El pueblo de Euskadi que esconde una de las fábricas más antiguas del mundo: lleva más de 7.000 años produciendo un ingrediente esencial que todos tenemos en casa

Una visita para descubrir una de las industrias más antiguas de la historia.

Un lugar histórico y precioso que ya deberías conocer.
Un lugar histórico y precioso que ya deberías conocer. / Istock

En la actualidad, el mineral que mueve el mundo es el oro, uno de los metales más valorados debido a su rareza, ya que es difícil de encontrar en la naturaleza, además de ser muy preciado por la industria de la joyería. Pero esto no siempre ha sido así.

Desde hace ya siglos, el oro es el mineral que hace mover el mundo

Desde hace ya siglos, el oro es el mineral que hace mover el mundo

/ Istock / baranozdemir

La única roca comestible por el ser humano, la sal es, posiblemente, el condimento más antiguo del que se tiene constancia. Conocida también como “oro blanco”, ha tenido muchos fines diferentes a lo largo de la historia, ya fuera para conservar alimentos, evitar la congelación de pavimentos, e incluso fue utilizada como moneda durante la época romana; de hecho, es de ella que proviene la palabra “salario”, salarium en latín.

Podríamos pensar que las salinas, esos estanques poco profundos donde se deja evaporar el agua salada para obtener la sal, se encuentran todas en la costa. Curiosamente, hay otras maneras, quizás no tan conocidas, para la extracción de este mineral tan imprescindible: existen cuevas y minas de sal, como la que hay en el municipio catalán de Cardona.

Descubrimos la fabrica más antigua del mundo, escondida en un pueblo de Euskadi

Descubrimos la fabrica más antigua del mundo, escondida en un pueblo de Euskadi

/ Istock / luisrsphoto

Existen también, en territorios de interior, manantiales de agua salada, provenientes de cursos subterráneos que atraviesan depósitos de sal. Uno de estos manantiales tan peculiares está en Euskadi, más concretamente en la provincia de Álava.

La sal, el único mineral que los humanos podemos consumir, fue el motor que movió el mundo hace siglos

La sal, el único mineral que los humanos podemos consumir, fue el motor que movió el mundo hace siglos

/ Istock / Tomas Gonzalez Sanchez

Un valle muy salado

El Valle Salado de Añana, situado junto a dicho pueblo, es una salina de interior, dividida en numerosas eras, las cuales aprovechan el agua salada de cuatro manantiales que brotan en este valle. Su explotación de sal está datada de hace más de siete siglos, por lo que está considerada la salina en activo más antigua del mundo; debido a este hecho, la FAO la incluyó en 2017 en su lista de Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial.

A poco más de media hora de Vitoria-Gasteiz, este conjunto histórico y arquitectónico cuenta con unas 5.000 eras, más de 800 pozos y cerca de 250 almacenes de sal. A pesar de estas grandes dimensiones en sus estructuras, la arquitectura de la sal del Valle Salado no ha utilizado mano de obra especializada, sino que han sido los propios salineros los que, a lo largo del tiempo, se han encargado de su construcción.

El Valle Salado de Añana tiene una extensión de más de 100.000 metros cuadrados

El Valle Salado de Añana tiene una extensión de más de 100.000 metros cuadrados

/ Istock / FotoGablitz

Por esto, esta insólita arquitectura popular es el resultado del intercambio de valores culturales y humanos, el cual ha utilizado los mínimos recursos con el máximo rendimiento de forma absolutamente sostenible y ecológica.

Visita este conjunto arquitectónico único

La mejor manera para descubrir este enclave tan especial es a través de una visita guiada, la cual se debe reservar con anterioridad y cuyo precio general es de 9€ por persona. En esta visita los visitantes disfrutan de diferentes recorridos guiados y experiencias para conocer la historia de las salinas, además de hacer una cata de la sal de Añana y beneficiarse de los efectos terapéuticos del agua salada.

La sal de Valle Salado se obtiene del agua de cuatro manantiales distintos

La sal de Valle Salado se obtiene del agua de cuatro manantiales distintos

/ Istock / Javier Ruiz

Otra ruta muy recomendable es la de los manantiales, con un precio de 11,50€ por persona, la cual se sumerge de pleno en el manantial de Santa Engracia, el corazón del sistema rodeado por un enclave botánico y que abastece toda la explotación salinera mediante un sistema de canales de madera.

Para aquellos que vayan con niños, el taller salinero brinda la oportunidad de experimentar de forma lúdica y divertida la producción de sal en el Valle Salado. La entrada cuesta 9€ para los adultos, 5€ para los menores de 12 años. Durante la actividad, un guía os enseñará los diferentes pasos para producir la sal en una zona especialmente habilitada, así como los diferentes métodos que, a lo largo de la historia, se han hecho servir para la producción de la Sal de Añana.

Al final de la visita, también nos podemos llevar a casa diferentes productos de sal de la fabrica

Al final de la visita, también nos podemos llevar a casa diferentes productos de sal de la fabrica

/ Istock / Javier Ruiz

Entre el 1 de abril y el 12 de octubre, el Vallo Salado ofrece también la oportunidad de disfrutar de su Spa salino, en cuyas instalaciones al aire libre un puede experimentar los beneficios de las aguas hipersalinas del valle, especialmente indicadas para enfermedades inflamatorias, la recuperación de cirugías, así como problemas de eccemas y alergias.

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