El pueblo de Huesca que nadie conoce: alucinarás con el puente de dos ojos
En un tozal delimitado por los barrancos de San Miguel y San Juan, con veinte habitantes en total, se encuentra en esta provincia de Aragón uno de los pueblos medievales más bonitos y desconocidos de España.

En el valle del Noguera Ribagorzana, río que delimita la frontera entre Cataluña y Aragón, con una arquitectura propia de las villas medievales españolas, el pueblo de Montañana es uno de esos pueblos poco conocidos por razones que nadie puede llegar a explicar ya que es uno de los pueblos medievales más mágicos de España. Entre sus callejones de adoquines viejos y ventanas de madera se respira un ambiente que hace sentir a los que lo transitan parte de la historia medieval del país.
Asentado en la comarca de Ribagorzana, la historia de este pueblo se remonta a finales del siglo X, donde se señala la existencia del castro cristiano de Montañana, que fue ganando importancia a lo largo de los siglos hasta el inicio de la edad moderna, con la que llegó su declive. Pero su encanto, monumentos e historia siguen intactos, haciendo de este un enclave que, en 1984, recibió el título de Conjunto Monumental.
Una ventana a la España medieval
El gran atractivo turístico del lugar es su arquitectura, reflejo del pasado de los pueblos de montaña, la cual se puede visitar por cuenta propia o con guía. La segunda opción es la más recomendable, pues las visitas guiadas que se realizan durante todo el año cuentan con varios itinerarios que también pasan por otros puntos de interés de la comarca, como una forma de descubrir aquellos enclaves ocultos, parajes escondidos y pueblos de España que no conocías.

Una de las atracciones principales de Montañana es su puente de dos ojos, que data del siglo XV y que los turistas deben atravesar para llegar al centro de la villa. En está se podrá ver la calle mayor, que termina en dos casas unidas por una balconada que ejemplifican cómo era la vida en este lugar.
Además hay otros detalles medievales como el paso abovedado por el que se entra a la plaza, la Iglesia de los restos del muro del recinto, la iglesia románica de Nuestra Señora de Baldós y la Torre de la Mora, entre otras.
Vive la historia
La mejor fecha para disfrutar del recorrido es durante la celebración de San Jorge y el Pilar, donde se pone en marcha la iniciativa Montaña Viva, una serie de representaciones en las que se muestra de manera más visual como se vivía en la época.

Gracias a la participación de diferentes entidades los turistas podrán experimentar cómo eran los diferentes oficios del lugar, mostrando el trabajo de artesanos hilanderos o carpinteros, además de otras escenas cotidianas cómo el cobro del impuesto por cruzar el puente o la cocción del pan, dando vida a este desconocido pueblo de Huesca.
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