El pueblo de Castellón que conserva una de las plazas medievales más bonitas de España en medio de un entorno natural privilegiado
Este termino municipal sorprende a sus visitantes trasladándoles directamente a la Edad Media. Su plaza medieval es sin duda una de las más bonitas de España y no vas a querer perderte ningún detalle de su entorno.

La Comunidad Valenciana ya nos tiene más que acostumbrados a unos pueblos medievales mágicos. Como, por ejemplo, Morella, una pequeña ciudad amurallada situada en lo alto de una colina. Tampoco podemos dejar atrás pueblos como Peñíscola, cuyo casco antiguo es un auténtico viaje al pasado y sus playas, un destino inigualable en toda la península.
Rodeado de montañas y muy bien acompañado por el río Cantavieja, encontramos un pequeño pueblo situado al norte de la provincia de Castellón. Esta pequeña maravilla se encuentra muy limítrofe a Teruel y tiene todo lo que nos gusta de un pueblo medieval por excelencia: es un pueblo pequeño, de apenas 500 habitantes, y sigue manteniendo su esencia medieval, expresada en todo su esplendor en su Plaza Mayor porticada, una de las más bonitas de la Comunidad Valenciana. Y, por supuesto, detrás de todo gran pueblo español se esconde una leyenda que le da vida. Por esto, y por muchas más cosas que aprenderemos el día de hoy, os doy la bienvenida a uno de los pueblos más encantadores de todo Castellón. Bienvenidos a Forcall.

Una ciudad romana, una necrópolis y pinturas rupestres… ¿Qué más quieres?
El pueblo de Forcall se forma gracias a sus ríos: el Bergantes, el Cantavieja y el Caldés, aunque es sin duda el Cantavieja el más importante de esta comarca montañosa. Sin duda, solo hace falta pasear por el núcleo histórico para darte cuenta de que Forcall vivió días de esplendor en nuestro país. Aún quedan palacetes, casas consistoriales e incluso una plaza porticada que es, sin duda, el objeto de deseo de todos los turistas que llegan al pueblo.

La historia de Forcall se remonta a la época romana, de la que aún se conserva un gran patrimonio que puede visitarse en tu escapada al pueblo. Tras los descubrimientos de la ciudad romana de Lesera y la necrópolis tubular de San Joaquín de la Menarella, puede conocerse mucho más sobre cómo fue el paso de los romanos por esta pequeña zona de la Comunidad Valenciana. Está claro que antes de los romanos hubo un pueblo que habitó nuestras tierras mucho antes que los grandes emperadores. En la Muela de San Cristóbal puedes encontrar un conjunto de pinturas del conocido como arte rupestre levantino. Estas pinturas son conocidas como las pinturas rupestres del Mas de Barberà, una auténtica joya del Neolítico.

El Groc, la leyenda que da forma a Forcall
Aunque sin duda se conoce a Forcall debido a la situación política de conflicto que tuvo durante las guerras carlistas. Aquí es donde nace la figura de El Groc, un hombre llamado Tomás Penarrocha que luchaba a favor del bando carlista. Este personaje, apodado el Amarillo debido a su cabellera pelirroja y bigotes rubios, ha adquirido relevancia durante estos últimos años, ya que lideró una resistencia guerrillera en Forcall llamada la Guerra del Groc. Su figura tan característica, con sus bigotes rubios, era ideal para la historia popular del pueblo.

Para muchos este hombre representaba la figura de un héroe, para otros era un simple bandido. Dicen que, tras morir, le desprendieron de su bien más preciado: su querido bigote amarillo. Ahora, este bigote es sin duda una referencia histórica en Forcall, donde, aprovechando el tirón de la historia, han creado una ruta turística cultural por el pueblo llamada la Ruta del Groc. Cada punto de interés está señalado con un bigote amarillo.

Paradas indispensables en Forcall: una plaza porticada única
En cuanto a los puntos que no puedes perderte en tu visita a este pueblo tan curioso, te recomiendo que hagas una ruta por sus ermitas, aunque deberías hacer una parada esencial en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción. Por dentro, tiene unas pinturas que te llevarán al mismísimo cielo sin apenas haber dejado la tierra. Sin duda, una iglesia en la que hay que pararse más de cinco minutos.

Aunque la joya de la corona la encontramos en su Plaza Mayor, una plaza porticada que data del siglo XVI y que, sin duda, es el centro de actividad de Forcall. Sus dimensiones son bastante grandes para un pueblo tan pequeño: tiene 3.500 m², y es un lugar de visita obligada para tomarte algo y aprovechar para formar parte de este increíble pueblo. Además, aquí también se encuentran algunos de los edificios más importantes de Forcall, como lo son el Palacio de los Miró Osset, el de Les Escaletes y el de los Fort.

Los pueblos tan pequeños cada vez se ven más vaciados debido al éxodo rural. Este pueblo fue noticia hace poco porque buscaban nuevos vecinos que le dieran otra oportunidad. Siendo Forcall un lugar con tanta historia y magia, sería una pena perderlo. ¿Te animas a visitarlo? Quién sabe, quizás aquí puedas encontrar una segunda vida.
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