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El pueblo de España donde todas las vírgenes miran al mar: es Conjunto Histórico-Artístico, tiene más de 60 hórreos y un monasterio renacentista Bien de Interés Cultural

Menos de 2.000 habitantes viven en uno de los pueblos más bonitos de Pontevedra, en mitad de las Rías Baixas y con un encanto único.

La belleza de Galicia se ve en pueblos tan bonitos como este de Pontevedra

La belleza de Galicia se ve en pueblos tan bonitos como este de Pontevedra / Istock / David Andres Gutierrez

Hay un pueblo en Pontevedra donde los cruceiros de las intersecciones de las calles o las plazas, tienen una figura de la Virgen que siempre mira hacia el mar, mientras que la de Cristo se orienta hacia el interior. Es una seña de identidad propia de Combarro, ubicado en plenas Rías Baixas. Los cruceiros son de entre los siglos XVIII y XIX, y se cuenta que se construían de esta forma para recordar que son zonas llenas de magia, donde las meigas (brujas) se reunían.

Los cruceiros se suman a los más de 60 hórreos que se reparten por todo el territorio, un símbolo quizá mucho más reconocible. En gallego, los hórreos se conocían como 'tornarratos' (ahuyentarratones), pues se construían elevados del suelo para que no entraran los ratones ni la humedad a acabar con los alimentos que se almacenaban. De ahí su peculiar forma. Aunque lo habitual era llenarlos de cereales, los combarreses los erigieron en la costa para secar el pescado.

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Adriana Fernández

Dos construcciones como símbolo de un pueblo

Los hórreos y los cruceiros son los dos elementos que mejor definen a Combarro. De hecho, es prácticamente imposible entender -y pasear- el pueblo sin toparte alguna de estas construcciones. La Rúa do Mar, que discurre junto a la ría, es la que aglutina la mayoría de hórreos, algunos multicolores y adornados con macetas con flores. La calle de los cruceiros es la paralela, así lo quiso el destino o más bien los urbanistas de la época.

Un hórreo mítico en Combarro, Pontevedra

Un hórreo mítico en Combarro, Pontevedra / Istock / lauradibiase

La Rúa de San Roque era donde antiguamente se concentraba la vida agrícola, de la que hoy quedan varias plazuelas con estas cruces de granito de las que se cuentan quince en todo Combarro. En esta zona se erige también la iglesia de San Roque. Pero volviendo a los cruceiros, el más antiguo lo encontramos en la Plaza da Fonte, construido en el año 1712.

Un cruceiro típico de Combarro, con la Virgen orientada al océano

Un cruceiro típico de Combarro, con la Virgen orientada al océano / Istock / Jose Antonio Rey Rodriguez

Casas de pescadores bañadas por el Atlántico

Todo el pueblo está salpicado de viviendas rurales típicas gallegas, aunque las casas 'mariñeiras' son únicas de Combarro. Son las que habitaban los pescadores y se diferenciaban del resto por ser de planta baja con soportales que se usaban como almacén -ahora ocupados por comercios locales- y una segunda plata donde estaba la vivienda con un balcón hacia el mar.

Viviendas típicas de Combarro, en Pontevedra

Viviendas típicas de Combarro, en Pontevedra / Istock / lauradibiase

Si bien el agua es una parte muy importante para el pueblo, la única playa que alberga es la Praia do Padrón, cuya arena solo es visible durante la bajamar. Es una muy buena opción para disfrutar de la costa gallega en cualquier época del año. Desde ella se puede contemplar uno de los paisajes más espectaculares de Combarro, con los hórreos y las casas 'mariñeiras' desde una perspectiva diferente, casi bañados por el agua del Atlántico.

Vista de las casas 'mariñeiras' de Combarro desde la Praia do Padrón

Vista de las casas 'mariñeiras' de Combarro desde la Praia do Padrón / Istock / Jose Antonio Rey Rodriguez

A Galicia todo el mundo quiere volver. No es ningún secreto, aunque sus pueblos y aldeas se han mantenido años a la sombra. Ya lo escribió la poeta Rosalía de Castro: "No había lugar más hermoso en la tierra que aquel que contemplaba, aquel que me lo dio todo. No había lugar más hermoso en el mundo que Galicia, ¡Galicia encantada!". Ahora, en pleno siglo XXI, son miles de viajeros quienes lo afirman, volviendo una y otra vez a esa tierra donde todo parece más bonito.