El pueblo de Córdoba famoso por sus fachadas de granito: un tesoro poco común
No solo aportan armonía visual, sino que también constituyen un ejemplo de la identidad arquitectónica local.

En la comarca de Los Pedroches, donde la mayoría de las casas se caracterizan por sus fachadas lisas y de poca altura, hay un municipio que destaca por su singular arquitectura. Este pequeño pueblo de Córdoba alberga un patrimonio civil único, conocido como fachadas de tiras, donde la piedra de granito labrado es la protagonista. Estas fachadas no solo aportan armonía visual, sino que también constituyen un ejemplo de la identidad arquitectónica local.
Se pueden observar calles casi enteras con esta característica, especialmente en la calle Virgen, San Pedro, Córdoba y Río Jordán. La agrupación de varias fachadas de tiras crea un efecto estético que resulta poco común en la región, convirtiendo a este municipio en un tesoro arquitectónico escondido en el norte de Córdoba.

Orígenes del pueblo
El nombre de la localidad proviene probablemente del árabe naura, que significa noria, en referencia a una infraestructura hídrica que existía en una huerta cercana. Fue alrededor de esta huerta donde se asentaron los primeros habitantes del pueblo. Aunque la fecha exacta de su fundación es difícil de documentar, se estima que fue a finales del siglo XIV o comienzos del XV.
Se barajan varias teorías sobre su origen. Una sostiene que vecinos de Torremilano y Pedroche huyeron de una peste y se establecieron en la Huerta del Crespo, mientras que otra señala que la población creció a partir de vecinos de Torremilano que cuidaban las plantaciones de viñas en esa zona. Sea cual sea su origen, lo cierto es que los primeros habitantes sentaron las bases del núcleo urbano de Añora que hoy conocemos.

De aldea a villa
Añora dependió jurídicamente de Torremilano hasta mediados del siglo XVI. Tras varios intentos fallidos, finalmente el 27 de mayo de 1553, Añora obtuvo el título de villa. Ese mismo año, el primer recuento oficial registró 160 habitantes, cifra que creció rápidamente en los años siguientes. Con el tiempo, Añora pasó a formar parte de las Siete Villas de los Pedroches y quedó bajo el señorío de los marqueses de El Carpio hasta mediados del siglo XVIII. Durante el siglo XIX, la población continuó creciendo.
Hoy, las fachadas de tiras siguen siendo uno de los sellos distintivos de Añora, un ejemplo de cómo la tradición y la estética se combinan en la arquitectura popular. Pasear por sus calles es retroceder en el tiempo y descubrir un tesoro poco común que refleja la historia y la identidad de este pueblo cordobés.
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