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El pueblo ideal junto al mar para recorrer a pie y comer "las mejores anchoas artesanales del mundo": Conjunto Histórico y el puerto del que zarpó la expedición hacia el Nuevo Mundo

Esta villa marinera situada frente al mar Cantábrico es el lugar ideal para disfrutar de la gastronomía del norte de la península.

El pueblo con la mejor anchoa del mundo guarda imponentes fuertes

El pueblo con la mejor anchoa del mundo guarda imponentes fuertes / Istock / Javies Cosio

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Escondidas en el norte del territorio peninsular encontramos una gran variedad de villas marineras que pasan prácticamente desapercibidas por los visitantes. Frente a localidades como San Sebastián, Santander o Gijón, estos pueblos de dimensiones más discretas se mantienen como unos grandes desconocidos, a pesar de que gozan todos de una belleza impresionante. Este es el caso de la villa marinera de Santoña, enclavada en las costas orientales del litoral de Cantabria.

Vista aérea de Santoña

Vista aérea de Santoña / Istock / Pablo Escuder Cano

La razón por la que Santoña es más conocida es la excelente calidad de sus anchoas, producto estrella y emblema principal del pueblo. Con su profundo sabor a mar, las anchoas en conserva de Santoña son el acompañamiento perfecto para descubrir los secretos que esconde el pueblo. Además de conservar un patrimonio arquitectónico medieval de primer orden, Santoña está rodeada por un entorno natural lleno de maravillas entre las que destacan el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel.

Entramos en el pueblo donde mejor se come de España, conocido como "la catedral del ibérico": tiene un castillo medieval y una sierra de cuento llena de dehesas

Sara Fernández García

Conservas con sabor a mar

La villa de Santoña está considerada la cuna mundial de la anchoa, a la cual llaman su “oro negro”. Elaboradas de manera artesanal siguiendo la tradición de hace décadas, las anchoas de Santoña conservan en su carne la fuerza del Cantábrico y sus aguas. Estas anchoas se elaboran a partir del bocarte, el cual se pesca en primavera; una vez llega a la villa, se inicia un proceso de maduración en salazón que dura meses. El secreto de su calidad reside en las manos que las elaboran; son las mujeres conserveras las protagonistas absolutas de esta industria, pues poseen la habilidad, paciencia y destreza necesarias para quitar las espinas y piel con una precisión casi quirúrgica.

Una lata de anchoas de Santoña

Una lata de anchoas de Santoña / Istock / Ramón Suárez Guerrero

Bañadas en el mejor aceite de oliva, las anchoas son el orgullo de Santoña, que durante la Feria de la Anchoa de 2011 batió el récord mundial de soba artesanal de anchoa al conseguir reunir a mil personas. Este hito acentúa la importancia que la anchoa tiene en el pueblo, marcando una identidad cultural que la hace reconocible en los paladares más exigentes. Ya sea en un sencillo pincho o protagonizando un plato de alta cocina, la anchoa está presente en todos los restaurantes de Santoña, con lo que encontrar el lugar y momento para degustarla es bien fácil.

Una villa con mucha historia

Con una población actual de casi 11.000 habitantes, Santoña guarda un maravilloso ambiente marinero durante todo el año. La mejor manera para experimentar esto es dando un paseo por el paseo marítimo, que se extiende entre la magnífica lonja y el Fuerte de San Martín, un imponente conjunto defensivo del siglo XVII convertido en centro cultural. A 10 minutos caminando de éste se erige el Fuerte de San Carlos, construido también en el siglo XVII y dotado con 37 cañones, un cuartel y polvorines.

Vista del Fuerte de San Carlos desde el mar

Vista del Fuerte de San Carlos desde el mar / Istock / Ramón Suárez Guerrero

Al otro lado del monte Buciero, donde se encuentran los fuertes, se erige el Fuerte del Mazo. Fue construido en el 1812 por orden de Napoleón y diseñado para evitar cualquier ataque por mar o tierra, el su día ofrecía cuartel para más de un centenar de soldados. Completamente restaurado en el 2001, este fuerte está declarado Bien de Interés Cultural. Otro importante monumento arquitectónico es el Faro del Caballo, el más espectacular y vertiginoso del Cantábrico. Con 763 escalones labrados en la roca, el faro estuvo en activo entre 1863 hasta 1993.

El hogar de un explorador

Algo por lo que también es muy conocido Satoña es porque, por allá a mediados del siglo XVI, nació aquí el navegante y cartógrafo Juan de la Cosa. Recordado con un monumento erigido en su honor en el paseo marítimo, Juan de la Cosa fue una figura esencial durante la era de los descubrimientos; y es que este santoñés de nacimiento era el propietario de la carabela Santa María, con la que se unió a Cristóbal Colón en su expedición a las Antillas. Hoy en día, Juan de la Cosa es todavía recordado por ser el autor del primer mapamundi conocido que incluía el continente americano, el cual dibujó en el 1500.

Las Marismas de Santoña

Las Marismas de Santoña / Istock / David Andres Gurierrez

Entorno natural de Santoña

Además de las varias playas que se extienden en la costa del pueblo y del monte Buciero, el cual domina el pueblo, en los alrededores de Santoña destaca el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel. Es uno de los humedales más importantes de todo el territorio español, pues constituye un vasto y complejo ecosistema de estuario y marisma de vital importancia para la biodiversidad. El parque cuenta también con el título de Zona de Especial Protección para las Aves, debido a que aquí podemos encontrar cientos de miles de aves migratorias, las cuales utilizan el humedal como área de descanso y nidificación durante sus viajes.