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El pueblo de Extremadura considerado el "paraíso de los licores": se conoce como "la cuna de Viriato", tiene 363 habitantes y fue la mayor resistencia del Imperio Romano

Un pequeño pueblo en el interior de Cáceres que esconde una de las leyendas más importantes de la península.

La Sierra de Gredos recoge uno de los parajes más bonitos de esta provincia.

La Sierra de Gredos recoge uno de los parajes más bonitos de esta provincia. / Istock

Definido por una garganta natural de origen granítico y la caída de aguas cristalinas directamente de las cumbres de Gredos, este pueblo de apenas 400 habitantes es cuna de uno de los personajes históricos más importantes de la historia romana, un secreto escondido entre los hitos naturales que lo rodean. 

El pueblo más bonito de Cáceres está repleto de palacios renacentistas: dicen que "todo el mundo debería visitarlo una vez en la vida"

Adriana Fernández

En el término municipal de El Estecillo, su región se encuentra rodeada de pueblos vecinos con Conjuntos Históricos-Artísticos, además de integrar en gran parte zonas pertenecientes a la Red Natura 2000, de especial protección para las aves (ZEPA) debido a su amplia biodiversidad. 

Garganta de Jaranda

Garganta de Jaranda / Istock / Eduardo Estellez

Un paseo por la historia

En su caso, Guijo de Santa Bárbara se sitúa en el norte de la provincia de Cáceres, corazón de Extremadura, en la vertiente sur de la Sierra de Gredos que corresponde al Sistema Central.  

El recorrido de sus callejuelas, de construcción en piedra, madera y adobe, lleva hasta antiguas reliquias como la Iglesia de Nuestra Señora del Socorro, datada del siglo XVIII y elementos de estilo mudéjar morisco, como la bóveda, que despunta entre su arquitectura. 

Ermita Refugio de Nuestra Señora de las Nieves, Guijo de Santa Bárbara

Ermita Refugio de Nuestra Señora de las Nieves, Guijo de Santa Bárbara / Wikicommons

Asimismo, este pueblo, el más alto de la Comarca de La Vera recoge, con 1.500 metros de altura, la ermita más alta de ExtremaduraNuestra Señora de las Nieves, donde cada 5 de agosto, los vecinos suben en romería en una antigua tradición que aún hoy el pueblo mantiene. 

Pese a su escasa población, en los meses de verano esta llega a triplicarse gracias al regreso de vecinos que mantienen allí su segunda residencia, así como la llegada de curiosos dispuestos a conocer su entorno, desde la arquitectura religiosa hasta otras edificaciones ilustrativas de la vida y recuerdo del pueblo, como la Plaza de Toros. 

Pero la fama de Guijo reside en la antigua leyenda que da mística a su historia: ser localidad natal del líder lusitano Viriato, firme resistencia del avance del Imperio Romano, conocido popularmente como el “pastor que humilló a Roma”. 

Paisaje del Valle de La Vera

Paisaje del Valle de La Vera / Istock

De origen humilde y oficio trashumante, se dice que Viriato conocía cada rincón de las faldas, estrechos y fuentes que conforman la Sierra de Gredos, una ventaja que aprovechó en la Guerra de Guerrillas contra el Imperio atrayendo al enemigo hacia los desfiladeros. 

Busto de Viriato

Busto de Viriato / El rincón del Trotamundos

Cuenta la historia que a falta de quien venciera a Viriato, la capital del Imperio sobornó a sus allegados, tres hombres que cedieron a asesinarlo mientras dormía y que, al cobrar su deuda, recibieron: “Roma traditoribus non praemia solvit", Roma no paga a traidores. 

Hoy su busto permanece en el pueblo y las fiestas en su honor recuerdan su leyenda al final de la primavera, así como un sendero, el GR-10, que recorre los caminos que, se dice, él recorría.  

El paraíso de los productos artesanales

Pero, además de por Roma, Guijo de Santa Bárbara es conocido por dos grandes curiosidades: su espectacular gastronomía, especializado en la producción artesanal de elementos como la mermelada (de frambuesa o castaña), o los licores, como el famoso Licor de Gloria, con mosto de uva y aguardiente, una receta atesorada por generaciones en este pequeño pueblo. 

Asimismo, la tradición extremeña sorprende por dictar en Guijo una curiosa disposición social: la jerarquía femenina, proveniente de las ausencias que durante meses ocupaban a los hombres en el ejercicio de la trashumancia, obligándolas a ellas a tomar la gestión del pueblo.