El pueblo ideal junto al mar para recorrer a pie y comer "los mejores percebes de Galicia": casas de colores sobre un mar bravo y un faro entre rocas y cruces
Este pueblo te espera en lo más bravo de la Costa da Morte para ofrecerte senderos al borde del acantilado y un festín marino auténtico.

El pueblo ideal junto al mar para recorrer a pie y comer "los mejores percebes de Galicia" / Istock / t
Si buscas una escapada donde respirar salitre y desconectar del ritmo diario, Corme te espera para un fin de semana perfecto. Aquí encontrarás fachadas de colores que se asoman al puerto y ese olor a mar en el que no podemos dejar de pensar el resto del año los que no vivimos cerca. Y, en cuanto dejas atrás las últimas casas, la vista se pierde en la inmensidad del Atlántico. Te prometemos que te va a encantar, y eso que aún no hemos hablado de la gastronomía.

Corme, el santuario gallego de los mejores percebes del mundo / Istock / 5
Ubicado en la ría de Corme e Laxe (A Coruña), este rincón marinero tiene una doble personalidad apasionante. Por un lado, las aguas tranquilas y resguardadas de la ría solo invitan a pasear con calma; pero, por otro, a muy pocos minutos, la Punta do Roncudo te va a mostrar la cara más fiera e imponente del océano.

Adriana Fernández
Para empezar la visita, lo más natural es que lo hagas por el puerto, el corazón de este pueblo de 1.000 vecinos perteneciente al municipio de Ponteceso. Al caminar por sus callejuelas descubrirás las tradicionales casas de marineros pintadas de colores vivos que, más que por decoración, fueron pensadas así en su origen para ser reconocidas desde el mar en los días de niebla.

Pueblo y puerto de Corme / Istock
A un paseo del centro vas a encontrarte con una de las curiosidades más icónicas de la zona: la Pedra da Serpe. Se trata de una misteriosa figura tallada en la roca que representa a una serpiente alada coronada por una cruz.

El puerto de Corme / Wikimedia Commons / JCNazza
Senderos entre dunas, playas y acantilados
Si te apetece calzarte las botas y patear la costa, estés donde estés vas a encontrar una ruta. Desde el propio paseo marítimo arranca la senda PR-G 148, un itinerario fácil de unos 11 kilómetros que bordea el mar hacia Ponteceso.
No hace falta que la hagas entera: puedes ir haciendo paradas en las pequeñas calas de Arnela, Osmo o A Ermida, o acércate al espectacular enclave del Monte Branco, donde hay una duna gigantesca que supera los 100 metros de altura.
El faro de O Roncudo y el santuario de los percebeiros
Pero si hay una caminata imprescindible en Corme es la que te lleva hacia el extremo del cabo. A medida que te aproximas a Punta do Roncudo, la sensación es de terreno lunar porque el matorral desaparece y el granito desnudo va ganando terreno. Si buscabas un paseo acompañado del suave sonido de las olas, te has equivocado, porque aquí el golpe del agua contra los acantilados te aclara el origen de su nombre ("Roncudo").

Vista aérea del Faro y parque eólico de Cabo Roncudo, Galicia / Istock / Andrea Tabaro
Allí se alza desde 1920 un faro blanco y sobrio que parece desafiar al viento. A su alrededor vas a fijarte en un detalle sobrecogedor: hay varias cruces blancas levantadas sobre las rocas. Son el homenaje permanente a los percebeiros y marineros que perdieron la vida en estas aguas traicioneras.
Paradójicamente, esas mismas olas furiosas son el secreto de la calidad de su marisco. El percebe que crece en las rocas más batidas de O Roncudo es corto, grueso y concentrado, y es considerado por muchos el mejor de toda Galicia (¡que ya es decir!).

El homenaje a los percebeiros en Punta do Roncudo / Istock / 5
El sabor directo del Atlántico en la mesa
Después de ver dónde y cómo trabajan los percebeiros, vas a apreciar más aún si cabe todo lo que llega a la mesa. Aquí el marisco no necesita salsas elaboradas: el percebe se sirve recién cocido en agua de mar, caliente y en su punto exacto para que aprecies toda su intensidad. Se nos hace la boca agua de pensarlo.

Percebes, uno de los mariscos más apreciados de Galicia / Istock
Si como nosotros eres de los que tiene el calendario lleno de futuros viajes y ya estás planeando incluso los del año que viene, marca la primera quincena de julio. Si coincide tu escapada, podrás vivir la Festa do Percebe do Roncudo, una cita gastronómica declarada de Interés Turístico que rinde tributo a los trabajadores del mar.
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