El pueblo de España que deberías visitar una vez en la vida: está lleno de palacios renacentistas, tiene una historia muy variada y es de los más bonitos de Cáceres

Existen muchos pueblos en España que son dignos de visitar antes de morir, pero este es uno de los más bonitos y valiosos.

Es uno de los pueblos más bonitos de Cáceres
Es uno de los pueblos más bonitos de Cáceres / Istock / Antonio Lopez Velasco

Entre los destinos que hay que conocer antes de morir es casi obligatorio que aparezcan algunos de los pueblos más bonitos de España. Por suerte son muchos y por desgracia también, porque eso significa que es más difícil conocerlos todos. Nunca habrá vidas suficientes para disfrutar de la belleza de este país, pero al menos podemos descubrir algunos puntos clave como Altea en Alicante, Sigüenza en Guadalajara o Trujillo en Cáceres.

Este último pueblo de algo más de 8.600 habitantes, es uno de esos pueblos que destacan entre los que hay que visitar al menos una vez en la vida. No solo por su belleza, sino por su historia repleta de capítulos importantes. Trujillo, tierra de conquistadores -bien sabido por la existencia de otras Trujillo en Perú, Honduras, Venezuela, Colombia y Puerto Rico-, es una de las localidades más imponentes de la provincia de Cáceres, pues desde la carretera ya se aprecia su poderío.

Adriana Fernández

Un castillo medieval en un pueblo poco común

Su silueta domina el paisaje y todo el entorno que lo rodea, con un impresionante castillo que parece que da las primeras pinceladas de un pueblo medieval, como otros tantos. Pero nada más lejos de la realidad, porque Trujillo es mucho más que un pueblo medieval, pues sus encantos van más allá de un pasado feudal. Aunque antes nos quedamos un momento en el castillo, cuyos orígenes se remontan al siglo IX, para contemplar su espectacularidad.

El castillo de Trujillo

El castillo de Trujillo

/ Istock / Rudolf Ernst

La estructura que hoy podemos contemplar data de los siglos XIII y XIV, aunque se cree que las primeras piedras se colocaron mucho antes, en el IX. Sus grandes dimensiones y la época en la que se construyó hablan de la supremacía cristiana que existía por estos lares. Destaca la altura de sus murallas, así como la torre del Homenaje de 30 metros de alto, que acoge una capilla dedicada a Nuestra Señora de la Victoria, patrona del pueblo.

Iglesia en la plaza Mayor de Trujillo con la estatua de Pizarro

Iglesia en la plaza Mayor de Trujillo con la estatua de Pizarro

/ Istock / Gannet77

Si bien el castillo es uno de los puntos más visitados y preciados del lugar, la monumental plaza Mayor tampoco se queda atrás. De un tamaño extremadamente grande, por aquí pasaron y comercializaron romanos, musulmanes y cristianos, que fueron los que emplazaron allí la iglesia de San Martín de Tours. Justo enfrente aguarda la estatua ecuestre del conquistador Francisco Pizarro, obra del escultor Charles Cary Rumsey en el siglo XX.

Tierra de conquistadores, palacios y casonas

Pizarro y otros conquistadores extremeños marcharon a las Américas, generaron riqueza y regresaron a sus respectivos pueblos, entre ellos Trujillo. Gracias a aquellas incursiones, la riqueza del pueblo creció y se pudieron levantar casonas y palacios de estilo renacentista que aún se conservan por sus callejuelas. Entre estos edificios emblemáticos están las Antiguas Casas Consistoriales, con soportales a medio camino entre la tradición castellana y la extremeña.

El palacio renacentista del Marqués de la Conquista

El palacio renacentista del Marqués de la Conquista

/ Istock / Antonio Lopez Velasco

No podemos irnos sin conocer algunos de los palacios renacentistas más míticos. Uno de ellos es el de Orellana Pizarro, con un patio espectacular. Otro que cabe destacar es el de Santa María, que hoy funciona como hotel aunque ha respetado la antigua arquitectura. También llaman la atención los de Chaves-Cárdenas, Chaves-Orellana o el del Marqués de la Conquista. Pero también los hay de carácter más gótico como el de Luis Chaves o la Casa-Museo de Pizarro.

Del legado árabe al cristiano

El legado árabe también encuentra su hueco en el actual Trujillo, reflejándose sobre todo en el Aljibe de Altamirano, que se cree que llegó a albergar un alcázar. Aunque hubo una gran presencial musulmana, los cristianos la eliminaron o la cubrieron rápidamente con la creación de elementos religiosos propios como la iglesia de Santa María la Mayor, con un campanario espectacular y la torre Julia de estilo románico que, curiosamente, tiene el escudo del Athletic Club de Bilbao (se colocó en la restauración de la década de 1970).

Vistas desde el castillo de Trujillo

Vistas desde el castillo de Trujillo

/ Istock / Jose Miguel Sanchez

Pero si algo en lo que seguro coincidirían sendos bandos de haber coexistido en esta época es en la magnífica Feria del Queso que se celebra entre últimos de abril y principios de mayo. Es tan solo un ejemplo de la deliciosa gastronomía extremeña, pues no solo hay quesos de diferentes puntos de la región, sino que también se promueven otros productos gastronómicos como el jamón. Aunque siempre es buen momento para conocer Trujillo, esta época es mucho mejor.

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