El pueblo rojo que nadie conoce custodia una fortaleza inexpugnable excavada en la propia montaña: tiene pasadizos que atraviesan la roca viva y un mirador que es el balcón más vertiginoso de Aragón
Descubrimos una preciosa localidad de la provincia de Huesca rodeada por un impresionante parque natural repleto de rutas de senderismo.

El pueblo de Huesca desconocido por la mayoría y que posee un ambiente medieval único / Istock / hipokrat
Una consecuencia que tuvo la pandemia del covid en nuestras vidas, la única buena de todas ellas, es que se puso en muy alto valor el turismo de interior, convirtiéndose los pueblos rurales de alrededor del territorio en unos de los destinos de mayor preferencia para los viajeros nacionales. A pesar de este auge del turismo rural, siguen habiendo muchos pueblos que, a pesar de figurar en listas y formar parte de asociaciones como Los Pueblos Más Bonitos de España, pasan prácticamente desapercibidos por el gran público.

Todavía hay muchos pueblos rurales infravalorados / Istock / Javier Jimenez Lopez
Si nos fijamos en estos pueblos menos conocidos, en la provincia de Huesca encontramos una pequeña localidad de origen medieval la cual está coronada por una colegiata de una belleza impresionante, y por cuyos alrededores, repletos de barrancos, cañones y colinas, se extienden rutas ideales para aquellos más aficionados al senderismo.

Adriana Fernández
Pequeño, pero con mucho encanto
Declarado como uno de los mejores pueblos turísticos por la Organización Mundial del Turismo de la ONU, el pequeño municipio de Alquézar, ubicado a unos tres cuartos de hora al este de la ciudad de Huesca, es una auténtica joya medieval que pasa totalmente desapercibida a la hora de elegir un destino rural por visitar. Con una población de poco más de 300 habitantes, las raíces de Alquézar se remontan hasta la Edad Media, aproximadamente a principios del siglo IX, cuando el territorio estaba todavía bajo dominio árabe.

La Colegiata de Santa María la Mayor corona el pueblo de Alquézar / Istock / Dcelotti
De ese período, concretamente en el año 802, se cree que data la construcción de la fortaleza árabe de Alquézar para proteger el territorio. Coronando la localidad desde lo alto de un pequeño cerro, a finales del siglo XI, la fortaleza pasó a manos cristianas, convirtiéndose en punto clave para posteriores etapas de la Reconquista. Tiempo más tarde, una vez Huesca y Barbastro fueron incorporados al reino de Aragón, la fortaleza perdió importancia estratégica, por lo que pasó a ser un centro eclesiástico en el siglo XVI; conservada hasta nuestros días, actualmente es la Colegiata de Santa María la Mayor, de la que destacan un retablo policromado en el que se aprecia la transición del renacimiento al barroco, y el precioso claustro, en cuya planta superior se exponen valiosos retablos del siglo XV.
Paseando por las callejuelas empedradas que conforman el casco antiguo de Alquézar, las cuales mantienen intacto el ambiente medieval de cuando el pueblo empezó a tomar forma, podrás descubrir monumentos arquitectónicos de gran valor, como la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel, construida entre finales del siglo XVII y principios del XVIII; el portalón gótico, el único de los tres portales que antaño daban entrada a la villa; y la Plaza Rafael Ayerbe, una coqueta plaza porticada donde en el pasado se situaban los comerciantes y artesanos.

Alquézar mantiene el ambiente medieval / Istock / Manuel Milan
Por los alrededores de la plaza, uno puede atravesar alguno de los callizos, unos estrechos pasadizos cubiertos, excavados en la roca, que conectan las calles del casco antiguo y que en el pasado servían de resguardo contra las inclemencias del tiempo.
Los alrededores del pueblo
Una de las rutas más interesantes que parten desde Alquézar es la Ruta de las Pasarelas de Alquézar, una ruta circular de unos 3 kilómetros de longitud que discurre entre paredes verticales del último tramo del cañón del río Vero y el cual, en varios tramos del recorrido, avanza a través de pasarelas flotantes, desde las que se obtienen unas vistas inigualables del río y el cañón que su paso ha creado.

La ruta de las Pasarelas del Alquézar es una de las rutas más impresionantes que hacer en Huesca / Istock / Juanhdez
Otra ruta muy interesante que hacer es la ruta de Quizans, la cual discurre entre barrancos y tozales y permite visitar abrigos con pinturas rupestres declaradas Patrimonio Mundial. Por las inmediaciones de Alquézar hay, también, una serie de varias cuevas, como la de Picamartillo, además de lugares especialmente indicados para la observación de aves. Para obtener las mejores vistas de Alquézar y el cañón del río Vero, lo único que hay que hacer es acercarse hasta el mirador de la Sonrisa del Viento, conocido por tener una escultura con un agujero en forma de sonrisa por la que pasa el viento.
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