El pueblo más fascinante de Andalucía tiene un bosque encantado que es perfecto para visitar en familia
El pueblo malagueño ha conseguido conservar su esencia andalusí y ofrece a sus visitantes la combinación perfecta de naturaleza, historia y fantasía.

En el corazón de la Serranía de Ronda, se encuentra Parauta, un pequeño pueblo blanco que parece sacado de un cuento y ha conseguido formar parte de “Los pueblos más bonitos de España”. Con apenas 290 habitantes, este rincón andaluz ha sabido conservar su esencia mudéjar y ofrecer a sus visitantes una experiencia única.
Recorrer las calles de Parauta es toda una experiencia en sí misma. Sus estrechas callejuelas y empedradas vías, flanqueadas por casas de fachadas blancas adornadas con macetas coloridas, reflejan su pasado andalusí. Es fácil perderse (y encontrarse) entre sus rincones que invitan a la fotografía y al asombro.

Un mundo de fantasía para toda la familia
Pero si hay un lugar que ha puesto a Parauta en el mapa del turismo familiar, es sin duda su Bosque Encantado. Inaugurado en 2022, este sendero mágico ha capturado la imaginación de niños y adultos por igual. A lo largo de un kilómetro, el bosque alberga esculturas de madera de gnomos, hadas, duendes y otras criaturas fantásticas, todas ellas obra del artista local Diego Guerrero. Estas figuras, cuidadosamente talladas en invierno sobre los árboles para no dañarlos y distribuidas entre castaños centenarios, convierten el paseo en una experiencia inolvidable para los amantes de la naturaleza y la fantasía.

El recorrido es accesible y perfecto para familias, con una duración aproximada de entre una hora o dos horas si se camina tranquilamente y con la estampa de un impresionante Pegaso gigante como meta de llegada.
Naturaleza en estado puro
Más allá del Bosque Encantado, Parauta es hogar de maravillas naturales que merecen ser descubiertas. En el Parque Natural de la Sierra de las Nieves, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO, se encuentra el Pinsapo de las Escaleretas, un abeto milenario considerado Monumento Natural. Con más de 30 metros de altura y un tronco de casi dos metros de diámetro, este árbol es testigo silencioso del paso del tiempo y un símbolo de la riqueza ecológica de la región.

Este lugar tan singular no es solo maravilloso por su belleza natural, sino que forma parte de una leyenda. La historia cuenta que por la zona vivía una mujer hospitalaria y bondadosa admirada por locales y transeúntes por su incansable ayuda y guía para los más perdidos. Tras su muerte, fue enterrada en el lugar donde más tarde creció el pinsapo de La Escalereta y, en su defecto, se convirtió en “faro y guía de los caminantes”.
Un pueblo singular
Pasear por Parauta es sumergirse en la herencia de su pasado andalusí, que aún hoy se respira en cada rincón. Las calles, estrechas y empinadas, serpentean entre casas encaladas y tejados de teja árabe, recordando el origen musulmán de este pequeño pueblo de la Serranía de Ronda. Aquí nació Omar Ben Hafsún, un personaje clave de la historia andalusí, conocido por liderar una de las mayores rebeliones contra el Califato Omeya de Córdoba. Su legado permanece vivo, y en una de las calles del pueblo se puede contemplar una escultura de piedra que le rinde homenaje.

Mientras recorres sus callejuelas, no faltan paradas que invitan a conocer su historia y sus tradiciones. La Iglesia de la Purísima Concepción, construida en el siglo XVI, se alza sencilla pero elegante. En su interior se guardan imágenes de gran valor, como la Virgen Dolorosa del siglo XVIII y San Pascual Bailón, muy venerados por los vecinos. El agua, siempre presente en la vida de Parauta, brota de antiguas fuentes como la Fuente de la Alquería, que según cuentan los mayores, podría haber formado parte de una alquería medieval. No muy lejos, la Fuente del Pozuelo sigue cumpliendo su función original: regar las huertas que alimentan al pueblo desde hace siglos.

Parauta ha sabido conservar y mostrar su esencia a través de azulejos conmemorativos repartidos por sus calles. En ellos se narran escenas de la vida cotidiana y oficios de antaño, como el trabajo del esparto o la molienda del aceite, actividades que marcaron el día a día de este lugar.
Sabores que conquistan el paladar
Después de una jornada explorando bosques y callejuelas, nada mejor que deleitarse con la gastronomía local. Parauta celebra cada noviembre la Fiesta del Conejo, donde se ofrece una degustación gratuita de arroz con conejo, acompañado de productos tradicionales de la zona. Este evento es una excelente oportunidad para sumergirse en las tradiciones culinarias del pueblo y llenar el estómago con un arte culinario de primera.
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