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El pueblo ideal junto al mar, perfecto para recorrer a pie y comer "el mejor rodaballo de España": parrillas en plena calle, un casco antiguo Conjunto Histórico y la cuna de la primera vuelta al mundo

Esta localidad de la comarca de Urola Kosta destaca por su casco antiguo medieval, su patrimonio arquitectónico y una arraigada tradición marinera que define su identidad en Guipúzkoa.

Este pequeño municipio es ejemplo de historia, tradición y gastronomía.

Este pequeño municipio es ejemplo de historia, tradición y gastronomía. / Istock

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No es lo habitual, pero hay ciudades que lo tienen todo: distancias cortas, historia, gastronomía, avenidas accesibles y paisajes espectaculares allá por donde mires. Y todo al alcance de un paseo. Getaria es uno de esos lugares impresionantes donde los ojos se mueven solos siguiendo la línea de los edificios, el olor de las parrillas sobre el paseo marítimo te acerca casi sin quererlo y el paisaje, que no asfixia, sí que deja sin aliento.

Plaza de Elcano, Getaria.

Plaza de Elcano, Getaria. / Istock

En la comarca de Urola Kosta, asentada sobre un promontorio rocoso conocido como el “Ratón de Getaria” que une el núcleo urbano con el tómbolo de San Antón, esta región de la provincia de Guipúzcoa, País Vasco, se eleva sobre acantilados compuestos por estratos de flysch y playas de arenisca bañadas por el Cantábrico.

La ciudad del País Vasco considerada una de las más bonitas del mundo tiene casas de colores, muralla medieval y unos pintxos exquisitos

Adriana Fernández

Historia y patrimonio de Getaria

Desde sus alrededores de viñedos y encinar cantábrico entre extensiones rocosas, hasta la línea de abismo que producen sus acantilados, perfectos para el avistamiento de aves marinas e itinerario invernal de cetáceos, la ciudad de Getaria responde además a una región histórica, donde sus calles y edificios guardan la huella del tiempo.

Viñedos y producción vinícola con el mar Cantábrico de fondo, Getaria

Viñedos y producción vinícola con el mar Cantábrico de fondo, Getaria / Istock

Antes de adentrarse en la localidad, el Monte San Antón, “El Ratón”, ofrece la primera parada. Antigua isla convertida en parque natural urbano e hito paisajístico esconde el antiguo faro que en su momento guió las embarcaciones de este municipio pesquero, apoyado en el mirador “El Katxapo”.

Antiguo faro de Getaria

Antiguo faro de Getaria / Wikicommons / Luistxo

Ahora sí, en el propio municipio, su casco antiguo, declarado Conjunto Histórico-Artístico, recuerda el trazado medieval que delimitan sus propias murallas, con calles en pendiente que llevan directamente al puerto. En su paso descendente la arquitectura destaca por sus casas-torre, como la Casa-Torre de Zarauz, la Casa de los Basurto y la Casa-Torre de Ochoa de Ibargüen, de estilo civil renacentista y gótico tardío correspondiente a los siglos XV y XVI.

Paisaje urbano de Getaria.

Paisaje urbano de Getaria. / Istock

Y, una vez en el fin de la tierra, recordando la tradición marinera propia de una ciudad portuaria, los monumentos a Juan Sebastián Elcano, de estilo Art Nouveau/Art Déco elevan la imagen del navegante, la figura por excelencia en la tradición de ultramar, acompañada de la estatua clásica que se asienta sobre la plaza principal.

Historia y leyenda

En 1487, Getaria recibía la vida de Juan Sebastián Elcano, el marinero que asumió el mando de la expedición tras la muerte de Fernando de Magallanes y completó la primera vuelta al mundo (1519-1522) a bordo del navío Victoria.

Pero este no es el único personaje célebre de Getaria, y la residencia de los marqueses de Casa Torre, junto al Palacio Aldamar, recuerdan el otro gran hito de la ciudad, Cristóbal Balenciaga, el célebre modisto de alta costura que vio nacer esta villa.

Conjunto histórico medieval de la ciudad turística de Getaria en su casco antiguo, País Vasco

Conjunto histórico medieval de la ciudad turística de Getaria en su casco antiguo, País Vasco / Istock

Tu última parada obligatoria será la Iglesia de San Salvador, datada en los siglos XIV-XV, y considerada obra cumbre del gótico vasco. Adaptada a la pendiente del terreno, la sensación del suelo bajo los pies es de una inclinación curiosa, y se dice que un pasadizo subterráneo conectaba la villa fortificada con el puerto.

Gastronomía, el gran fuerte de Getaria

Nada sería de Getaria sin su impresionante gastronomía, y aunque parezca exageración, será lo primero que capte tu atención al iniciar tu visita. Debido a la necesidad pesquera de dar solución a la comida entre faena y faena, estos adoptaron la costumbre de improvisar pequeñas hogueras a los pies del puerto, donde poder cocinar sin partir largas jornadas de trabajo. Con el tiempo, y pese a que hoy esta no pervive, las parrillas continúan ocupando los puestos que un día les dieron, ahumando a pie de mar el paseo de Getaria.

Hoy ya no se deben al puerto, y hombres y mujeres se plantan con brasas humeantes en las calles aledañas, con el hierro sobre las aceras, haciendo del aire marino un manjar para los sentidos.

Tradición parrillera de Getaria, País Vasco.

Tradición parrillera de Getaria, País Vasco. / Istock

Y no tiene sentido hablar de manjares sin mencionar su producto estrella: el rodaballo salvaje, el rey de las brasas sobre sardinas, besugos o chicharros. Promovido por Pedro Arregui, fundador del Restaurante Elkano —una recomendación que no deberías pasar por alto—, este producto empezó por colocarse completo sobre la parrilla, rompiendo con la tradición de trocear la materia prima.

El calor de la brasa sobre la carne aplicado de manera indirecta hace que el interior se funda en una textura melosa, solo igualada por el “aderezo secreto” con el que los expertos acompañan el plato, conocido como “Agua de Lourdes”. Todo en él se degusta, y no hay mejor manera de disfrutarlo que probarlo en la cuna del mismo, acompañado del maridaje por excelencia, el D.O. Getariako Txakolina.