada y una lápida de consagración que sitúa su apertura de puertas oficial en 1118.

La plaza principal de Brañosera

La plaza principal de Brañosera

/ Istock / Manuel Milán

Es un territorio privilegiado para la fauna. Este es uno de los pocos municipios que conserva presencia del oso pardo, una especie en peligro de extinción. Por aquí también es posible ver urogallos, igualmente amenzadados, así como lobos, corzos, venados, jabalíes, rebecos, zorros, perdices, codornices, zorzales, becadas, liebres y conejos. En cuanto a las aves que surcan sus cielos, destacan la lechuza, el águila real, el milano, el halcón, el buitre y el cuervo.

Aquellos que quieran codearse con estas especies tendrán que adentrarse en las rutas del bosque de la Pedrosa, la senda que conduce al Pozo Merino; o incluso ascender desde el pueblo al Pico Valdecebollas, una parada para los amantes de la alta montaña.

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