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El pueblo extremeño donde veranea Estopa y que cuenta con una calle en su nombre

Un verano tras otro, los hermanos regresan a las raíces familiares

El pueblo extremeño donde veranea Estopa y que cuenta con una calle en su nombre

El pueblo extremeño donde veranea Estopa y que cuenta con una calle en su nombre / Wiki Commons

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A simple vista, Zarza-Capilla puede parecer uno de esos pueblos pequeños que salpican la geografía extremeña, con calles tranquilas, casas encaladas y un ritmo pausado que poco tiene que ver con la vida de escenario y giras que llevan David y José Manuel Muñoz. Pero basta con preguntar a los vecinos para descubrir que, en este rincón de Badajoz, los Estopa no son estrellas de rock: son simplemente “los sardinas”.

Tiene solo 363 habitantes y es el paraíso de los jabones: el pueblo más curioso de Extremadura es también el 'balcón de Andalucía'

Adriana Fernández

Una calle con su nombre y un apodo popular

Aunque su origen está en Cornellà de Llobregat, los hermanos han pasado tantos veranos en este municipio de la comarca de La Serena que forman parte de la memoria local. Tanto, que una de sus avenidas principales lleva su nombre, un reconocimiento que los vecinos presumen con orgullo.

El apodo de los sardinas, lejos de ser despectivo, es otra muestra del cariño con el que la gente del lugar habla de ellos. “Aquí siempre han sido uno más”, cuentan algunos mayores del pueblo, acostumbrados a verlos de niños jugando en las calles polvorientas o acudiendo a las fiestas patronales.

Entre Córdoba y Badajoz, un enclave singular

Situado en el extremo oriental de Badajoz, casi en la frontera con Córdoba, Zarza-Capilla es un pueblo que conserva la esencia de los municipios de interior. Su término municipal está rodeado de sierras y dehesas donde aún se practica la ganadería extensiva.

Esa ubicación fronteriza lo convierte en un cruce de caminos y acentos: extremeño, cordobés e incluso manchego, dada su cercanía con Ciudad Real. Una mezcla que se percibe en el habla de los vecinos, en las costumbres y hasta en la gastronomía.

Un pasado marcado por la guerra y la reconstrucción

La historia reciente de Zarza-Capilla está teñida de cicatrices. Durante la Guerra Civil, el municipio quedó prácticamente arrasado, con apenas seis viviendas en pie, además de la iglesia, el ayuntamiento y una fábrica de harina.

Fue entre 1944 y 1955 cuando se llevó a cabo la reconstrucción, levantando 230 casas nuevas, un consistorio y otra iglesia. Desde entonces, el pueblo mantiene dos núcleos diferenciados: el casco viejo, con un aire medieval en sus calles estrechas, y la parte moderna, fruto de aquel esfuerzo colectivo por renacer de las ruinas.

Pero la historia de Zarza-Capilla no empieza ni mucho menos en el siglo XX. El municipio guarda pinturas rupestres y restos célticos, prueba de que este lugar estuvo habitado desde tiempos prehistóricos. No en vano, las sierras cercanas forman parte de rutas arqueológicas que atraen cada vez a más visitantes interesados en descubrir el legado cultural de La Serena.

Un pueblo pequeño con mucho que contar

Hoy, Zarza-Capilla ronda apenas los 300 habitantes, lo que lo convierte en un municipio donde todos se conocen. Sus fiestas patronales en honor a San Pedro o la Virgen del Rosario son un momento clave en el calendario local, cuando las calles se llenan de música, procesiones y reencuentros de quienes vuelven desde otras ciudades.

Es en esos veranos festivos donde, sin necesidad de grandes escenarios, los Estopa han encontrado siempre el calor auténtico de su gente, sus raíces y sus recuerdos de infancia.

Los Estopa, vecinos de corazón

Con más de dos décadas sobre los escenarios y millones de discos vendidos, los hermanos Muñoz pueden presumir de haber llenado estadios y encabezado giras internacionales. Y, sin embargo, su relación con Zarza-Capilla se mantiene intacta: un lugar donde cambian los focos por las sobremesas familiares, las entrevistas por charlas de bar y el ruido por el silencio de la sierra.

En definitiva, Zarza-Capilla no es solo un pueblo en el mapa. Es la otra cara de Estopa,la de dos hermanos que, por mucho éxito que acumulen, siempre tendrán un lugar donde volver a ser simplemente los sardinas.

Fuente: El Periódico de Extremadura