El pueblo donde se fabrican las galletas más antiguas de España: una joya románica con un monasterio del siglo X perfecta para un viaje de fin de semana

Este precioso e histórico lugar se conoce como 'la pequeña Suiza' catalana, y solo hay que echar un vistazo a su entorno para entenderlo.

Un precioso pueblo con unas deliciosas galletas.
Un precioso pueblo con unas deliciosas galletas. / Istock

Si viajamos hasta Gerona y nos situamos entre el Pirineo Oriental y el mar Mediterráneo, encontraremos uno de los pueblos más bonitos de todo Cataluña. Donde la comarca de la Garrocha se funde con la del Ripollés, se forma el valle de Camprodón que da nombre al pueblo. La belleza de este lugar es tal, que desde el siglo XIX se considera 'la pequeña Suiza' catalana, por ser retiro vacacional de las clases altas y por su parecido con el paisaje alpino.

La villa medieval de Camprodón se fundó en el siglo IX y todavía en la actualidad guarda todo el encanto de las ciudades de aquella época. Tan solo hay que ver el puente Nuevo sobre el tío Ter, que de nuevo tiene más bien poco porque se erigió en el siglo XII y es uno de los símbolos más reconocibles del pueblo. Aunque si por algo destaca es por su arquitectura románica, como el monasterio benedictino de Sant Pere del siglo X, con un claustro espectacular.

Adriana Fernández

Arquitectura del románico y el gótico

La iglesia de Santa María del siglo XIV, es un templo parroquial de estilo gótico de unas dimensiones impresionantes que es ejemplo de la enorme influencia del gótico en la arquitectura religiosa catalana. Destaca también la ermita de Sant Antoni, construida en 1700 en el punto más alto de Camprodón, a unos 1.345 metros de altitud. La capilla de San Bartomeu del Sitjar o el Castillo de Creixenturri son otros ejemplos del románico en esta zona de Cataluña.

El monasterio de Sant Pere de Camprodón

El monasterio de Sant Pere de Camprodón

/ Istock / Toni M

También llaman la atención sus casas colgadas sobre el río, con fachadas multicolores coronadas por tejas rojas. Son edificios de construcción tradicional típicamente catalana, resultado de la importancia comercial que adquirió Camprodón durante la Edad Media. Pero lo más reconocido de este pueblo gerundense es la tradición pastelera ligada a una familia que pasó de regentar un pequeño negocio a tener la fábrica de galletas más famosa de Cataluña.

Casas colgadas sobre el río Ter en Camprodón

Casas colgadas sobre el río Ter en Camprodón

/ Istock / Manuel Milan

La historia de las galletas más antiguas de España

Con la peseta recién creada en España, la familia Birba regentaba un pequeño negocio de ultramarinos en Camprodón, en pleno corazón del Pirineo Oriental, en la provincia de Gerona. Aquel llamativo destino ya era uno de los favoritos de los barceloneses para veranear. Esto ayudó a que el negocio prosperara y se vendieran cientos de bizcochos finos y productos de confitería. Sin embargo, cuando llegaba el invierno las ventas eran demasiado escasas.

Vista de Camprodón en pleno Pirineo catalán

Vista de Camprodón en pleno Pirineo catalán

/ Istock / JackF

En el año 1893, los Birba empezaron a elaborar galletas, que tardan más en estropearse que los bizcochos y eran más sencillas de distribuir. Estaban tan buenas, que la demanda creció como la espuma y acabaron por ser el gran emblema del negocio. Años después, uno de los hijos, Llorenç Birba Cordomí, se convirtió en maestro pastelero de gran relevancia. Al principio, las galletas se hacían en un obrador en el sótano de la casa, pero pronto eso cambió.

En 1929 se construyó la primera fábrica Birba en la avenida Maristany de Camprodón. Fue en ese mismo año cuando se alzó con el Gran Premio de la Exposición Internacional de Barcelona. La marca Birba ya no era simplemente una tienda de ultramarinos, sino que se tornó en sinónimo de calidad, sabor y naturalidad en toda Cataluña y, poco a poco, también por toda España. Hoy la gama de productos se ha ampliado, pero la mayoría ya se fabricaban en 1893.

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