El pueblo más desconocido de España tiene el mayor observatorio astronómico de Europa: un oasis de montaña a 1.500 metros de altitud en el que comer los platos de la abuela
Con apenas cien habitantes ha conseguido que un chef almeriense reivindique su gastronomía

Apenas cuenta con cien habitantes censados, se enconde a 1.500 metros de altitud sobre la sierra de Los Filabreses, y alberga el mayor observatorio astronómico de Europa; sin embargo, y aun con todas sus peculiaridades, la localidad de Castro de Filabres, en el corazón de Almería, cautiva por su determinación en mantener vivo un rara avis de la gastronomía local, con unas jornadas culinarias que aúnan locales, visitantes y chefs de renombre en una de las poblaciones más pequeñas de la provincia.
Pese a su acotado tamaño, este municipio recoge dos grandes méritos que hacen de él una lucha de gigantes, alojar el Observatorio de Calar Alto (CAHA), el mayor de su clase de Europa y, desde este año, la celebración de la primera “Tabirnada”, una fiesta de tradición extensiva a locales y viajantes a la que se ha conseguido sumar en su primera edición a un renombre de la cocina almeriense.
Una oda a la cocina “de toda la vida”
El plato responde a “las tarbinas saladas”, la maña al chef Tony García, natural de la provincia y cuyo restaurante aparece recomendad en la Guía Michelín; pero el sabor, la elaboración y el festejo por la identidad de quienes viven, y el disfrute de quienes visitan, responden a la historia viva de esta cultura callada de la que todavía emana vida.
Como todo plato típico, y de abuela, que se preste, la receta varía en función de quién la cuenta, con una base de harina y agua, y una textura densa similar a la de un puré, que acepta panceta o tocineta, chorizo o longaniza en función de cada casa, y se liga con un sofrito, en cualquier caso, indiscutible.
Además de esta propuesta culinaria, su gastronomía incluye otros clásicos como el ajo colorao o las migas.
La combinación turística perfecta
Ataviado de casitas blancas, carreteras estrellas y curvas cerradas, Castro de Filabres ofrece un postre a su plato fuerte con un paseo por la Iglesia de San Francisco, el Mirador de las Menas o el Observatorio de Calar Alto, a más de 2.168 metros de altura, una oportunidad cultural abierta al público mediante reserva que, de la mano del turismo de montaña, ofrece además una ruta circular de algo más de 12 kilómetros en el ascenso hasta el observatorio, por la Sierra de Filabres.
En lo alto, y desde el centro de observación, Almería se extiende hacia el suroeste en la Alpujarra, hacia el norte en el valle de Almanzora, la sierra granadina de Baza, en su estribación oeste y, a lo lejos, Sierra Nevada, en una vista panorámica perfecta.

Su acceso está limitado a las carreteras locales y caminos rurales que enhebran a este con localidades cercanas, y no cuenta con transporte público regular ni servicio de trenes que lo conecte, por lo que el transporte privado es la única vía de acceso a esta pequeña resistencia.
Síguele la pista
Lo último