El pueblo con el desfiladero más espectacular de España: tiene 80 habitantes y con un balneario de ensueño
Entre angostas gargantas del macizo de Ándara descubrimos un pequeño pueblo con las mejores vistas del mundo.

Prácticamente en medio de la nada o, mejor dicho, en el desfiladero más largo de España. Esta es la ubicación del pueblo de 80 habitantes que hoy visitamos y que, además, es famoso por albergar un balneario de ensueño.
La Hermida: mucho más que un desfiladero
Enclavado en el corazón de Cantabria, La Hermida es un pequeño pueblo dedicado principalmente a la hostelería. Su cercanía a Potes y la presencia del balneario homónimo hacen que muchos viajeros se animen a conocerlo.
Más allá de su riqueza natural (ya hemos mencionado que se encuentra en el desfiladero más largo de España, con unos 22 kilómetros de longitud), La Hermida posee un patrimonio cultural interesante. Entre sus monumentos destaca la iglesia parroquial, que alberga una Dolorosa policromada del siglo XIX. Y aunque la ermita de San Pelayo se encuentra en ruinas, sigue siendo también un punto de interés para aquellos que desean conocer más sobre la historia local.

Precisamente si hablamos de historia local, es interesante mencionar una leyenda muy arraigada en la zona, la de la osa de Ándara. Este ser, mitad mujer, mitad osa, habita, según la mitología cántabra, en los Picos de Europa y, más concretamente, en la región de Ándara. Se cuenta que desaparece con la llegada de las nieves, pero vuelve a aparecer con el buen tiempo para reanudar sus fechorías.
Un desfiladero de belleza incomparable
El desfiladero de La Hermida se caracteriza por sus imponentes paredes de roca caliza que alcanzan hasta 600 metros de altura en algunos tramos. Estas formaciones rocosas, moldeadas por la erosión a lo largo del tiempo, crean un paisaje de ensueño que atrae a los viajeros más aventureros.

En La Hermida hay que abrazar la naturaleza. Y, para ello, se puede realizar la ruta de senderismo que recorre el desfiladero. Durante el recorrido, los exploradores caminarán a través de bosques de robles, hayas y castaños, y descubrirán cascadas escondidas y pozas naturales. El mirador de Santa Catalina ofrece unas vistas inigualables tanto del desfiladero como de los Picos de Europa.
Si el senderismo por el desfiladero no es suficiente atractivo, el viajero que no tenga vértigo podrá gozar de lo lindo con la vía ferrata de La Hermida. Equipada con cables de acero y escalones, esta ruta de escalada permite ascender por las paredes del desfiladero de forma segura.

Un balneario con historia y encanto
Pero si hay algo que destaca en este pueblo de 80 habitantes son sus aguas termales. Con una temperatura en torno a los 60 grados centígrados, son conocidas por sus propiedades terapéuticas. El Hotel Balneario, inaugurado en 1842, cuenta con una cueva termal exterior, donde es posible bañarse mientras se disfruta de las vistas al desfiladero.
Ya tenemos naturaleza, leyendas y un rico patrimonio cultural, pero nos falta algo para que la visita sea de lo más completa. Sí, llega el momento de hablar de la gastronomía lebaniega. Platos tradicionales como el cocido lebaniego, elaborado con garbanzos, carne y verduras, o el cocido montañés, resultan imprescindibles para entrar en calor. Y tampoco debe irse el viajero de La Hermida sin probar los quesos artesanales y embutidos, que reflejan la tradición ganadera de la comarca.

En resumen, La Hermida es un destino que lo tiene todo. Un pueblo remoto perdido en el desfiladero más espectacular de España (con permiso del Caminito del Rey, por supuesto) que hará que los viajeros desconecten y se den un auténtico baño de naturaleza.
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