El pueblo del País Vasco con una isla que solo puede visitarse cuando baja la marea: está declarada Conjunto Arqueológico y tiene una ermita del siglo XV
Nos adentramos en uno de los lugares con más magia por centímetro cuadrado de todo el norte de la península.

Hay lugares en esta nuestra tierra que parecen más bien sacados directamente de algún cuento de hadas y duendes; rincones que, cuando los visitamos, sentimos que de una manera u otra nos hemos adentrado en un mundo de fantasía digno de El Señor de los Anillos, Narnia o Canción de Hielo y Fuego, pues parece imposible que la naturaleza haya creado un sitio semejante.

Algunos de estos lugares tan maravillosos son las icónicas islas de Monte Saint-Michel y Koh Nang Yuan, en Francia y Tailandia respectivamente, a las cuales tan solo se puede acceder cuando la marea está baja. Por suerte para nosotros, no hace falta desplazarnos hasta tan lejos para descubrir semejante maravilla natural, ya que en la provincia de Vizcaya hay un pueblo con una isla que nada tiene que envidiarle a estas dos.
Un paraíso aislado por las mareas
Como si de la Isla del Tesoro de Robert Louis Stevenson se tratara, la isla de Garraitz (conocida en castellano como la isla de San Nicolás) es uno de esos lugares que hay que visitar por lo menos una vez en la vida. Situada justo frente a la costa del pueblo de Lekeitio, se trata, al contrario que el Monte Saint-Michel, de un pequeño paraíso natural, pues está deshabitada y completamente cubierta de vegetación. Para acceder a la isla existe un dique que la conecta con el pueblo, pero hay que ir con cuidado, porque cuando la marea sube este camino desaparece bajo las aguas del Cantábrico. Una vez en la isla solo queda disfrutar de su entorno natural.

Aunque está completamente deshabitada, se pueden observar los restos de lo que en su día fue una ermita, construida alrededor del siglo XV y a donde se cree que fueron enviados los leprosos y enfermos de la peste de la época. Un par de siglos más tarde, hacia el año 1617, la ermita fue reconvertida en convento de frailes franciscanos, los cuales ocuparon el templo durante cuatro décadas antes de abandonarlo por completo. Existen también los restos de una fortaleza militar en la parte más alta de la isla, los cuales demuestran la relevancia estratégica que ha tenido esta isla a lo largo de la historia.
Además de estas ruinas arquitectónicas, en la isla se han encontrado también importantes restos arqueológicos, como cañones y polvorín de la Guerra de la Independencia. Pero el hallazgo más destacado es el de un conjunto de unas 20 monedas que datan desde finales del siglo XIII hasta casi el siglo XVI y cuya procedencia es muy diversa; Portugal, Escocia, o el antiguo Ducado de Barbante son algunos de los lugares de origen de estas monedas). A pesar de que han estado analizadas por expertos numismáticos, que han sido capaces de detallas su composición y valor, se desconoce aún cómo llegaron hasta Garraitz. Esta riqueza arqueológica hizo que la isla se convirtiera, en 2019, en el primer (y de momento único) parque arqueológico del País Vasco.
El hermoso pueblo de Lekeitio
Del extenso patrimonio histórico y artístico que posee el pueblo, la Basílica de la Asunción de Santa María, situada en el casco antiguo del pueblo, es un perfecto ejemplo del gótico tardío vasco, construida en el siglo XV. Además de su impresionante torre de 50 metros de alto y la magnífica portada gótica, en su interior se halla el que está considerado como el tercer retablo más grande del Estado, cuya labra se cree que terminó a principios del siglo XVI. De estilo gótico-flamenco, el retablo está policromado y bañado en oro, y presenta un amplio programa iconográfico en los que se representan pasajes de la vida de la Virgen en su relación con Jesucristo.

Ya sea antes o después de recorrer la isla, uno de los mayores imprescindibles durante nuestra visita a este pueblo de poco más de 7 mil habitantes es dar una vuelta por la encantadora zona del puerto. Envuelta por la salada y agradable brisa marina, este paseo está repleto de establecimientos donde disfrutar de la excelente gastronomía vasca. Ya sean unos pintxos tradicionales o un buen rodaballo a la brasa, cualquiera de los restaurantes de Lekeitio será tu mejor aliado.
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