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El pueblo marinero de Asturias que te lleva de viaje en el tiempo: tiene pinturas rupestres, pasado medieval y palacetes modernistas junto a una de las playas más bonitas del norte de España

Entre el mar y la montaña, de pasado prehistórico, origen medieval y villas modernistas, este destino lo tiene todo.

Ribadesella, la preciosa villa marinera de Asturias que parece un viaje en el tiempo

Ribadesella, la preciosa villa marinera de Asturias que parece un viaje en el tiempo / Istock

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Prehistórica, indiana, modernista y muy marinera. Hay un lugar en el norte de España con un pasado tan diverso, que visitarlo es casi una lección de historia. Además, conserva intacto el espíritu de glamour y sofisticación propio de las ciudades balneario, esas que se pusieron de moda en el siglo XIX y desde entonces, parece haberse detenido en el tiempo. Por eso, visitar Ribadesella hoy es casi como hacer un viaje a otra época

No es una villa marinera más, es una lección de historia.

No es una villa marinera más, es una lección de historia. / Istock

Situada en la costa Oriente de Asturias, Ribadesella está en la orilla del mar Cantábrico y atravesada por la desembocadura del río Sella. Pero es que, además, también es un destino de montaña, que por algo se la considera una de las flamantes puertas a los Picos de Europa

El paseo marítimo más bonito de España está en una ciudad trimilenaria frente al Atlántico: recuerda al Malecón de La Habana por sus fachadas de colores, con fortalezas militares y una catedral de cúpulas doradas

Sara Fernández García

Esa excelente combinación de climas y de paisajes hizo que la villa se convirtiera en el siglo XIX en uno de los destinos favoritos de la burguesía, que elegía este rincón del norte de España para disfrutar de sus largos y opulentos veraneos. De aquella época data, precisamente, su carácter señorial, su estética elegante y decimonónica, que invita a visitarla como quien hace un viaje en el tiempo. Y no defrauda. 

Con restos prehistóricos, de origen medieval y pasado modernista

Antes de ser la villa modernista que los viajeros conocen hoy, Ribadesella tuvo un pasado prehistórico y lo encontramos en el lado oeste de la ciudad. Es ahí donde se encuentra la cueva de Tito Bustillo. Declarada Patrimonio de la Humanidad, es una de las joyas del arte rupestre de Europa y que recuerdan muchísimo a las de Altamira, pero en versión reducida. 

Una ciudad con pasado rupestre.

Una ciudad con pasado rupestre. / Istock

Cruzar hacia el lado opuesto de la ciudad es como activar esa máquina del tiempo que lleva de viaje hacia la Edad Media. Y es que Ribadesella fue fundada oficialmente en el siglo XIII por un monarca, el rey Alfonso X ‘el sabio’ y su centro histórico todavía conserva el trazado propio de aquella época y edificios en excelente estado. 

Es ahí, en el casco antiguo, donde sobresalen edificios monumentales y templos de origen románico como las iglesias de Santa María de Junco y San Esteban de Leces. También están la capilla gótica de Santa Ana (siglo XV) y la ermita renacentista de Nuestra Señora de Guía (siglo XVI). O el Ayuntamiento, de marcado estilo renacentista y plateresco, además de las numerosas casonas solariegas levantadas durante los siglos XVII-XVIII.

El lugar donde se encuentran las casas de indianos y palacetes.

Entre el mar y la montaña. / Istock / Anton Sheiko

Un paseo marítimo que es la envidia de todos

Más tarde, llegó el turno de la arquitectura modernista, siguiendo la estela que se estaba viviendo en otras regiones del país, y que estuvo impulsada por el genial Gaudí en la ciudad de Barcelona. Así, entre finales del siglo XIX y principios del XX, en el arrabal moderno del arenal de Santa Marina surgió un notable conjunto de chalés románticos, modernistas y eclécticos, entre los que destaca Villa Rosario, uno de los mejores ejemplos de la opulenta burguesía indiana. 

El lugar donde se encuentran las casonas de indianos y palacetes modernistas.

El lugar donde se encuentran las casonas de indianos y palacetes modernistas. / Istock

Están en la playa de Santa Marina, el mismo lugar donde se encuentra su famoso paseo marítimo. Conocido como el Paseo de la Playa o el Paseo Agustín de Argüelles Marina, es un tramo que bordea el espectacular arenal de la playa de Santa Marina, famoso por sus vistas al Cantábrico, además de por su colección de palacetes. Recorrerlo es sencillamente imprescindible. 

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