El pueblo de Huelva que convirtió su plaza en una piscina: es la única declarada Bien de Interés Cultural
En Cañaveral de León, un pueblecito en plena Sierra de Aracena, los vecinos han reconvertido su plaza en una piscina de ensueño.

Es un sofocante día de julio en Cañaveral de León, un pueblecito de apenas 500 habitantes y casas encaladas asomado a campos de olivos y un cielo rabiosamente azul en las alturas de la Sierra de Aracena, en Huelva.
Sin embargo, desde que comienzas a caminar por la primera calle, los sonidos acuáticos confirman que no se trataba de un espejismo. Y avanzas, un niño sale corriendo con un Calipo en la mano, las bandejas de lagarto ibérico se despliegan en una terraza, y la Plaza Mayor se revela como un paraíso azul donde podrímos quedarnos todo el verano.
Considerada como la única piscina de España declarada Bien de Interés Cultural, la plaza-piscina de Cañaveral de León, también conocida como La Laguna, confirma que podemos encontrar nuevas sorpresas estivales en los rincones más insospechados.
La Laguna: la piscina era una plaza
Vivimos en un momento en el que conservar las raíces se vuelve más necesario que nunca: respetar nuestro patrimonio, entender la historia y encontrar nuevas formas de abrazar el futuro a través de espacios que siempre estuvieron ahí. Es el caso de Cañaveral de León, un pueblo ligado durante décadas al cultivo de la encina y el olivo a partir de una enorme alberca utilizada para el riego y que, en los meses de verano, se convierte en una piscina.
Una extensión de la propia historia de este municipio surgido en torno a emblemas acuáticos como la Fuente Redonda, de origen árabe, y que vio a tantos vecinos llegar con botijos y cántaros hasta que se creó una acequia que conectaba la calle del Pantano con la Laguna, situada junto al Ayuntamiento.
Lo que comenzó siendo un sencillo proyecto de ingeniería se convirtió en una ampliación durante los años 60 que transformaba el discurso agrícola en otro más disfrutón pero igualmente necesario Hoy, La Laguna supone uno de esos lugares especiales en forma de piscina municipal que permite disfrutar de un baño frente a las bellas vistas de la sierra, en un entorno que supone una oda a esos veranos de la infancia, el sonido del agua que susurra en la memoria y el mejor plan para escapar del mundo.

Un ejemplo que confirma cómo Cañaveral de León ha reinventado su patrimonio, hasta tal punto que el 40% de sus ingresos procede del turismo que atrae esta piscina designada Bien de Interés Cultural y abierta en los meses de verano de 12:00 a 22:00h. Entre los requisitos, debes bañarte con el pelo recogido y no dañar ni alterar el entorno.
Un baño entre ánforas vigilantes que parecen contener en su interior los refrescantes ecos del verano, los momentos que vendrán y una memoria que no cambia, solo se transforma.
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