El pueblo de España que debes visitar una vez en la vida: tiene un castillo transformado en parador, iglesias únicas en el mundo y calles que desafían la gravedad
Sus monumentos y su ubicación lo convierten en uno de los pueblos más bonitos de España.

Las listas de destinos que deben visitarse al menos una vez en la vida no hacen más que engordar y engordar. Hay muchos viajes que suelen repetirse como la Ruta 66 en Estados Unidos, presenciar la ceremonia del té en Kioto o ver de cerca el Taj Mahal en la ciudad india de Agra. Pero muchas veces nos olvidamos de los pueblos que tenemos más a mano y que también merecen estar en estas listas.
El encanto de los pueblos españoles es muy diferente, pero al mismo tiempo guardan una esencia similar según la zona en la que se encuentren. Si bien la belleza es subjetiva, hay pueblos en los que todos los visitantes coinciden en lo mismo: lugares que todo el mundo debería visitar una vez en la vida. Ejemplo de ello es este pequeño pueblo de Cuenca que no llega a los 200 habitantes.

Viajamos hasta Alarcón, uno de los destinos rurales más valiosos y bellos de la provincia e incluso de toda Castilla-La Mancha. Es una villa especial, construida en uno de los meandros del río Júcar y cuyas casas están colocadas de forma estratégica para que parezca que desafían la gravedad. Fue en el periodo de ocupación musulmana cuando Alarcón alcanzó su máximo esplendor.
Fortalezas medievales reconvertidas en la actualidad
Antes albergó asentamientos durante la Prehistoria, pero sus tesoros como pueblo nacieron durante la Edad Media. Ya solo la puerta de entrada, La Puerta del Campo, nos da una idea sobre lo que nos encontraremos en el interior. Este arco forma parte de la muralla defensiva, una de las mejor conservadas de España, que se erigió en el siglo XIV y de la que también se mantiene en pie la Torre de Armas.

Hay otras dos puertas más en la muralla: la Puerta del Calabozo o la de 'Enmedio' y la Puerta del Bodegón, que ya es parte del castillo. Es precisamente esta construcción la que forma parte de la red de Paradores desde el año 1964. Pero su antigüedad es mucho mayor, pues el castillo se levantó sobre una fortaleza árabe del siglo VIII. Aunque se cree que podría haber existido durante la época romana.

Sin embargo, no fue hasta la llegada del Renacimiento cuando se edificó la Torre del Homenaje. Tras pasar de mano en mano durante años y ser el lugar en el que Don Juan Manuel escribió 'El Conde Lucanor', en el siglo XIX quedó completamente abandonado y en el XX se rehabilitó ya como alojamiento. Es una de las mejores opciones para hospedarse durante una visita a Alarcón, pues además desde allí se observan las mejores vistas del pueblo y su entorno.
El pueblo de las iglesias
Pero hay otros monumentos que también merecen una mención, como la iglesia de Santa María del siglo XVI, estilo gótico y el único templo que sigue teniendo función religiosa a día de hoy. Del siglo XIII es el más antiguo del pueblo, la iglesia de Santo Domingo de Silos, que fue restaurado durante el Renacimiento y el Barroco y ahora se utiliza como sala de exposiciones.

Otra iglesia a destacar es la de San Juan Bautista, frente al Mirador de San Juan desde el que se aprecia la Torre de Cañavate. En su interior alberga pinturas contemporáneas del artista conquense Jesús Mateo, que llamaron la atención incluso de la UNESCO en 1997. La última iglesia de Alarcón es la de la Santísima Trinidad, de principios del siglo XVI y estilo plateresco.

Viajar a Alarcón es una forma de viajar al pasado y adentrarse en la historia de España. Es un lugar donde el pasado también se da la mano con la contemporaneidad a través del arte. Donde sentirse un caballero o una princesa medieval y donde descubrir un destino al que, sin duda alguna, nadie se arrepentirá de visitar más de una y más de dos veces en la vida.
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