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El pueblo ideal junto al mar para recorrer a pie y comer "las mejores navajas de España": casas de pescadores, un faro del siglo XIX y una playa de conchas

Este es uno de los pueblos más especiales del norte de España y no hay más que caminar por sus calles para comprobarlo.

Es uno de los pueblos costeros más bonitos del norte de España

Es uno de los pueblos costeros más bonitos del norte de España / Istock

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Hay lugares en los que el mar cobra un especial protagonismo, donde se puede contemplar, oler, escuchar y saborear. En Tazones, un pequeño pueblo marinero de Asturias de menos de 200 habitantes, eso sucede como en ningún otro sitio. Allí es posible pasear entre antiguas casas de pescadores, bajar hasta la playa y continuar el perfil costero hasta el faro que lleva iluminando las aguas desde el siglo XIX y sentarte a la mesa para comer los mejores productos del Cantábrico.

Este recóndito pueblo porteño pertenece al concejo de Villaviciosa, en la Comarca de la Sidra, donde se dice que "Asturias huele a manzana". Pero en Tazones también huele a marisco, concretamente a navajas de las que se comen, así como a centollos, langostas, andaricas, percebes y almejas. La larga tradición gastronómica pesa mucho aquí, celebrando incluso las Jornadas Gastronómicas del Mar y la Ría de Tazones.

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Adriana Fernández

El mar en cada una de las viviendas

Durante generaciones, la vida en esta aldea ha estado íntimamente ligada a la pesca y los productos del mar. Una relación que continúa patente en sus restaurantes y en el entramado de sus calles. El producto estrella son las navajas, sencillas y con un intenso sabor marino que se han convertido en las mejores de España. En sus calles, casas blancas con balcones de vivos colores mirando al mar y una muy especial: la Casa de las Conchas.

Pueblo de Tazones, en Asturias.

Pueblo de Tazones, en Asturias. / Istock / Pablo Sebastian Intelisano

La fachada de esta vivienda está ornamentada con caparazones de vieiras, caracolas y demás moluscos a modo de fachada. Su autor y dueño es José Ramón Gallego que, junto a su madre Amalia Rebollar, se pasó dos décadas cubriendo toda la casa. Comenzó en 1985 con las macetas y, cuando las llenó todas, quiso dar un salto más grande. Hoy es una de las casas más llamativas del municipio y, según sus dueños, la más fotografiada.

La tradición pesquera está muy presente en Tazones

La tradición pesquera está muy presente en Tazones / Istock / Pablo Sebastian Intelisano

De la mesa a la playa

Aquellas conchas las sacaron de la playa de Tazones, pequeña y de arena dorada que aparece con la marea alta. En el Pedrero, un yacimiento de huellas de dinosaurio sobre un estrato gris al que acceder cuando la marea está baja. En ese puerto desembarcó el mismo Carlos V cuando aún era príncipe y fue la primera vez que pisó España. Por eso, cada mes de agosto se organiza una recreación histórica declarada de Interés Turístico del Principado de Asturias.

Los vecinos se visten de época y escenifican la llegada del rey, haciendo viajar atrás en el tiempo a todos los presentes. El primer día se conmemora el desembarco y al día siguiente el paseo del monarca y su séquito por las calles del casco histórico. Así, caminan por los dos barrios, San Miguel y San Roque, que son Conjunto Histórico-Artístico. Donde hoy recalan los barcos pesqueros, antiguamente lo hacían los balleneros, guiados por el faro de la Punta del Olivo.

La playa de Tazones en Asturias

La playa de Tazones en Asturias / Istock / TONO BALAGUER

Comenzó a funcionar el 15 de marzo de 1864 y su imagen sobre el puerto en la margen izquierda de la desembocadura de la ría de Villaviciosa ya es una de las más famosas de Tazones. Está a 127 metros sobre el nivel del mar, aunque la torre tiene 11 metros de altura. El edificio conserva la configuración original, construido en piedra arenisca, con dos plantas y una torre octogonal adosada. Más de 160 años después, sigue guiando a los barcos perdidos.