Entramos en el pueblo conocido como “la capital de las migas”: tiene una plaza Mayor monumental, castillo, palacios de conquistadores y una cocina de pan, pimentón y matanza
Migas extremeñas, jamón ibérico, palacios vinculados a los conquistadores y uno de los cascos históricos más impresionantes de España definen la identidad de esta ciudad de Cáceres.

El castillo árabe de Trujillo en lo alto del pueblo / Istock / Rudolf Ernst
En pocas ciudades españolas aparecen tan mezclados el pasado medieval y la gastronomía popular como en Trujillo. El castillo domina el cerro desde época andalusí, los palacios recuerdan la riqueza llegada de América y las tabernas del centro siguen sirviendo algunas de las recetas más tradicionales de Extremadura.

Vista de Trujillo. / Istock / StockPhotoAstur
Entre ellas destacan especialmente las migas, que se sirven en una cazuela de barro acompañadas de torreznos, chorizo o pimientos fritos, y desde hace años son uno de los platos más asociados a esta ciudad cacereña.

Adriana Fernández
Una de las plazas mayores más monumentales de España
La gran puerta de entrada a Trujillo es su plaza Mayor, considerada uno de los espacios urbanos históricos más importantes de Extremadura y muy reconocible por sus soportales, sus edificios nobiliarios y la estatua ecuestre de Francisco Pizarro, nacido precisamente en este rincón extremeño en 1478.
Alrededor aparecen algunos de los palacios más conocidos de la ciudad, muchos construidos por familias enriquecidas tras la conquista y colonización de América. Sin conocer su historia, es fácil imaginarse la importancia que tuvo Trujillo con tan solo ver los escudos nobiliarios que aún conservan los edificios, ya que durante los siglos XVI y XVII numerosas familias vinculadas al comercio americano levantaron residencias monumentales en este punto de nuestra geografía.

Trujillo, en Cáceres / Dmitriy Yakovlev
Pero la relevancia de la plaza no es cosa del pasado y a día de hoy el ambiente sigue concentrándose en este lugar lleno de terrazas bajo los soportales, pequeñas tiendas tradicionales y un ir y venir constante de vecinos y viajeros durante casi todo el año.
Sobre la parte más elevada del municipio aparece el castillo de Trujillo, una fortaleza desarrollada especialmente durante época andalusí entre los siglos IX y XII sobre antiguos asentamientos previos.
El castillo formó parte además de uno de los sistemas defensivos más importantes de esta zona de Extremadura durante la Edad Media por la posición estratégica del cerro sobre el que se levanta la ciudad. Si subes al cerro, tendrás las mejores vistas sobre el casco histórico y las llanuras que rodean la ciudad.
La ciudad de los conquistadores y los palacios americanos
Además de Francisco Pizarro, aquí nacieron o estuvieron vinculados otros conquistadores y figuras relacionadas con la expansión española en el continente americano. Como comentábamos, eso se refleja en los escudos familiares en las fachadas, en las grandes casas solariegas y en los palacios construidos por familias que regresaron enriquecidas de América.
Algunos de los edificios más conocidos son el Palacio de la Conquista, levantado por familiares de los Pizarro, o el Palacio de los Duques de San Carlos.

La plaza principal de Trujillo con un monumento a los conquistadores de la tierra / Istock / Syldavia
Hay que destacar también la presencia de numerosas iglesias históricas repartidas por el casco antiguo, como la Iglesia de Santa María la Mayor, situada en la parte alta de la ciudad.
Migas extremeñas, ibérico y una cocina ligada al paisaje de dehesa
La cocina de Trujillo tiene bastante relación con el entorno rural que rodea la ciudad. Las dehesas de encinas y alcornoques son las protagonistas del paisaje y han condicionado durante siglos tanto la ganadería como la alimentación local.

En casi todas las cartas encontrarás un plato de migas extremeñas o al pastor / Istock / gustavomunoz
Si hay que elegir un plato estrella, ese no puede ser otro que las migas extremeñas, un plato muy contundente que tradicionalmente se prepara con pan humedecido, ajo, aceite de oliva, pimentón (otro de los reyes de la cocina extremeña) y distintos acompañamientos derivados de la matanza como la panceta, el chorizo o los torreznos. En algunos lugares (al igual que ocurre en Castilla-La Mancha) también se sirven con uvas o pimientos fritos.
Por ese paisaje que mencionábamos y que es tan habitual de esta zona, otro de los grandes protagonistas de la gastronomía local es el ibérico, algo que explica la presencia constante de jamones, lomos y embutidos en bares, tiendas y restaurantes del centro.
Acompaña estos homenajes gastronómicos con una visita a las cercanas Bodegas Habla y tienes un fin de semana completo de buena comida, buen vino y mucha historia.
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