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El pueblo de España donde es verano todo el año y tiene 300 días despejados: un molino de viento del siglo XIX declarado BIC, canales que recuerdan a Venecia y casas de colores

El municipio se extiende desde la costa del suroeste de Gran Canaria hasta las montañas del interior y disfruta de temperaturas suaves y sol durante buena parte del año

El pueblo de España donde es verano todo el año y tiene 300 días despejados: un molino histórico y canales que recuerdan a Venecia

El pueblo de España donde es verano todo el año y tiene 300 días despejados: un molino histórico y canales que recuerdan a Venecia / Istock / Alexander Hafemann

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Si buscas huir del frío y del gris sin salir de España, pon rumbo al suroeste de Gran Canaria. Allí te vas a encontrar con Mogán, un lugar que presume de un clima envidiable con más de 300 días de sol al año. Esta franja de la isla queda resguardada por las montañas del interior y abierta directamente al Atlántico. Es decir, ahí tienes la combinación geográfica perfecta que frena las nubes, esquiva los vientos y garantiza temperaturas suaves sea cual sea el mes en el que decidas hacer ese viaje que tanto tiempo llevas esperando y que no quieres que el mal tiempo arruine.

Se encuentra en el suroeste de Gran Canaria

Se encuentra en el suroeste de Gran Canaria / Istock / t

Pero no podemos reducir Mogán a una simple garantía de buen tiempo. Sería quedarnos a mitad de camino de todo lo que ofrece este bonito rincón canario. Si te animas a recorrerlo de punta a punta, descubrirás que este municipio ofrece tanto la calma de los barrancos y los viejos senderos de montaña como el encanto de un barrio marinero repleto de buganvillas, puentes y canales que le han valido el sobrenombre de la "pequeña Venecia de Canarias".

La isla más bonita de las Canarias tiene un solo habitante: dicen que tiene "las aguas más azules del mundo"

Adriana Fernández

La postal más conocida del municipio la vas a encontrar pegada al agua. Puerto de Mogán nació como un pequeño barrio de pescadores y ha ido creciendo, pero sin perder su personalidad. Aquí el agua del mar se adentra entre las manzanas de casas blancas con detalles de colores creando pequeños canales que se cruzan por puentes peatonales. Imagínatelo todo rodeado de buganvillas que caen sobre los arcos de las fachadas con una paz que nada tiene que ver (ni envidiar) al bullicio de otros núcleos turísticos del archipiélago.

El puerto es el punto de referencia

El puerto es el punto de referencia / Istock / 5

En el puerto deportivo encontrarás veleros de recreo y embarcaciones pesqueras tradicionales que siguen saliendo a faenar cada madrugada. De aquí parten también numerosas excursiones en barco para explorar los acantilados de la costa sur o para ver cetáceos en mar abierto. Y justo al lado de los canales tienes la playa de Mogán, una bahía de arena dorada ideal para darte un baño y rematar la mañana comiendo pescado fresco en el paseo marítimo (¿estás ya buscando el billete de avión para tu próximo viaje? Porque nosotros también).

La playa tiene forma cerrada

La playa tiene forma cerrada / Istock

Un molino con historia y las huellas de los primeros habitantes de la isla

Si dejas atrás la brisa marina y te adentras hacia el interior del barranco, empieza el recorrido por la historia local. Allí se alza el Molino Quemado, una de las joyas etnológicas más singulares del municipio. Se trata de un antiguo molino harinero de viento levantado en el siglo XIX para abastecer de harina y gofio a toda la comarca.

El Molino Quemado, una de las joyas etnológicas más singulares de Mogán

El Molino Quemado, una de las joyas etnológicas más singulares de Mogán / Istock / t

El imponente molino es una torre de siete metros de altura formada por dos cuerpos cilíndricos superpuestos sobre una base de doce metros de diámetro. Está ceclarado Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Sitio Etnológico y su nombre no es casualidad: un incendio lo dejó inutilizado durante décadas hasta que fue restaurado con todo el respeto para conservar su arquitectura original.

Pero vayamos más atrás en el tiempo. Si te apasiona la historia antigua, en el término municipal de Mogán vas a tropezar con varios yacimientos arqueológicos de un valor incalculable que pertenecieron a los antiguos pobladores de Gran Canaria. El más relevante es La Cogolla de Veneguera, situado en la parte alta del barranco a unos 350 metros de altitud y protegido también como BIC. En este enclave se conservan las ruinas de un poblado aborigen integrado por al menos siete casas de piedra seca.

Los Azulejos de Veneguera, en Gran Canaria

Los Azulejos de Veneguera, en Gran Canaria / Istock / ArtMassa

Pero no es el único testimonio del pasado guanche. Sitios como el Lomo de Los Gatos, junto a la misma desembocadura del puerto, o el Lomo de las Camellitas te permiten descubrir cuevas naturales, antiguas estructuras habitacionales y caminos de piedra que conectaban los asentamientos del interior con la costa.

De la brisa del mar a la grandeza de los barrancos

Si te gusta calzarte las botas de senderismo, vas a alucinar con el contraste que ofrece Mogán a pocos kilómetros de la costa. El paisaje cambia radicalmente a medida que subes y los valles ganan altura, la vegetación árida da paso a los densos pinares de montaña y los barrancos son sobrecogedores.

Barrancos en el entorno de Mogán, en Gran Canaria

Barrancos en el entorno de Mogán, en Gran Canaria / Istock / Iryna Shpulak

Una parada imprescindible para contemplar esta panorámica es el Mirador de El Mulato, en la cabecera del barranco. Desde sus plataformas tendrás una vista limpia de las montañas de Tauro, la Cruz de Mogán y el imponente Pinar de Ojeda, en un entorno natural que conecta directamente con la Reserva Natural Integral de Inagua y el Parque Rural del Nublo.