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El pueblo de casas blancas y de madera que parece un cuadro de Dalí hecho realidad: calas salvajes, una luz que enamoró al surrealismo y viviendas modernistas de color azul

Dicen que la realidad supera a la ficción y es algo que también podría aplicarse a este precioso lugar que enamoró a Dalí desde su infancia.

Salvador Dalí consideraba esta villa su refugio y decía que es el lugar más bonito del mundo

Salvador Dalí consideraba esta villa su refugio y decía que es el lugar más bonito del mundo / Istock

No se sabe si fue antes el huevo o la gallina, y con los cuadros de Salvador Dalí y los paisajes de Cadaqués da la misma sensación. Aunque sabemos que este pueblo ya estaba ahí, en Gerona, mucho tiempo antes de que el pintor se enamorara de él, es algo que no podemos evitar. Dalí lo consideraba su "refugio" y llegó a afirmar que es "el pueblo más bonito del mundo" y el lugar "más bello de la Tierra".

Salvador Dalí consideraba esta villa su refugio y decía que es el lugar más bonito del mundo

Salvador Dalí consideraba esta villa su refugio y decía que es el lugar más bonito del mundo / Istock / pkazmierczak

Nació en Figueres, pero se pasó casi todos los veranos de su vida en la residencia vacacional que tenía su familia en Cadaqués. Se trata de una villa pesquera con "casas blancas y casas de madera" de la Costa Brava catalana, entre la montaña y el Mediterráneo. Desde que el artista lo ubicara en el mapa e invitara a conocer su belleza a otras personalidades como su amigo Federico García Lorca, dejó de pasar desapercibida.

El pueblo más bonito del mundo está en España, según 'The Telegraph'

Redacción Viajar

Su población no alcanza los tres mil habitantes, pero en verano multiplica su cifra con creces. La historia más reciente de la villa está íntimamente ligada a Dalí. En la década de 1930 adquirió un par de casas pesqueras junto al mar de Portlligat, cuando aún no era conocido, y hoy funcionan como museos surrealistas que alberga obras suyas y recuerdos que labró allí mismo. Pero la villa ya gozaba de importancia mucho antes.

El arte propio de Cadaqués

Quizá porque nos hemos apropiado de esos recuerdos o porque Cadaqués siempre ha parecido una obra de arte en sí misma, todos sus rincones parecen ideados a conciencia por algún tipo de artesano. Si viajamos aún más atrás en el tiempo, nos topamos con que en la Edad Media tenía uno de los puertos más golosos de la Península Ibérica. Tanto era así, que a principios del siglo X comenzó a fortificarse por miedo a posibles invasiones.

Vistas sobre el pueblo de Cadaqués bañado por el mar Mediterráneo

Vistas sobre el pueblo de Cadaqués bañado por el mar Mediterráneo / Istock / KavalenkavaVolha

Así se erigió el Castillo de Cadaqués, dándose por concluido en 1280. Pero de él no queda ni una piedra en pie. Igual que de la muralla, de la que tan solo se conserva el Baluard, la torre de vigía que hoy es el Ayuntamiento. A pesar de estar fortificado, el pirata Barbarroja logró entrar y acabó con un templo en 1543. Aquello sirvió para levantar otro en ese mismo lugar en el siglo XVII que aún se mantiene intacto, la iglesia de Santa María.

La iglesia de Santa María en Cadaqués

La iglesia de Santa María en Cadaqués / Istock / lena_serditova

Está en la parte más alta del pueblo, por lo que funciona como una especie de mirador desde donde se pueden apreciar unas vistas impresionantes sobre la bahía, las casas blancas y las calles empedradas. Las calles del entorno son las más fotografiadas, también salpicadas de negocios de artesanía, como el Carrer des Call, de Santa María y Doctor Callís. Otro paseo imprescindible es el de Las ribas, construido en 1910.

Fachada de la Casa Blaua en Cadaqués

Fachada de la Casa Blaua en Cadaqués / Istock / MATTHIASRABBIONE

Modernismo y calas de ensueño

Es el paseo del modernismo. La vivienda más famosa es la Casa Blaua o de Don Octavio Serinyana, que destaca por su color azul, como el propio nombre indica. Pero hay otras muchas construcciones enmarcadas en este estilo tan catalán como la Escuela pública Caritat Serinyana, la Casa Federico y Víctor Rahola, la Casa Pont o la Torre del Colomo Casa Ponson. Todas ellas se hicieron con el dinero que hicieron los españoles en las Américas y trajeron a España.

La cala de Sa Conca en Cadaqués

La cala de Sa Conca en Cadaqués / Istock / Nachosuch

Cadaqués también puede presumir de calas. No es el pueblo con más playas de la Costa Brava pues, además, las que tiene son de piedra y pequeñas. Pero hay magníficas excepciones como Sa Conca, donde es posible navegar en embarcaciones que pueden alquilarse sin necesidad de poseer título alguno. O la zona del Cap de Creus, donde está el faro y se obtienen las vistas más bonitas sobre el mar, maquillado con esa luz que tanto enamoró a los surrealistas.