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El pueblo que esconde el refugio de la reina Letizia: casas indianas del Siglo XX, pinturas rupestres, bufones, cavernas, acantilados de vértigo y xanas escondidas junto a los Picos de Europa

Es uno de los destinos con mayor historia del territorio, con vestigios de hace 10.000 años

Pese a la cercanía, el mar y el río se evitan por una estrecha frontera de acantilados

Pese a la cercanía, el mar y el río se evitan por una estrecha frontera de acantilados / Istock

A menudo las mejores historias surgen de los lugares más inesperados: destino de indianos, marinos, cavernícolas y dinosaurios. Hogar de bufones, marqueses y reyes, y descrito de punta a punta como “el rincón más bello del litoral cantábrico”

El pueblo asturiano que está rodeado de un paisaje espectacular: es tan remoto que ni los coches pueden subir

Adriana Fernández

Escondido, o encajado, en los montes de Corberu y Samos, enfrentado contra el mar cantábrico y velado por la Virgen de la Guía, patrona de marineros, Ribadesella despide el fin de 66 kilómetros del río que acompaña su propio nombre y saluda, a lo lejos, sus inicios, sobre los Picos de Europa. 

“La prehistoria, el primer veraneante”

Cuna declarada de la Prehistoria, este concello recoge un paseo por la historia de más de 10,000 años, desde la cueva de Tito Bustillo, conmemorada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, hasta el sitio de recreo de la actual reina Letizia. 

Ribadesella, Asturias,

Ribadesella, Asturias, / Istock

Es fácil perderse en el tiempo y quizá por ello, y para no dejarse nada, la ciudad se cura en salud a lo largo del Paseo de la Grúa, con un despliegue de murales cerámicos que ilustran la historia de la villa en seis imágenes que representan su paso por la prehistoria, la época romana y medieval, el renacimiento, la guerra de la independencia, la migración a América y, finalmente, la “Modernidad”, Ilustrado por el dibujante, escritor y periodista Antonio Mingote; trasladado a azulejos por el ceramista D. Francisco Muñiz; y apoyado en el guion del investigador y escritor local D. José Antonio Silva. 

Cueva de Tito Bustillo

Cueva de Tito Bustillo / ©Pedro Saura

A la espectacularidad de sus paisajes, de acantilados de infierno, bufones de película y un verde profundo que baña de espesor el paisaje, se suma la inverosimilitud de su historia, como la colección de icnitas, o huellas de dinosaurio, que recorren las costas la playa de Vega, y de Ribadesella, visibles también desde los concellos de Villaviciosa y  Colunga. 

Acantiladop del Infierno, Ribadesella, Asturias

Acantilado del Infierno, Ribadesella, Asturias / Istock

El mismo mar que baña estos vestigios del Jurásico, fue hogar también de ballenas y barcos mercantes que hicieron de su puerto villa conservera, minera e industrial, un punto de encuentro comercial internacional sin precedentes, que ya anticipó Mingote, haría que “el aceite de Ribadesella ardiera en las lámparas de toda Europa”. 

Sobre la playa de Santa Marina, perviven casas señoriales de indianos y palacetes de principios del siglo XX, como el Chalé de la Marquesa de Argüelles y Villa Rosario, resultado del ir y venir del Bergantín Habana, buque de conexión entre Cuba y Ribadesella del que aún parece oír: “Somos los marineros del bergantín “Habana” que salimos mañana para ultramar”. 

Ribadesella, Asturias

Ribadesella, Asturias / Istock

La ciudad adoptiva de la Reina

No obstante, el mundo ha cambiado y lo que antes era el Paseo Marítimo del Puerto de Ribadesella responde ahora bajo el nombre del Paseo Princesa Letizia. A su lado, bajo el mismo nombre, aunque algo menos actualizado, el Paseo del Muelle o Bulevard, ahora  Paseo Princesa Letizia. Y a escasos 7 kilómetros de distancia, aun en el concello de Ribadesella, en un pequeño pueblo de no más de 45 habitantes, la historia se sigue escribiendo. 

Puerto de Ribadesella

Puerto de Ribadesella / Istock

Escondido entre montañas, Sardéu, hogar de xanas, cascadas y extensiones de hierba infinita, responde a la autoría de haber visto crecer a la niña, mucho antes de ser reina, cuando el paseo era el muelle, el puerto era Ribadesella y ella, solo Letizia.